Me habla de la música en tu alcoba. Las canciones que se desbordan río abajo. Las notas entre las ramas cuando el viento silba el romance de las aves batiendo sus alas y entonando trinos, con los acordes de gotas de lluvia sobre el zinc de nuestro techo. Para completar la sinfónica, el grillo en segunda voz acompañaba al coquí hasta que amanece… Entonces, el gallo a capela nos despierta.
Tu silencio lo guardo en las sabanas tibias del lecho donde las palabras sobran y el sentimiento se desborda.
¿De qué podría hablarte mi silencio si no es de lo que el corazón añora?
©Marinín Torregrosa Sánchez, 5 de enero de 2013.

