{"id":17491,"date":"2011-07-25T14:32:04","date_gmt":"2011-07-25T18:32:04","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/2011\/07\/25\/la-visita-por-david-arce\/"},"modified":"2011-07-25T14:37:59","modified_gmt":"2011-07-25T18:37:59","slug":"la-visita-por-david-arce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=17491","title":{"rendered":"La Visita \/ por David Arce"},"content":{"rendered":"<p>Sonia irrumpi\u00f3 en mi casa desparramando risas y alegr\u00eda a borbotones. Llevaba tras de s\u00ed una retah\u00edla infinita de b\u00e1rtulos y cachivaches: cajas con pl\u00e1tanos verdes, frutas ex\u00f3ticas de la selva, m\u00e1s cajas con cecina y rosquitas de almid\u00f3n de yuca, siete gallinas amarradas por las patas y que eran jaladas por un ni\u00f1o panz\u00f3n, un pavo real, azul brillante con el cuello enroscado alrededor del buche que miraba por un solo ojo, como si hubiera sufrido una fractura del pescuezo, un cerdo flaco con pesta\u00f1as rubias largas que caminaba como si continuara amarrado, una lora llamada Aurora y un mono tit\u00ed llamado Pedro. Volvi\u00e9ndose hacia m\u00ed, sin parar de sonre\u00edr, me dijo: <em>Ti\u00edto querido, me da mucho gusto verte, despu\u00e9s de tanto tiempo, y t\u00fa que habr\u00e1s pensado que nunca \u00edbamos a cumplir la promesa de visitarte, pues aqu\u00ed est\u00e1 tu sobrina m\u00e1s querida y estos son mis hijos<\/em>, se\u00f1al\u00e1ndome al ni\u00f1o panz\u00f3n de las gallinas y a otros tres que parec\u00edan de su misma edad, todos con la barriga prominente.<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente se instal\u00f3 y distribuy\u00f3 sus cosas como si conociera cada rinc\u00f3n de mi casa, quedando al final, todo en su lugar exacto, sin darme tiempo todav\u00eda a recordar esta nueva familia extensa. La \u00fanica habitaci\u00f3n a la que no entraron fue a mi dormitorio. Hurgu\u00e9 entre las telara\u00f1as de mis recuerdos, alguna evocaci\u00f3n de mis padres o de los abuelos y no encontr\u00e9 ninguna referencia a familia procedente de la selva del Huallaga.<\/p>\n<p>Como no me produc\u00edan ninguna molestia, los acept\u00e9 en mi casa para que pasaran el verano. Sonia se apoder\u00f3 de la habitaci\u00f3n de mi madre, que Dios la tenga en su gloria y sus hijos se apoderaron de las dos habitaciones para hu\u00e9spedes. Aurora la lora, se trep\u00f3 a la l\u00e1mpara de la sala y de all\u00ed no se movi\u00f3, s\u00f3lo bajaba a comer el choclo que le dejaba Sonia todas las ma\u00f1anas y a beber el agua limpia de todos los d\u00edas. Sonia arrim\u00f3 la mesa de centro a un costado para evitar que la lora siguiera cag\u00e1ndose encima de los girasoles artificiales y tuvo que limpiar todos los d\u00edas el piso, en el cual quedaba una mancha verde y perfumada. Pedro el mono, se escondi\u00f3 debajo de la parra del tragaluz y nunca m\u00e1s lo volv\u00ed a ver.<\/p>\n<p>No pasaron ni cuatro d\u00edas y lleg\u00f3 otra sobrina desconocida, con cuatro ni\u00f1as y varias cajas con m\u00e1s comida y ropa. Una de las ni\u00f1as, la mayor tra\u00eda sobre el hombro derecho una iguana verde, lo cual le hac\u00eda caminar con la cabeza inclinada hacia el lado izquierdo. Yo me llamo Miriam y soy hermana de Sonia, ti\u00edto, me dijo la reci\u00e9n llegada, y para no incomodarte t\u00edo, nosotras vamos a dormir todas juntitas en la sala.