{"id":14522,"date":"2011-02-27T12:01:41","date_gmt":"2011-02-27T16:01:41","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=14522"},"modified":"2011-02-27T12:01:41","modified_gmt":"2011-02-27T16:01:41","slug":"soy-inca-y-lo-digo-a-boca-llena-por-david-arce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=14522","title":{"rendered":"Soy Inca, y lo digo a boca llena \/ por David Arce"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"14524\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=14524\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/el-inca.jpg?fit=347%2C450&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"347,450\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"El Inca\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/el-inca.jpg?fit=347%2C450&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-full wp-image-14524\" title=\"El Inca\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/02\/el-inca.jpg?resize=347%2C450\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"450\" \/>Si lees en los libros, revistas y peri\u00f3dicos, encontrar\u00e1s que yo ya estoy muerto. No les creas. Tal vez te dir\u00e1n: mira aqu\u00ed, muy claro dice que naci\u00f3 un 12 de abril de 1539, una clara ma\u00f1ana de oto\u00f1o, en el ombligo del mundo, entre olores de eucaliptos, arrayanes y de tierra reci\u00e9n mojada por la lluvia. Y eso s\u00ed es verdad, porque en los libros de registro encontrar\u00e1s a un tal G\u00f3mez Su\u00e1rez de Figueroa, y ese fui yo, con otro nombre en el mismo tiempo, casi en el mismo tiempo en que troc\u00f3senos el reinar en vasallaje. Mi madre, la hermosa \u00f1usta Palla Chimpu Ocllo, bautizada en las leyes de Cristo como Isabel, nieta por rama natural del Inca T\u00fapac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna C\u00e1pac, me ense\u00f1\u00f3 todas las cosas que debe conocer aquel que, como t\u00fa, ha nacido en los majestuosos Andes peruanos.<\/p>\n<p>De ni\u00f1o me llevaba ya en su regazo, ya en su espalda, a la usanza de nuestros antepasados, me ense\u00f1aba el nombre de los animales, de las plantas y el valor de nuestra tierra. Mientras yo me paseaba y me sub\u00eda por entre las grandes piedras de la fortaleza de Sacsayhuam\u00e1n, ella, con su voz melodiosa, me cantaba y contaba la historia de nuestros antepasados, como yo te la estoy contando a ti. Me dec\u00eda, como te lo digo yo, que es mentira que no ten\u00edamos escritura. En verdad no us\u00e1bamos papel ni tinta, pero todo quedaba grabado, a fuego sagrado, como cuando marcan a las bestias. As\u00ed quedaban impresos los olores, los cultos, las tradiciones y los conocimientos, en nuestros cerebros y en nuestros corazones. Algunas veces, como quien anota algo importante, para ayudarnos a recordar, utiliz\u00e1bamos los quipus.<\/p>\n<p>Muchas veces recib\u00edamos visitas de nuestra familia imperial, y yo hasta ahora recuerdo claramente todo lo que escuchaba. Los ancianos, siempre dando gracias a taita Sol, taita Dios, entrecerraban los ojos y contaban desde el principio de todas las cosas por estos lares, desde que nuestros primeros padres salieron de las aguas del lago Titicaca y caminaron y caminaron, llevando sus mazorcas de ma\u00edz, tanteando el terreno f\u00e9rtil con una barreta de oro, hasta que llegaron al pueblo donde nac\u00ed y vieron que la tierra era buena porque apenas picaron, la barreta de oro se hundi\u00f3 en las faldas del cerro Huanacaure. Esa fue la se\u00f1al de nuestro padre Sol del inicio de un gran imperio. Y, como eran hijos del Sol, reunieron a la gente que, dispersa y sin orden, caminaba por esos lares y les ense\u00f1aron todo lo que ellos sab\u00edan. Lo primero que hicieron fue una fiesta en honor a nuestro padre Sol, bailando y bebiendo chicha, d\u00e1ndole tambi\u00e9n de beber a la Pachamama, nuestra madre tierra.<\/p>\n<p>Aprend\u00ed con paciencia a jugar con la arcilla para modelar los keros y otras vasijas de cer\u00e1mica, pintarlos con los colores del Imperio y hornearlos a fuego lento, como estas palabras que te estoy diciendo. Aprend\u00ed todas las cosas a su debido tiempo: el arte de los nudos, de las celebraciones a los apus, los modelos a escala reducida de su arquitectura sobria. Y lo m\u00e1s importante, el arte de conversar con los metales, porque con ellos no se lucha, se conversa, se les habla quedo y con cari\u00f1o. Del oro te dir\u00e9 una gran verdad: es el metal de nuestro padre el Sol. Los ancianos me dijeron, como te lo dir\u00e9 a ti, el lugar exacto donde escondieron el oro que pidieron los espa\u00f1oles para el rescate de Atahualpa, cuando se enteraron del enga\u00f1o y de que ya hab\u00edan ejecutado a uno de nuestros \u00faltimos incas, porque el \u00faltimo vino del Cusco, hijo de nuestro padre Sol, que permaneci\u00f3 en el anonimato y en las oscuridades de los t\u00faneles del