{"id":18968,"date":"2011-11-07T10:26:20","date_gmt":"2011-11-07T14:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=18968"},"modified":"2011-11-07T19:47:09","modified_gmt":"2011-11-07T23:47:09","slug":"el-retorno-de-los-domingos-david-arce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=18968","title":{"rendered":"El retorno de los Domingos \/ David Arce"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"18981\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=18981\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/chulascanas1.jpg?fit=420%2C315&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"420,315\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Chulascanas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/chulascanas1.jpg?fit=420%2C315&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-18981\" title=\"Chulascanas\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/chulascanas1.jpg?resize=335%2C262\" alt=\"\" width=\"335\" height=\"262\" \/>Aunque en realidad nadie vio a los seis hermanos Domingo, \u2014aquella tarde de sol ardiente, aire detenido y silencio espeso\u2014, caminar lento, vestidos como lime\u00f1os, como si fueran extranjeros, por la antigua calle Hu\u00e1nuco que conduc\u00eda hasta el Estadio Miguel Garc\u00eda Esteves, yendo al cementerio de la Divina Misericordia de Chulucanas y aunque las puertas de las casas se mantuvieran abiertas, los due\u00f1os durmiendo en las hamacas y los perros viringos bostezando a la sombra de los algarrobos, Matilde Coco se dio ma\u00f1a para divulgar a medio mundo que los seis hermanos Domingo Seminario hab\u00edan regresado a Chulucanas la v\u00edspera del d\u00eda de Todos los Santos. F\u00edjate comadrita, parece como si nunca hubieran nacido aqu\u00ed, ya no hablan cantando, parece que fueran de Lima, y tres de ellos hasta hablan como si fueran gringos, m\u00e1s bien el menor habla como el chino negro. \u00a1Ay! Y ahora qu\u00e9 ir\u00e1n a decir cuando se enteren de que la Mar\u00eda Candela, su cu\u00f1ada, es puta, y encima, la casa que con sus propias manos construy\u00f3 su difunto hermano, Domingo Seminario, que Diosito lo tenga en su santa gloria \u2014persign\u00e1ndose\u2014, ahora salgan enter\u00e1ndose de que es un prost\u00edbulo famoso.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda antes de dirigirse al cementerio, los seis hermanos llegaron por la madrugada a la Casa de los Cachorros, abrazaron tiernamente a Mar\u00eda Candela, y con una sola mirada alrededor se dieron cuenta del nuevo negocio de la casa-huerta de su difunto hermano. Ninguno de ellos le reclam\u00f3 nada. Y ella toda avergonzada les dec\u00eda a las moradoras que despidieran a los clientes y que dispusieran seis de las habitaciones para los se\u00f1ores y si\u00e9ntanse c\u00f3modos, est\u00e1n en su casa, pueden ba\u00f1arse all\u00e1 en ese cuartito de tablas, jalan una pita y cae un chorro de agua desde un cilindro que est\u00e1 arriba de esos horcones. El menor de los Domingos, el que hablaba como el chino negro, le dijo, no tengas verg\u00fcenza Mar\u00eda Candela, todos nosotros conocemos por todo lo que has pasado y a lo que te est\u00e1s dedicando y eso no quita que sigas siendo nuestra cu\u00f1ada y que te sigamos queriendo. Los dem\u00e1s hermanos asent\u00edan a todo lo que dec\u00eda el menor. Hemos viajado desde muy lejos y nos da mucho gusto regresar despu\u00e9s de ocho a\u00f1os al pueblo que nos vio nacer. Si supieras las proezas que tengo que hacer para agenciarme los ingredientes para preparar un rico cebiche en Madrid, all\u00e1 al culantro le dicen cilantro, no tienen cebollas criollas, solamente unas blancas enormes, no tienen nuestra variedad de aj\u00edes, apenas tienen unos que pican un poquito que les dicen guindillas y encima los venden secos, a las papas, patatas, y ninguna de las cosas tiene el sabor de nuestra tierra. \u00a1Ah! Me olvidaba, nosotros no vivimos juntos, Domingo, mejor dicho mi segundo hermano, vive al otro lado del mundo, en una ciudad llamada Sidney, el tercero vive en Nueva York, el cuarto vive en Mosc\u00fa, el quinto vive en Pretoria, al sur de \u00c1frica y si no te has dado cuenta nuestro hermanito menor vive en Kobe, una ciudad de Jap\u00f3n. Todos estamos solteros, todav\u00eda. Y aunque vivimos lejos, nos escribimos y nos hemos puesto de acuerdo para visitar las tumbas de nuestra madre Doralisa Seminario y de nuestro hermano Domingo y para realizar planes para hacerles un mausoleo, aunque sabemos que con los tr\u00e1mites burocr\u00e1ticos eso de desenterrarlos y volverlos a enterrar demorar\u00e1 demasiado. Mar\u00eda Candela no les dijo nada y apunt\u00f3 sus direcciones para escribirles alguna carta.