por Aníbal Colón de La Vega
En el mundo se imponen otros interdictos que llaman nuestra atención. Por ejemplo, se sanciona lo siguiente: morirse en el Parlamento del Reino Unido; besarse en un lugar público; nombrar Napoleón a un cerdo; que los monjes budistas se reencarnen sin la previa aprobación del gobierno; poner en marcha su vehículo estando alguien debajo de él; vestir mini-shorts rosa a partir de mediodía de los domingos; peinarse y hacerse la cola de caballo; salir a la calle sin ropa interior; vender y mascar chicles; sorber la sopa; consumir sopa de letras; usar pistolas de agua en la celebración del año nuevo; hurgarse la nariz —rinotilexis— los sábados; salir a correr o trotar; filmar o ver películas sobre viajes en el tiempo; copular mientras juega al ajedrez; comer o beber en las calles; lavar el automóvil los domingos; tirar la cadena del inodoro u orinar de pie después de la 10:00 pm.
En un país europeo violan la ley las mujeres gordas, feas y poco atractivas que se muestren desnudas en las playas. En otro, un hombre que sienta la necesidad de orinar en público puede hacerlo, siempre que apunte hacia la rueda de su vehículo y mantenga su mano derecha apoyada en él. Las embarazadas, en cambio, pueden orinar dondequiera, hasta en el casco de un policía.
En diversos puntos de Norteamérica también se dan normas inverosímiles: obligación de vestir ropa
Las mujeres no deben usar zapatos de charol. Asimismo, la mujer no debe conducir un coche a menos que haya un hombre corriendo o caminando delante de ella, agitando una bandera roja, para avisar a los demás conductores y peatones. Si las mujeres desean lucir dentadura postiza o cortarse el pelo, necesitan el permiso de sus maridos. Las solteras tienen vedado el saltar en paracaídas los domingos.
En cierto Estado, infringe la ley quien lleve armas ocultas que superen los dos metros de largo; y en otra jurisdicción, quien abra una botella de refresco sin la supervisión de un ingeniero certificado. Quedan en entredicho los perros que ladren a partir de las seis de la tarde, las personas que salgan de un avión en marcha, duerman desnudas o en una quesería, no posean un barco, nieguen la existencia de Dios, incumplan una promesa, jueguen al dominó los domingos, finjan ser hijos de padres ricos, aten una jirafa a una farola, rechacen un vaso de agua o lleven un bigote falso que cause risa en la iglesia.
Se considera una falta muy grave el matar, sin avisar, a alguien que está intentando suicidarse. Va contra la ley el comer en un lugar que se esté quemando, consumir más de tres sándwiches en un velorio o llevar un cono lleno de helado en el bolsillo trasero del pantalón; y se aplica la pena de muerte al que esparza sal sobre las ferrovías.
También resultan ilegales estos actos: tener sexo con un camionero dentro de las casetas de cobro de
