{"id":22248,"date":"2012-10-09T21:44:01","date_gmt":"2012-10-10T01:44:01","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=22248"},"modified":"2012-10-09T21:44:01","modified_gmt":"2012-10-10T01:44:01","slug":"virgil-cuento-absurdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=22248","title":{"rendered":"VIRGIL (cuento absurdo)"},"content":{"rendered":"<p><strong>por Gloria Gayoso<\/strong><\/p>\n<p>Aquel hombre com\u00fan amaba la literatura cl\u00e1sica de un modo reverente \u00a0y casi fan\u00e1tico. Pasaba largas horas en su refugio cotidiano leyendo y \u00a0releyendo a Homero y a los dramaturgos griegos, que le proporcionaban incre\u00edble solaz.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana luminosa de verano, despu\u00e9s de una noche entre pesadillas y clarividencias, se levant\u00f3 abotargado por una lluvia de versos que le aporre\u00f3 la cabeza y lo dej\u00f3 exhausto, entre estrofas y estrambotes. Desde aquel fausto d\u00eda comenz\u00f3 a garabatear insolente cuanto papel encontraba en su camino. Poco se preocupaba de los ritmos asonantados y a\u00fan menos de las consonancias.<\/p>\n<p>Sacaba uno a uno de su mollera asolada, pingajos de palabras superfluas y melifluas, vacuas de sintaxis \u00a0y de ritmos. Se agotaba en jornadas ag\u00f3nicas rascando c\u00edtaras imaginarias para recitar en voz alta, sin ton ni son, colgajos de s\u00edlabas en desorden. Su clueca insania no ten\u00eda l\u00edmites.<\/p>\n<p>Una noche de fantoches y de fantasmas, habiendo exprimido la ubre insensata de su cerebro, concibi\u00f3 la idea de colocar un diccionario desmembrado dentro de la oquedad ra\u00edda de un bolso antiguo, para ir extrayendo al azar los hu\u00e9rfanos vocablos; el resultado fue una hecatombe po\u00e9tica,\u00a0donde el sol se escond\u00eda al alba y los cr\u00e1teres de la luna se mostraban a pleno, a destiempo.<\/p>\n<p>El caso es que Virgil, que hab\u00eda elegido ese apodo, pareci\u00e9ndole as\u00ed hacer honor al m\u00e1ximo poeta latino, elegido por Dante por amigable compa\u00f1ero, empez\u00f3 a enviar sus desaguisados l\u00edricos a las editoriales de m\u00e1s renombre. De m\u00e1s est\u00e1 se\u00f1alar, que muchas de las destinatarias lo rechazaron de inmediato pero otras, negociantes natas, alcahuetas de incautos, apostaron a embaucar lectores con los zafarranchos po\u00e9ticos de Virgil.<\/p>\n<p>As\u00ed de pronto, nuestro vate de pacotilla, que era un gil, virgen de aplauso, entr\u00f3 en la cadena literaria subi\u00e9ndose a un podio inventado. \u00a0Le escurrieron los bolsillos para pagar \u00e9l mismo sus ediciones lujosas y voluptuosas y \u00e9l so\u00f1aba ya con el Nobel, en noches de sudores creativos sin cordura ni tino. Sus vecinos tambi\u00e9n tragaron el anzuelo del talento y comenzaron a lisonjearlo desde el saludo a la despedida con una inconsistente retah\u00edla de mimos y agasajos que contribu\u00edan a engrosarle el orgullo.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la presentaci\u00f3n de su primer libro, fue invitado el presidente, varios diputados desocupados, el jefe de la ciudad y el comisario del barrio, junto con el p\u00e1rroco, que nunca se perd\u00eda nada, s\u00f3lo las misas. Tambi\u00e9n se incorporaron al evento aplaudidores de turno, para meter m\u00e1s bulla.<\/p>\n<p>Virgil, trovador sin experiencia, no cab\u00eda en sus \u00a0enjutas carnes, que hab\u00edan perdido consistencia, porque en su af\u00e1n esquizofr\u00e9nico , hab\u00eda olvidado el gusto por el comer y el beber, ten\u00eda muy asumido su papel de rapsoda esplendoroso y esperaba la gloria que habr\u00eda de inmortalizarlo, como a su modelo latino, lo hab\u00edan hecho los siglos. Despu\u00e9s de borronear en mente un discurso rimbombante, el poeta inventado super\u00f3 el p\u00e1nico esc\u00e9nico y descalabrado de miedo comenz\u00f3 a recitar sus Himnos Elementales a la Locura Escondida, sus Odas al Viento Impoluto, sus Sonetos Sonetados con Tonete y Flauta y sus Coplas de Mano Enyesada&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Algo as\u00ed&#8230; \u00a0 Yo, T\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00c9l&#8230; \u00a1tuyo!<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00bfNuestro?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a1Vuestro!<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfCu\u00e1ndo?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00bfQui\u00e9nes?<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Algunos&#8230;Otros&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1 Aquellos!<\/p>\n<p>Le\u00eda los bocetos bochornosos perge\u00f1ados en horas de insomnio y miraba fijo al auditorio, espantado en sus alucinaciones, crey\u00e9ndose el aplauso, que tardaba en llegar. Entonces creci\u00f3 un gran silencio, un silencio procaz, un gran agujero en el aire, una risotada colectiva y apabullante, no disimulada, estruendosa como una ola gigante que le llen\u00f3 de escupitajos sonoros el o\u00eddo poco musical de Virgil, que alelado en desconciertos, se derrumb\u00f3 sobre el escenario con estr\u00e9pito.<\/p>\n<p>Los invitados salieron intercambiando pareceres, valorando en demas\u00eda su precioso tiempo perdido entre murmullos y refunfu\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo la historia del laureado sin laureles tuvo un ep\u00edlogo feliz. Su fama de poeta falaz llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los periodistas, siempre \u00e1vidos de noticias de distintos colores, y al cabo, sus mamarrachos iletrados eran ahora recitados con reverencia digna s\u00f3lo de un Neruda, por los actores de moda en toda la Televisi\u00f3n p\u00fablica nacional.<\/p>\n<p>Virgil, eclips\u00f3 a Virgilio, por un rato y pudo ser as\u00ed plasmado en este cuento absurdo pero espantosamente real.<\/p>\n<p>\u00a9Gloria Gayoso<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Gloria Gayoso Aquel hombre com\u00fan amaba la literatura cl\u00e1sica de un modo reverente \u00a0y casi fan\u00e1tico. Pasaba largas horas en su refugio cotidiano leyendo y \u00a0releyendo a Homero y a los dramaturgos griegos, que le proporcionaban incre\u00edble solaz. 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