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Te vi feliz y me quise morir en el intento por reclamarte, ¿por qué pelear si la fascinación se esfumó? Te vi radiante, altanero y viril. Con otra ilusión de blanco marfil, ya mi piel nacarada no hace juego con tu gusto. Soy hoja seca de un árbol caído, olvidado…
Tú ya encontraste el verdor en otro campo. Otro clima atormenta tu cielo.
Te vi feliz y recogí mi río. Me fui a la fuga sin dar guerra porque la llevo dentro, en mi espera derrotada.
Así te perdí.
©Marinín Torregrosa Sánchez
