{"id":13952,"date":"2011-01-17T22:17:52","date_gmt":"2011-01-18T02:17:52","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=13952"},"modified":"2011-01-17T22:35:26","modified_gmt":"2011-01-18T02:35:26","slug":"el-tren-macho-david-arce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=13952","title":{"rendered":"El Tren Macho \/ David Arce"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo era una ni\u00f1a muy traviesa. A mis ocho a\u00f1os me gustaba trepar el cerro y mirar a los hombres que estaban construyendo el camino del tren. Se les ve\u00eda contento. Silbaban, cantaban. Mis tres hermanos me acompa\u00f1aban solamente los s\u00e1bados, cuando no iban al colegio. Mi pap\u00e1 dijo que como yo era mujer no serv\u00eda para el estudio. Recuerdo que mi mam\u00e1 se pas\u00f3 una noche entera hablando bajito con mi pap\u00e1. No s\u00e9 qu\u00e9 conversaron, pero al d\u00eda siguiente me dijeron que yo estudiar\u00eda hasta tercero de primaria, que aprender\u00eda solamente a leer y que luego me dedicar\u00eda a las labores de la casa y del campo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En mi pueblo de Huancavelica, todas las mujeres aprendimos a hilar. Para cualquier lado<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13958\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=13958\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-2.jpg?fit=240%2C159&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"240,159\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Tren Macho 2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-2.jpg?fit=240%2C159&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-full wp-image-13958\" title=\"Tren Macho 2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-2.jpg?resize=240%2C159\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"159\" \/> que \u00edbamos llev\u00e1bamos el huso y tej\u00edamos y tej\u00edamos. Yo tej\u00eda mis sue\u00f1os de ni\u00f1a. Alg\u00fan d\u00eda me ir\u00eda a Lima y, cuando regresara, vendr\u00eda manejando el <a href=\"http:\/\/www.huancavelica.com\/departamento\/tren-macho\/\" target=\"_blank\">Tren Macho<\/a>, llenito de juguetes para todas las ni\u00f1as y todos los ni\u00f1os de Huancavelica. Adem\u00e1s, con muchos libros de todas partes del mundo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero parec\u00eda que este sue\u00f1o nunca se realizar\u00eda. Un d\u00eda los hombres que constru\u00edan el camino del tren dejaron de hacerlo. Y no volvieron a aparecer hasta diez a\u00f1os despu\u00e9s. Para ese entonces, mis hermanos me ense\u00f1aron a escondidas varios libros y yo segu\u00eda so\u00f1ando. A mi padre lo mordi\u00f3 un animal venenoso en la pierna, se le puso morada y luego negra, como la papa tabardillo. Muri\u00f3 despu\u00e9s de cuatro d\u00edas de fiebre, delirando y llamando a sus padres y abuelos, como si conversara con ellos. Todos lloramos varios d\u00edas, a\u00fan hasta ahora, cuando nos acordamos escuchando los huaynos que m\u00e1s le gustaban.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi madre empez\u00f3 a trabajar en el mercado, vendiendo comida y, como yo era la \u00fanica mujer de todos los hermanos, le ayudaba a cocinar de madrugada. Los domingos eran d\u00edas de feria y vend\u00edamos m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un domingo la gente empez\u00f3 a hablar en la plaza de armas que volver\u00edan a construir el camino para el Tren Macho que vendr\u00eda desde Huancayo. Y la gente iba y ven\u00eda. Por ese tiempo se cas\u00f3 el tercero de mis hermanos y nos quedamos solas mi mam\u00e1 y yo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y entonces nos dedicamos a vender comida muy cerca de los rieles del tren.