<\/p>\n<p>Desde entonces, cada ma\u00f1ana, antes de salir a mis caminatas por la playa, yo ten\u00eda que sortear varios cuerpos que luchaban entre sus sue\u00f1os, cuidando de no pisarlos. Hasta entonces no modificaba mi rutina, caminaba una hora por la playa, recog\u00eda algunos objetos interesantes varados por las olas y luego sub\u00eda al muelle a comprar un pescado y tomar un caf\u00e9 caliente donde Juanito, en Barranco. Despu\u00e9s de mis caminatas matutinas le\u00eda en mi cuarto hasta antes del mediod\u00eda, hora en la que me preparaba mi pescado para el almuerzo. En las tardes me sentaba en el parque, en la banca frente a la iglesia y miraba la gente pasar.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que lleg\u00f3 Sullana, mis h\u00e1bitos se trastornaron por completo y hasta se invirti\u00f3 mi ritmo diario del sue\u00f1o: las ni\u00f1as jugaban en mi cuarto, se met\u00edan a mi ba\u00f1o mientras yo me duchaba y revolv\u00edan entre mis cosas buscando algo que las sorprendiera.<\/p>\n<p>Luego sucedi\u00f3 que ya no camin\u00e9 por la playa, y en vez de mi pescado diario, empec\u00e9 a comer la cecina de chancho de la selva y los pl\u00e1tanos verdes fritos que tanto me gustaron. De vez en cuando compraba pescado para todos. Un d\u00eda hasta me olvid\u00e9 de ir a cobrar mi pensi\u00f3n de maestro jubilado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_17493\" aria-describedby=\"caption-attachment-17493\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"17493\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=17493\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/huachipa-39-por-eva-lewitus.jpg?fit=1600%2C1200&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1600,1200\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;4.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot A710 IS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1254925174&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;34.8&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.016666666666667&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Huachipa &amp;#8211; (39) por Eva lewitus\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Huachipa por Eva Lewitus&lt;\/p&gt;\n\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/huachipa-39-por-eva-lewitus.jpg?fit=300%2C225&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/huachipa-39-por-eva-lewitus.jpg?fit=616%2C462&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-17493\" title=\"Huachipa - (39) por Eva lewitus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/huachipa-39-por-eva-lewitus.jpg?resize=450%2C337\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"337\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-17493\" class=\"wp-caption-text\">Huachipa por Eva Lewitus<\/figcaption><\/figure>\n<p>En las noches en que me quedaba despierto escuchando las luchas de las ni\u00f1as y los ronquidos de la madre, recordaba a mi madre que me dec\u00eda: <em>hijo m\u00edo, cuando vayas de visita no te quedes mucho tiempo, porque sucede igual que con lo muertos, a los tres d\u00edas empiezan a apestar y te ponen mala cara, al principio te tratan bien porque no te han visto durante mucho tiempo, pero cuando empieza a escasear la comida y a ponerse las cosas peliagudas, es cuando te ponen mala cara.<\/em> Recordando estas cosas pod\u00eda soportar la visita de estas personas extra\u00f1as y el cambio de mi rutina diaria, sin molestarme ni decirles nada.<\/p>\n<p>Sonia y Miriam eran magn\u00edficas amas de casa, limpiaban y ordenaban todo, a veces lo ordenaban tan bien que yo no encontraba d\u00f3nde estaban mis cosas. Ten\u00edan a los ni\u00f1os muy peinaditos y limpios, el piso de la sala reluciente, y a la cocina ya no me dejaban entrar m\u00e1s. Miriam me dijo: <em>muy bonito tu cuarto ti\u00edto, y muy rica tu cama, nunca he dormido en una cama tan grande ti\u00edto.