El “silencio de las mayorías” –más que una categoría de análisis sociológico- es un concepto político abstracto y relativamente ambiguo, por lo que sus significados y sentidos están sujetos a las
Me permitiré diferir, y diré que no sólo se equivoca quien piense así, sino que muy probablemente miente. Además de tratarse de una farsa ideológica, la historia de este “entendido” es la de la histeria de los malos gobiernos. Lo cierto es que “la mayoría silente” es irrepresentable en términos absolutos y definitivos, y quien quiera que reclame su representación es, cuando poco, farsante. Como símbolo, puede aludir a la masa indiferente y desentendida, perezosa o acobardada tal vez, pero nunca a una postura uniforme de pensamiento, sentimiento o razón.
Las manifestaciones de protesta y los contextos huelgarios son escenarios donde se evidencia un revés en el significado y el sentido del silencio masivo. Y es que la mayoría silente no representa una fuerza de oposición en sí misma, como quisiesen engreídamente jerarcas, demagogos y politiqueros. La huelga estudiantil en la Universidad de Puerto Rico lo evidencia. Desde la más alta jerarquía de gobierno se convocó al fantasma de la mayoría silente a romper huelga. El gobernador y séquitos subordinados, en especial la rectora interina del recinto de Río Piedras, la convocaron pública e insistentemente. Y ésta les respondió como siempre, en silencio y ausente. Y es que a veces, de vez en vez, el silencio y la ausencia se convierten en valiosos gestos de solidaridad, una solidaridad fantasmagórica, es verdad, pero solidaridad al fin. Otras veces, quizá como casi siempre, nunca sabremos…
Gazir Sued
El autor nació en Puerto Rico. Es un doctor en filosofía y profesor universitario. Es autor de varios libros, entre ellos, Utopía Democrática (reflexiones sobre el imaginario político posmoderno y el discurso democrático) (2001); Violencias de Ley (reflexiones sobre el imaginario jurídico penal moderno y el derecho estatal a castigar) (2001) y Devenir de una (des)ilusión: reflexiones sobre el imaginario psicoanalítico y el discurso teórico político en Sigmund Freud (2005). Es además un apasionado realizador de cine, arte en el que ha hecho encomiables aportaciones como lo es la película El lenguaje de la guerra.