<\/p>\n<p>\u00cdbamos desde temprano y coloc\u00e1bamos las ollas sobre una cocina de adobes. Lo que m\u00e1s ped\u00eda la gente era el caldo de cabeza de carnero, las papas sancochadas y los huevos duros. A las ocho de la ma\u00f1ana ya hab\u00edamos vendido todo y luego pas\u00e1bamos por el mercado para comprar las cosas para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>A m\u00ed me gustaba mirar c\u00f3mo trabajaban los hombres, c\u00f3mo levantaban las combas, aplastaban los fierros y ordenaban los durmientes. A pesar del fr\u00edo, algunos se quitaban la camisa y se ve\u00eda c\u00f3mo corr\u00eda el sudor por sus espaldas. A mi madre no le gustaba que hablara con los obreros. Ma\u00f1osos son, me dec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los obreros, alto, de manos grandes, dientes blancos y que com\u00eda doble, se las <img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13955\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=13955\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-4.jpg?fit=259%2C194&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"259,194\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Tren Macho 4\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-4.jpg?fit=259%2C194&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-13955\" title=\"Tren Macho 4\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-4.jpg?resize=259%2C194\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/>arreglaba para dejarme como al descuido alg\u00fan libro que yo le\u00eda a escondidas de mi madre. Recuerdo que el primer libro que me dej\u00f3 fue <em>Mar\u00eda<\/em>, de Jorge Isaacs. Como al cuarto libro me dijo, me llamo Efra\u00edn, como el del libro de Mar\u00eda. Empez\u00e1bamos a vernos a escondidas y me gustaba cuando me dec\u00eda cosas bonitas al o\u00eddo y acariciaba mi cabello y me dec\u00eda eres linda cholita.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nunca supe c\u00f3mo se enter\u00f3 mi madre. Lo cierto es que mont\u00f3 en c\u00f3lera y ese mismo d\u00eda decidi\u00f3 enviarme a Lima donde una de sus comadres que trabajaba en La Parada vendiendo papas. Me puse muy triste y solita en mi cuarto escuchaba en mi cabeza los huaynitos de mi tierra. En ese entonces no sab\u00eda si lloraba m\u00e1s por Efra\u00edn o por mi madre.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi madrina Domitila al comienzo me trataba bien, pero despu\u00e9s creo que se puso celosa porque mi padrino mucho me miraba y me regalaba cosas. No s\u00e9 c\u00f3mo aguant\u00e9 ocho meses de puro calvario; mi madrina me despertaba a las dos de la ma\u00f1ana y me dec\u00eda que lavara todos los pa\u00f1ales de sus hijos. Cuando le dec\u00eda que ya hab\u00eda acabado se molestaba y dec\u00eda que los volviera a lavar porque estaban sucios y que ni para eso yo serv\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En mi cabeza segu\u00eda escuchando los huaynos de mi tierra y las palabras de Efra\u00edn. Una madrugada sent\u00ed que alguien me empujaba a un costado de mi cama. Al escuchar la voz de mi padrino borracho lanc\u00e9 un grito que despert\u00f3 a mi madrina. Esa misma madrugada me ech\u00f3 de su casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces empez\u00f3 mi peregrinaci\u00f3n por la gran ciudad de Lima, muchos carros, mucha gente. Y yo sola con mi atado de ropa. No s\u00e9 cu\u00e1ntos d\u00edas camin\u00e9, con hambre y con fr\u00edo. Hasta que la buena suerte quiso que do\u00f1a Blanca me encontrara y me diera trabajo en su casa grande. Todos me trataban bien; yo les ense\u00f1aba el quechua a los ni\u00f1os y ellos me correg\u00edan mi forma de hablar. El pap\u00e1 de los ni\u00f1os era ingeniero de los ferrocarriles y dec\u00eda que el Tren Macho ya hab\u00eda sido inaugurado, que lo \u00fanico malo era que con mucha frecuencia sufr\u00eda desperfectos y se quedaba varado entre los cerros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Un d\u00eda el se\u00f1or lleg\u00f3 contento diciendo que todos nos \u00edbamos a ir a Huancayo y desde all\u00ed a Huancavelica en el Tren Macho y yo casi me desmay\u00e9 de la ilusi\u00f3n de mi sue\u00f1o hecho realidad. Pero r\u00e1pidamente me desilusionaron. Me dijeron que yo me quedar\u00eda a cuidar la casa. As\u00ed que con l\u00e1grimas en los ojos me qued\u00e9 esper\u00e1ndolos, escuchando los huaynos en mi cabeza.