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a María Lila, doña Lile
A mi madre ausente estos versos dedico
Escritos con sangre de mi corazón
Como ella me quiso nadie me ha querido
Y nadie la amó como la amé yo.
Ella en mis derrotas fue augurio de triunfos,
Cuando sentí miedo me inyectó valor,
Si perdido anduve me enseñó el camino
y todas mis dudas ella disipó.
Recibe este ramo de versos y un beso
Aquel que el destino darte me negó
Cuando en tus labios se impuso el silencio
Y en tus ojos, madre, la luz se apagó.
© Josué Santiago de la Cruz, 10 de mayo de 2009
