Los sectores liberales y laicos de Egipto apenas fueron favorecidos por el 20% de los electores. El panorama eleccionario ha suscitado la desconfianza de los grupos laicos que aspirar a fundar un verdadero estado democrático en Egipto. Fueron esos grupos los que utilizando sus celulares y las redes sociales activaron las fuerzas vivas del País para terminar con el régimen dictatorial que por treinta años encabezó Hosni Mubarak.
Puesto que los partidos islámicos tendrán la mayor en la elección de la Comisión Constitucional es de esperarse que las consideraciones religiosas sean de mucho peso a la hora de establecer el nuevo parlamento y determinar el rumbo constitucional de esa nación. En opinión del profesor Hassan Naffa, catedrático de ciencias políticas de la Universidad del Cairo, la democracia en Egipto estará abocada al fracaso si las corrientes islámicas dominan el parlamento. La Primavera egipcia, que tanto revuelo y simpatía motivo en occidente, al parecer se convertirá en una revolución frustrada lo que significa un congelamiento del desarrollo de los derechos humanos en ese país Islámico y una interrogante para el panorama geopolítico del Cercano Oriente.
srs