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando volvieron, todos estaban dorados por el sol serrano, los labios agrietados, pero<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13956\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=13956\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho.jpg?fit=268%2C188&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"268,188\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Tren Macho\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho.jpg?fit=268%2C188&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-full wp-image-13956\" title=\"Tren Macho\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho.jpg?resize=268%2C188\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"188\" \/> contentos de haber conocido el valle del r\u00edo Mantaro, los enormes cerros, los innumerables t\u00faneles que traspasaba el tren, y los ni\u00f1os abr\u00edan sus ojos para contar que exist\u00eda una parte en que un puente de fierro un\u00eda dos cerros y que por all\u00ed pasaba el tren, y que todos rezaban con el coraz\u00f3n en la mano mirando hacia abajo, hacia el r\u00edo. Tra\u00edan papas de todas las variedades: blanca dura, se\u00f1orita, huayco, rosada, runa, chacarera, azul, cuarentona, collareja, morada, ojo rosado, tuni blanca y muchas m\u00e1s que ya no me alcanza el aliento para nombrarlas; tambi\u00e9n trajeron ricos choclos de grano grande, queso serrano, habas, quinua y lo que m\u00e1s me gustaba, porque ten\u00eda sabor a infancia: bolitas de kiwicha.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque en la casa de la se\u00f1ora Blanca ten\u00eda de todo y me trataban bien, sent\u00eda que algo me faltaba. En las noches so\u00f1aba que regresaba a Huancavelica manejando el Tren Macho llenito de regalos para todos. Y que all\u00ed en el and\u00e9n estaba mi madre como siempre la recordaba y el Efra\u00edn con una se\u00f1ora y varios hijos. Entonces me despertaba llena de sudor y de espanto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de varios a\u00f1os, me arm\u00e9 de valor y le dije a la se\u00f1ora Blanca que quer\u00eda regresar a mi tierra. Ella me mir\u00f3 y pregunt\u00f3 si quer\u00eda ir solamente de vacaciones. Yo le dije que no, que quer\u00eda irme para siempre. Al comienzo no quer\u00eda que me fuera de la casa y trat\u00f3 de todas las formas de convencerme, pero al ver que mi decisi\u00f3n era firme y decidida, no tuvo m\u00e1s remedio que dejarme ir. Me dio m\u00e1s dinero del que yo ten\u00eda juntado y me dijo que las puertas de su casa estar\u00edan siempre abiertas y que yo pod\u00eda regresar cuando quisiera.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces empec\u00e9 a hacer realidad mi sue\u00f1o. Me fui a La Parada a comprar un mont\u00f3n de cosas para llevarle a mi madrecita. Mir\u00e9 a mi madrina que estaba peleando con una se\u00f1ora, pas\u00e9 delante de ella y no me reconoci\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con todas mis cosas fui a la Estaci\u00f3n de Desamparados en el centro de Lima y tom\u00e9 el tren a Huancayo. Un silbido estremeci\u00f3 el aire y luego un traqueteo empez\u00f3 a mover la tierra. Con el movimiento lerdo tuve ganas de vomitar y menos mal que se me pas\u00f3 r\u00e1pido al tomar un mate de coca. Y poco a poco me qued\u00e9 dormida. En Ticlio, la parte m\u00e1s alta de la cordillera, me despert\u00f3 el fr\u00edo. Afuera se ve\u00eda la nieve. Me arrop\u00e9 y volv\u00ed a quedarme dormida, hasta que llegamos a Huancayo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por todos lados escuchaba la m\u00fasica de mi tierra. Y una voz conocida grit\u00f3 por el meg\u00e1fono que dentro de diez minutos saldr\u00eda el Tren Macho rumbo a Huancavelica. Era la voz de Efra\u00edn y estaba en una caseta con dos ni\u00f1os muy parecidos a \u00e9l. Me mir\u00f3, pareci\u00f3 reconocerme porque me sonri\u00f3 pero solamente se limit\u00f3 a saludarme: Buenos d\u00edas, se\u00f1ora, pase usted adelante. Uno de los ni\u00f1os le pregunt\u00f3: Pap\u00e1, \u00bfpuedo jugar en la locomotora? Ya te he dicho que no puedes, le respondi\u00f3 Efra\u00edn.