<\/em> Y yo para complacer a ella y a las ni\u00f1as, las dej\u00e9 probar mi cuarto y mi cama. Y me dije, por una noche bien vale la pena soportar dormir en la sala sabiendo que Sullana y las ni\u00f1as disfrutar\u00edan de una noche muy c\u00f3moda.<\/p>\n<p>Y esa noche, la primera noche, que dorm\u00ed en la sala, tuve pesadillas, como malos presentimientos. Prend\u00ed una luz y me puse a leer una revista ante los ojos abiertos de Aurora, la lora.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente sal\u00ed a dar un paseo por la playa y al regresar, el colch\u00f3n donde yo hab\u00eda dormido ya estaba recogido y la lora dormida. Y no s\u00e9 qu\u00e9 sucedi\u00f3 entre Sonia y Miriam que not\u00e9 un trato diferente de ellas hacia m\u00ed. Ya no me dec\u00edan <em>ti\u00edto, s\u00edrvete este plato con yucas<\/em>. Solamente estaban serias y con gesto adusto. Me ofrecieron una taza con voz \u00e1spera: <em>s\u00edrvete t\u00edo este caf\u00e9<\/em>. Por eso no quise pedirle mi cama aquel d\u00eda. Y segu\u00ed durmiendo en la sala. Aunque en realidad no dorm\u00eda, me quedaba despierto mirando a Aurora la lora, que me gritaba sin mover su boca: du\u00e9rmete calvo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 tramaban estas sobrinas extra\u00f1as, mi dinero desaparec\u00eda de la billetera, mis llaves que siempre las colgaba junto a la puerta aparec\u00edan junto a la parra, y un d\u00eda llegaron al colmo de querer confundirme porque empezaron a vestirse igual, con el mismo peinado y el mismo maquillaje. De la misma manera empezaron a vestir a las cuatro ni\u00f1as y a los cuatro ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Fue entonces que durante la noche pens\u00e9 en una forma de decirles que se vayan de mi casa sin herir susceptibilidades ni echarlas por la fuerza porque estas extra\u00f1as sobrinas no daban ning\u00fan indicio de querer regresar a su tierra y ya se manejaban como si fueran due\u00f1as y se\u00f1oras de mi casa. Aquella noche decid\u00ed que por la ma\u00f1ana les dir\u00eda, de manera cordial, que quer\u00eda volver a vivir solo y que les agradec\u00eda todas sus atenciones.<\/p>\n<p>Y ni bien regres\u00e9 de la playa y mientras tomaba el desayuno, carraspe\u00e9 un poco, aclarando mi garganta para empezar a hablar, para que no quedaran dudas de lo que iba a decir\u2026 Fue en ese entonces que Sonia, me mir\u00f3 seria y me dijo con una voz suave y musical: <em>\u201cDisculpa querido t\u00edo la pregunta, no queremos importunarte, pero como ya llevas mucho tiempo, quer\u00edamos preguntarte hasta cu\u00e1ndo te vas a quedar de visita con nosotras, porque no es muy bueno que te quedes durmiendo tanto tiempo en nuestra sala\u201d.<\/em><\/p>\n<p>No dije nada. Sent\u00ed una inmensa c\u00f3lera crecer como espuma por mis venas. Qu\u00e9 tal raza, me dije, ahora estas desconocidas se quieren quedar con mi casa y me quieren echar de ella.<\/p>\n<p>Pero no fue necesario decir ni hacer nada, porque en ese momento Miriam, a quien no s\u00e9 por qu\u00e9 motivo algunas veces me gustaba nombrarla Sullana, me dijo: <em>Mira pap\u00e1, ya estamos hartas de tu jueguito. Sonia y yo somos tus hijas y t\u00fa solamente tienes una nieta y un nieto, que son nuestros respectivos hijos. Y esa mujer, a quien ignoras por completo y que est\u00e1 sentada all\u00ed en esa poltrona, que te cuida, te habla y te protege todos los d\u00edas, es nuestra madre y tu esposa Sullana.<\/em><\/p>\n<p>\u00a9 David Arce.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sonia irrumpi\u00f3 en mi casa desparramando risas y alegr\u00eda a borbotones. 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