
Así es, la vida que hemos recibido no es corta, pero nosotros la hacemos tal, no somos pobres de tiempo, sino pródigos. Del mismo modo que las riquezas, aunque abundantes y regias, si van a parar a un dueño vicioso, se disipan en un momento, pero confiadas a un guardián prudente, por módicas que sean, aumentan con su mismo uso, así también vida es harto suficiente para quien sabiamente la dispone.”
Séneca