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sub\u00ed al tren con todos mis paquetes y me sent\u00e9 junto a la ventana para ir mirando todos los colores del verde de los cerros. Algunas llamas pastando, algunas casas con su torito de Pucar\u00e1 en los techos, algunos perros ladrando el paso del tren.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A veces el tren paraba y como que regresaba, dec\u00edan que para retomar fuerza para poder subir los cerros. Otras veces paraba por las puras, para que la gente desentumeciera las piernas, o para desaguar los vientres. Yo quer\u00eda que llegara cuanto antes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entonces vi desde lejos mi Huancavelica querida acercarse como en mis sue\u00f1os. Dese\u00e9 con todas mis fuerzas que mi madre estuviera en la estaci\u00f3n. Pero no estuvo. Solamente algunos vendedores revoloteaban por el and\u00e9n y se met\u00edan a los vagones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mi pueblo peque\u00f1o hab\u00eda crecido y a duras penas pude ubicarme. Ahora la plaza de<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"13957\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=13957\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-31.jpg?fit=282%2C179&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"282,179\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Tren Macho 3\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-31.jpg?fit=282%2C179&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-13957\" title=\"Tren Macho 3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/01\/tren-macho-31.jpg?resize=282%2C179\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"179\" \/> armas ten\u00eda las calles asfaltadas, las casas varios pisos, y las tiendas eran muy modernas. Al llegar a la casa de mi madre, me ayudaron a bajar todas las cosas, toqu\u00e9 la puerta suavecito y esper\u00e9 con emoci\u00f3n poder abrazarla. Pero nadie abri\u00f3. Toqu\u00e9 m\u00e1s fuerte y unos perros ladraron. Mi madre no estaba.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una vecina sali\u00f3 a preguntar qui\u00e9n era y a qui\u00e9n buscaba. Era una vecina desconocida. Me dijo que la se\u00f1ora que antes viv\u00eda all\u00ed hab\u00eda muerto hac\u00eda un par de meses y que la casa estaba abandonada, que solamente ven\u00edan de vez en cuando los hijos de la se\u00f1ora a limpiar los yerbajos. Me qued\u00e9 llorando en el poyo, mientras la vecina llamaba a sus perros y espantaba a las gallinas. Barr\u00ed la sala y desparram\u00e9 las cosas que llev\u00e9 para mi madre. Ahora nada ten\u00eda sentido. Mi sue\u00f1o parec\u00eda fragmentado como un espejo roto. El traquetear del tren me devolv\u00eda a la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al d\u00eda siguiente saqu\u00e9 los libros de las cajas y decid\u00ed hacer una biblioteca. Para mi asombro aquella tarde lleg\u00f3 el primer lector: Efra\u00edn, quien me pareci\u00f3 m\u00e1s joven. Le pregunt\u00e9 por su trabajo y me dijo que estaba de maestro en la escuela rural. Te sigo esperando, me dijo queriendo tocar mi mano. Con mi coraz\u00f3n lleno de rabia le reclam\u00e9 por qu\u00e9 me fastidiaba estando casado. Entonces abri\u00f3 su boca con sus dientes blancos y lanz\u00f3 al aire la carcajada m\u00e1s cristalina que jam\u00e1s haya escuchado. Sus manos enormes tomaron las m\u00edas y me dijo: sonsa, seguramente has visto a mi hermano el que trabaja en la estaci\u00f3n del tren en Huancayo; muchas personas lo confunden conmigo.