Salió a celebrar su triunfo. Sus amigos contrataron una bailarina stripper. Su
-Voy a ti campeón.
Exclamó su representante.
-Vamos, que no se diga que el ajedrez te volvió manilo.
La risa del grupo llamó la atención de un periodista que pescaba noticias por allí. Se acercó listo para captar aquel momento con la cámara de su celular.
Pasó un año. La bailarina aprendió a jugar ajedrez, dio un jaque mate en el Tribunal. Por no cumplirle su promesa de llevarla a Disney, le tuvo que ceder el castillo de Cinderella y al campeón sólo le quedó el tubo para bailar.
©Marinín Torregrosa Sánchez