<\/p>\n<p>Dicen que locos de furia han derrumbado toda la Casa de los Cachorros, que no han dejado piedra sobre piedra, mejor dicho adobe sobre adobe, que han sacado calatas a todas las moradoras y que entre todos los hermanos les han propinado tremenda paliza a los clientes que se quedaron durmiendo la borrachera. Y a la pobre Mar\u00eda Candela la han llevado al r\u00edo y la han montado sobre un burro en direcci\u00f3n a Piura. Dicen que a todos los hermanos les sal\u00edan chispas por los ojos, y que han prendido fuego a toda la casa. Menos mal que no ha muerto ning\u00fan cristiano y los polic\u00edas dicen que no quieren ni meterse porque tienen miedo de que les incendien su comisar\u00eda. C\u00f3mo ser\u00e1 comadrita, la gente dice tantas cosas que por algo las dice, lo que es yo, no agrego ni quito nada. Dicen que todos los hermanos est\u00e1n viviendo en Lima.<\/p>\n<p>Los seis Domingos se persignaron a la entrada del cementerio de la Divina Misericordia y entre tantos Cuarteles llenos de nichos que parec\u00edan colmenas de cemento y que hab\u00edan brotado como mala hierba no supieron c\u00f3mo encontrar la tumba de su madre ni la de su hermano, que en realidad estaban juntas. El menor dijo all\u00e1 donde est\u00e1 la fosa com\u00fan, dieciocho pasos a la derecha, all\u00ed est\u00e1n las tumbas. Realizaron el recorrido indicado sin resultados, hasta que a aquel venido de Pretoria se le ocurri\u00f3 preguntarle al cuidador del cementerio.<\/p>\n<p>El viejecito, caminando lento, los llev\u00f3 nuevamente cerca a la entrada del cementerio junto a la tumba de la Turquita y les se\u00f1al\u00f3 un hermoso mausoleo, donde estaba esculpida, en una sola pieza de m\u00e1rmol de Carrara, una r\u00e9plica casi exacta de La Piedad, de Miguel \u00c1ngel, con la diferencia de que la cara de la virgen era id\u00e9ntica a la de Doralisa Seminario y el Cristo representado era la imagen eterna de su hermano mayor. Y en una cinta que cruzaba el pecho de la Virgen, pod\u00eda leerse: \u00abEugenio Primero, hijo del sol, lo hizo\u00bb. Los seis hermanos prorrumpieron en llanto incontenible. El anciano al escuchar la forma de hablar de los extra\u00f1os y ver la ropa fina que ostentaban, pensando en ganarse una propina, les dijo: Do\u00f1a Mar\u00eda Candela mand\u00f3 construir este mausoleo, es el m\u00e1s bonito de Chulucanas, y yo me encargo de mantenerlo limpio y de cambiarle las flores todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Ahora resulta que era mentira que hab\u00edan quemado la Casa de los Cachorros. Dicen que Mar\u00eda Candela regres\u00f3 y convenci\u00f3 a los pobres muchachos aprovechando a las pespitas de las moradoras que tiene como empleadas. Creo que los embruj\u00f3, seguro que les dio de beber chicha con mu\u00f1eco. Dicen que los aloj\u00f3 en la misma casa que construy\u00f3 el difunto y que cada d\u00eda les enviaba una moradora diferente para que durmiera con ellos. Contrataron durante cuatro d\u00edas a Osquitar el guitarrista jorobado, hicieron bajar las banderas blancas a todos los chicher\u00edos de Chulucanas y ni siquiera qued\u00f3 el rico clarito. Al final, solteros que llegaron, cada uno se llev\u00f3 a una moradora para casarse con ella, completamente enamorados. El d\u00eda primero de noviembre, D\u00eda de Todos los Santos, no dejaron ning\u00fan angelito en la panader\u00eda de Digna Alb\u00e1n ni en la de Manongo Esteves, y pareciera que tambi\u00e9n anduvieron por Huancabamba o por Ayabaca, porque desde all\u00e1 trajeron bocadillos, tapas de membrillo, alfe\u00f1iques, gofios, bombas, turrones y toda clase de pasteles peque\u00f1itos para