Nacida Dolores Lebrón Sotomayor en 1920 en el pueblo de Lares, Puerto Rico, fue una defensora activa de la independencia puertorriqueña. A temprana edad se afilió al Partido Nacionalista de Puerto Rico, en aquel entonces presidido por Pedro Albizu Campos.
En 1954, un grupo de nacionalistas atacó la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. El ataque fue lidereado por Lolita con la ayuda de Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero. La fecha fue escogida para repudiar el hecho de que había sido el 1 de marzo de 1917, cuando los EUA, necesitados de tropas para la I Guerra Mundial, implantaron la ciudadanía americana en la isla con el fin de reclutar soldados para el frente. Era la primera vez en la historia de Estados Unidos que se atacaba a los congresistas en el recinto del Capitolio.
En su arresto, Lolita gritó: “¡Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por Puerto Rico!”. Lolita y sus compañeros de lucha fueron sentenciados por atentado de asesinato y otros delitos, y sentenciados a morir. El Presidente Truman conmutó la sentencia de muerte a cadena perpetua y Lolita fue encarcelada en la Institución Federal Industrial para Mujeres en Alderson, Virginia del Oeste, mientras que los otros comandos nacionalistas sobrevivientes cumplieron largas décadas de condena en otras prisiones federales, lejos de sus seres queridos y de su patria.
Bajo presión internacional, el Presidente Jimmy Carter, en el 1979 le concedió la amnistía a Lolita Lebrón, Irving Flores y Rafael Cancel Miranda después de haber estado 25 años en prisión. Andrés Figueroa Cordero había fallecido en prisión antes del indulto presidencial. El entonces gobernador de Puerto Rico, Carlos Romero Barceló, públicamente se opuso la amnistía otorgada por Carter, afirmando que esto fomentaba el “terrorismo” y socavaba la seguridad pública. Ese mismo año, escuadrones de la muerte de los aparatos policíacos de su gobierno, asesinaron a dos jóvenes independentistas en una operación de entrampamiento en el que aparecen involucrados elementos de la extrema derecha cubana y de la inteligencia militar y naval de EUA.
Tras su liberación, Lolita Lebrón continuó denunciando los atropellos perpetrados contra su país, participando en protestas, congresos y cualquier foro que le permitiera elevar su voz por la libertad de su patria.
Descanse en paz nuestra heroína nacional.
Reproducimos el extracto de un mensaje de Lolita Lebrón, tomado de The Freedom Archives.
Fuentes:

