¿Qué se hace? Tiene terror
de la próxima madrugada
y se resiste, más por otro lado
percibe la tragedia de su vida
como infinita comedia de absurdos.
Ya nada hace sentido. Pasivo,
acepta el devenir de cada día
sin una puta idea del horror inminente
que llega o no llega, y si llega,
bien, y mejor si no llega.
Hasta que caiga la espada de Damocles,
peor que la muerte. La miseria. La calle.
Una fantasía verlaniana
del que termina con los desahuciados,
en los espejismos del ajenjo.
Se sabe domador de imágenes, palabras.
No lo salvarán del destino escogido.
Se rinde a lo que llega, que se cumpla
el rechazo preciso del espejismo.
Un aprendizaje necesario. Riguroso.
30.11.09
AVC
