Para el profesor que invisibiliza a sus alumnos escribio el autor estos pensamientos:
El mundo de vuestra verdad puede ser mi limitación; Vuestra sabiduría, mi negación. No me instruyáis, caminemos juntos. Que mi riqueza empiece donde acaba la vuestra.
Mostradme como subirme sobre vuestros hombros. Revelaos de modo que pueda ser algo diferente.
Creéis que cada ser humano puede amar y crear. Comprendo pues vuestro miedo Cuando pido que viváis según vuestra sabiduría.
No sabréis quien soy Si os escucháis a vosotros mismos. No me instruyáis; dejadme ser, Vuestro fracaso es que yo sea idéntico a vosotros
Humberto Maturana
