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—Cuéstion of órder, Madame Espíkel, cuéstion of órder! —dijo un legislador por el micrófono.
—Guá yú guán! —gritó ella
—Expléindemi de procédimient tu falo !
Reinó, momentáneamente, el silencio.
Luego se formó un vocerío…
Ella, entonces, empezó a dar con el mallete para restablecer el orden.
—¡Vamos a dejar esta mierda como está! —la oyeron decir y todos, a viva voce, dijeron:
“¡SI!”
JSC
11/09/2011
