Don Hiram nació el 27 de julio de 1917 en Mayagüez, Puerto Rico. Fue el quinto de diez hijos del matrimonio entre Luis Méndez, electricista de profesión, y de Gregoria Más, tejedora, quienes formaron su hogar en la Cuesta de las Piedras, hoy calle Post, en Mayagüez.
Cuando tenía 11 años, falleció su padre, por lo que le correspondió aportar al sostén de sus cinco hermanos menores. Para lograrlo, lejos de abandonar la escuela, acordó con Sister Mary Padden, su maestra, realizar labores de conserje luego del horario escolar en la Academia Inmaculada Concepción de Mayagüez, donde cursaba el cuarto grado, a cambio del pago mensual de la matrícula. También ayudaba secando platos en el comedor escolar. Precisamente en el año 2005 fue reconocido como el ex-alumno de más edad en la celebración del centenario de la Academia. Así transcurrió su vida hasta que se graduó de escuela superior con un diploma en estudios comerciales, en 1934. Ese fue el comienzo de su formación como trabajador y ciudadano dedicado a trabajar por el bienestar de sus semejantes.
Realizó diferentes trabajos en empresas de Mayagüez y durante la crisis económica que desembocó en la Segunda Guerra Mundial, trató de enlistarse en el Ejército, pero por su baja estatura y escaso peso, fue rechazado.
En 1942 contrajo matrimonio con Lilia Isabel Vázquez Cabrera y procrearon tres hijas: Isabel, Lilia y Elena, todas profesionales ya retiradas. En 1943 decide mudarse a San Juan en busca de mejores oportunidades económicas. Fue contratado como asistente de contabilidad en la Esso Standard Oil por espacio de cuarenta años, donde se distinguió por su peritaje contable. Luego de su jubilación, en el 1983, fue contratado nuevamente y trabajó once años consecutivos hasta que su esposa enfermó de cuidado. Durante tres años se dedicó a cuidar en cuerpo y alma al ser que compartió su amor y felicidad por 54 años, hasta su fallecimiento en 1997. Meses más tarde, fue contratado nuevamente por la misma compañía por dos años adicionales hasta que decidió renunciar para convertirse en líder comunitario.
A partir del fallecimiento de su esposa, se dedicó a realizar labor comunitaria en la urbanización Summit Hills, donde reside desde el 1958. Allí, ayudaba desinteresadamente a quien necesitaba acudir a una cita médica, al seguro social, al supermercado, al banco o a la farmacia, a llenar una solicitud para estudiar, o simplemente ser escuchado. Era un ser humano al cual todos en la comunidad, jóvenes y viejos, podían acudir, teniendo la certeza de que Hiram haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudarlos a resolver sus situaciones. De esa manera se fue convirtiendo en el portavoz de la comunidad ante las autoridades gubernamentales para resolver problemas o reclamar beneficios para la misma, labores comunitarias que realizaba cuando ocurrió su inesperado fallecimiento hoy 1 de enero de 2010.
Como parte de su labor comunitaria fue presidente de la Asociación de Residentes de Summit Hills, miembros de la Junta Escolar de la Escuela Rafael Hernández Marín y miembro de la Junta de Comunidad Núm. 4 del Municipio de San Juan, que laboró en el plan territorial municipal.
Descanse en Paz