regalarles a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>El d\u00eda de Todos los Santos los seis Domingos recorrieron las polvorientas calles de Chulucanas mirando las mesas delante de las casas, cubiertas con mantel blanco y con todos los pastelitos del mundo en miniatura, dispuestos para que los ni\u00f1os los tomaran gratis. Recordaron su ni\u00f1ez, cuando caminaban buscando las casas donde hab\u00eda muerto un parvulito, iban premunidos de sus bolsas para competir qui\u00e9n juntaba m\u00e1s angelitos, como les llamaban a aquellos dulces en miniatura. Luego iban a la salida para Yapatera y cerca a la calle que llevaba al cementerio miraban bajar de las carretas a aquellas madres de luto provenientes del campo para llenar el cementerio durante las velaciones de Todos los Santos, y que buscaban entre todos los ni\u00f1os que, sentados sin hacer ruido, con la cara m\u00e1s triste, peinados con goma de zapote, lustrada la camisa y con los pies limpios, esperaban que aquellas madres hu\u00e9rfanas los escogieran y colmaran de regalos. Las madres sustitutas por un d\u00eda acariciaban la cabeza de aquel ni\u00f1o que se parec\u00eda en edad y en carita al parvulito muerto, tend\u00edan un mantel blanco y extend\u00edan los angelitos compartiendo miel de palo y los dulces mientras como una letan\u00eda les iban hablando y reclamando, como si estuvieran vivos aquellos hijos que perdieron. Estas escenas se repet\u00edan en casi todo el cementerio. Domingo Seminario se burl\u00f3 de su hermanito menor cuando fue escogido por una se\u00f1ora muy vieja llegada de Yamango y que parec\u00eda que hablaba quechua. Al final el hermano menor regres\u00f3 a su casa con cuatro alforjas de angelitos.<\/p>\n<p>Esa misma noche, los seis hermanos se confundieron entre todos los concurrentes al cementerio, olieron los aromas de las comidas que las vivanderas agitaban al paso de los transe\u00fantes, compraron velas, coronas, y se pasaron toda la noche velando delante del mausoleo de su madre y de su hermano.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, dos de noviembre, D\u00eda de los Muertos, Mar\u00eda Candela los esper\u00f3 con un suculento desayuno y pan de roscas de muerto engarzadas en ca\u00f1as de az\u00facar. Y finalmente, al cuarto d\u00eda se despidieron de Mar\u00eda Candela, cada uno con su nuevo amor, con la esperanza de regresar juntos para las siguientes velaciones.<\/p>\n<p>\u00a9David Arce<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/el-retorno-de-los-domingos.doc\">El retorno de los Domingos.doc<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque en realidad nadie vio a los seis hermanos Domingo, \u2014aquella tarde de sol ardiente, aire detenido y silencio espeso\u2014, caminar lento, vestidos como lime\u00f1os, como si fueran extranjeros, por la antigua calle Hu\u00e1nuco que conduc\u00eda hasta el Estadio Miguel Garc\u00eda Esteves, yendo al cementerio de la Divina Misericordia de Chulucanas y aunque las puertas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5533328,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"{title}\n\n{excerpt}\n\n{url}","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false,"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[12989956],"tags":[68159815,2083,975460,16107],"class_list":["post-18968","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-plaza-de-los-cuenteros","tag-chulascanas-peru","tag-cuentos","tag-hermanos","tag-regreso","has-post-thumbnail","fallback-thumbnail"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pmbkf-4VW","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18968","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5533328"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18968"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18968\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18970,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18968\/revisions\/18970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18968"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18968"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18968"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}