Camino Inca, por ser albino. Todo lo ten\u00eda guardado en mi coraz\u00f3n, hasta hoy que se me ha dado por hablar de nuevo, mir\u00e1ndote a los ojos, escarbando en las letras de fuego de tu coraz\u00f3n, con la certeza de que el vasallaje no durar\u00e1 para siempre, y que tarde o temprano volveremos a ser el imperio grande y hermoso que una vez fuimos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n encontrar\u00e1s, si eres un acucioso lector, que mi padre fue conquistador de noble linaje de Castilla, don Sebasti\u00e1n Garcilaso de la Vega Vargas, que me ense\u00f1\u00f3 a querer a mi madre, a mis costumbres, las tradiciones de mis ancestros y, adem\u00e1s de darme su amor, me educ\u00f3 en la escritura de su lejana tierra y en la religi\u00f3n que profesamos y de la cual me confieso creyente.<\/p>\n<p>Le agradezco la instrucci\u00f3n recibida, pero no todo fue como \u00e9l lo hubiera querido: las leyes imperantes en esos tiempos, que de alguna forma persisten ahora que te estoy hablando, en el fondo son lo mismo. Apenas a mis veinti\u00fan a\u00f1os, hu\u00e9rfano de padre, con las pocas cosas que mi madre me pudo dar, viaj\u00e9 a Espa\u00f1a, conoc\u00ed el mar y el miedo al mar. Y el terrible ocio de ver entre cada bamboleo, agua y m\u00e1s agua, agonizando en la espera de ver un pedacito de tierra. Entonces me sent\u00ed entre dos razas, como si no perteneciera a ninguna. Ahora s\u00e9 que solo es una ilusi\u00f3n y que todos somos habitantes de una sola tierra, sin distingos. Todav\u00eda recuerdo que a los hijos de espa\u00f1ol y de india, o de indio y espa\u00f1ola, nos llamaban mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; esto fue impuesto por los primeros espa\u00f1oles que tuvieron hijos en Indias; y por ser nombre impuesto por nuestros padres y por su significaci\u00f3n, me lo llamo yo a boca llena y me honro con \u00e9l. Aunque en Indias si a uno de ellos le dicen eres un mestizo, lo toma por menosprecio, podr\u00e1 ser a cualquiera, menos a m\u00ed.<\/p>\n<p>Reclam\u00e9 ante el Consejo de Indias lo que legalmente me pertenec\u00eda, pero sin resultados, y agradezco eternamente la ayuda de mi t\u00edo, el capit\u00e1n Alonso de Vargas, que supo acogerme y ayudarme a terminar con mi instrucci\u00f3n, al punto de ser perfectamente biling\u00fce. Por su consejo decid\u00ed ingresar a la milicia al servicio del Rey, y a los treinta y un a\u00f1os consegu\u00ed el grado de capit\u00e1n en un combate en la guerra de las Alpujarras contra los moriscos en 1570, el mismo a\u00f1o en que falleci\u00f3 mi t\u00edo mentor, dej\u00e1ndome parte de su herencia, que llegu\u00e9 a disfrutar quince a\u00f1os despu\u00e9s. Vanos fueron mis intentos por regresar al Cusco pues siempre suced\u00edan algunas cosas que me lo imped\u00edan.<\/p>\n<p>En 1591, ya me fue imposible regresar a Am\u00e9rica. Decid\u00ed radicar en C\u00f3rdoba y volver a vivir a trav\u00e9s de mis recuerdos. Y, para que no se perdiera nada de lo acontecido, me dediqu\u00e9 a hacer nuevos nudos, a escribir y publicar. En 1596 redact\u00e9 un documento autobiogr\u00e1fico: La relaci\u00f3n de la descendencia de Garci-P\u00e9rez de Vargas (Lisboa, 1605), La conquista de la Florida (1605), Comentarios reales de los Incas (Lisboa, 1609), Conquista del Per\u00fa (1613).<\/p>\n<p>Cuando estaba trabajando en el libro Historia general del Per\u00fa, los libros dicen que fallec\u00ed el 23 de abril de 1616. Pero, como te dije al comienzo, no les creas; a\u00fan persisto y vivo para siempre, como fuego sagrado grabado en tu mente y latiendo a cada instante en tu coraz\u00f3n, el \u00fanico lugar donde queda El Dorado.<\/p>\n<p>\u00a9Manuel David Arce Martino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si lees en los libros, revistas y peri\u00f3dicos, encontrar\u00e1s que yo ya estoy muerto. No les creas. Tal vez te dir\u00e1n: mira aqu\u00ed, muy claro dice que naci\u00f3 un 12 de abril de 1539, una clara ma\u00f1ana de oto\u00f1o, en el ombligo del mundo, entre olores de eucaliptos, arrayanes y de tierra reci\u00e9n mojada por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5533328,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"{title}\n\n{excerpt}\n\n{url}","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false,"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12989956],"tags":[],"class_list":["post-14522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-plaza-de-los-cuenteros","has-post-thumbnail","fallback-thumbnail"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pmbkf-3Me","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5533328"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14522"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14528,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522\/revisions\/14528"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}