<\/p>\n<p>En medio de toda mi amargura me sent\u00ed feliz. Los ni\u00f1os necesitan una maestra como t\u00fa, me dijo. Y me dio un beso con <em>sabor a ca\u00f1as de mayo del lugar<a href=\"http:\/\/encuentroalsur.com\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No bien hubo salido el Efra\u00edn, escuch\u00e9 la voz de mi hermano mayor llam\u00e1ndome y mi coraz\u00f3n salt\u00f3 de alegr\u00eda. Nos abrazamos fuerte y tiempo falt\u00f3 para contarnos todo lo que hab\u00edamos vivido por separado. Despu\u00e9s de un rato, me dijo vamos a ver a mam\u00e1. Y yo le dije vamos, pero d\u00e9jame juntar un ramo de flores, pensando ir al cementerio. Cruzamos varias chacras y antes de quitarle la tranca al port\u00f3n, silb\u00f3 dos veces. Se acercaron dos perros. Me dijo: esta es mi casa, hermanita. Nuestra madre est\u00e1 all\u00ed cerca de la cocina. Sus ojos ya no ven, pero ac\u00e9rcate para que te toque con sus manos, que son sus ojos. Y yo, sorprendida, no pod\u00eda creer que mi madre estuviera viva.<\/p>\n<p>Mi hermano luego me cont\u00f3 que, como mi madre ya no ve\u00eda, todos los hermanos decidieron alquilar la casa a una se\u00f1ora que pobrecita hab\u00eda fallecido hac\u00eda dos meses.<\/p>\n<p>Abrac\u00e9 a mi madre con mucho cari\u00f1o mientras sus manos arrugadas exploraban mi rostro y una algarab\u00eda de sobrinos hac\u00eda fiesta a nuestro alrededor.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A lo lejos bramaba el Tren Macho.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a9David Arce<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"4898\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=4898\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/manuel-david_arce.jpg?fit=392%2C336&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"392,336\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Manuel David_Arce\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/manuel-david_arce.jpg?fit=392%2C336&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-4898\" title=\"Manuel David_Arce\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/manuel-david_arce.jpg?resize=110%2C92\" alt=\"\" width=\"110\" height=\"92\" \/>El autor es un escritor peruano ganador de varios premios en cert\u00e1menes de cuentos en su pa\u00eds.\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s de desempe\u00f1arse como m\u00e9dico psiquiatra practica la fotograf\u00eda art\u00edstica.\u00a0 Este cuento narra la historia de una mujer que se neg\u00f3 a vivir en la ignorancia y prefiri\u00f3 luchar por sus humildes sue\u00f1os.<\/p>\n<div>\n<div>\n<p><a href=\"http:\/\/encuentroalsur.com\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\">[1]<\/a> Idilio muerto, de Los heraldos negros, C\u00e9sar Vallejo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo era una ni\u00f1a muy traviesa. A mis ocho a\u00f1os me gustaba trepar el cerro y mirar a los hombres que estaban construyendo el camino del tren. Se les ve\u00eda contento. Silbaban, cantaban. Mis tres hermanos me acompa\u00f1aban solamente los s\u00e1bados, cuando no iban al colegio. Mi pap\u00e1 dijo que como yo era mujer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5533328,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"{title}\n\n{excerpt}\n\n{url}","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false,"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12989956],"tags":[2083,14037],"class_list":["post-13952","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-plaza-de-los-cuenteros","tag-cuentos","tag-mujeres","has-post-thumbnail","fallback-thumbnail"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pmbkf-3D2","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5533328"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13952"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13952\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13962,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13952\/revisions\/13962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}