{"id":2373,"date":"2009-05-28T20:07:26","date_gmt":"2009-05-29T00:07:26","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=2373"},"modified":"2009-05-29T14:19:23","modified_gmt":"2009-05-29T18:19:23","slug":"el-pescador-edelmiro-j-rodriguez-sosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=2373","title":{"rendered":"El pescador \/ Edelmiro J. Rodr\u00edguez Sosa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/files\/2009\/05\/redes2.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"2443\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=2443\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/redes2.jpg?fit=500%2C374&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"500,374\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"redes2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/05\/redes2.jpg?fit=500%2C374&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2443\" title=\"redes2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/files\/2009\/05\/redes2.jpg?resize=300%2C224\" alt=\"redes2\" width=\"300\" height=\"224\" \/><\/a>A Lando lo trajeron a La Playa siendo un ni\u00f1o de seis a\u00f1os. Sus padres se establecieron en un terreno bald\u00edo \u00a0frente al mar y all\u00ed construyeron\u00a0 una casucha de madera con techo de zinc.<\/p>\n<p>Desde \u00a0que vio el mar por primera vez qued\u00f3 fascinado y prendado del \u00e9l.\u00a0 Pasaba horas extasiado contemplando el Mar Caribe, enamorado de sus azules y cristalinas aguas.<\/p>\n<p>De ni\u00f1o decidi\u00f3 que iba a ser pescador. Por eso no se ocup\u00f3 de la escuela.\u00a0 En cambio aprendi\u00f3 todo lo que pudo de los pescadores m\u00e1s experimentados.<\/p>\n<p>A la edad de once a\u00f1os ya estaba en el mar pescando con pescadores que le doblaban y triplicaban la edad.<\/p>\n<p>Nunca se hab\u00eda interesado en las mujeres, pero cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os conoci\u00f3 a Marga y por vez primera una mujer le rob\u00f3 al mar el amor de Lando. \u00a0\u00a0Marga era una hermosa joven. Menudita, de cuerpo erguido y piel tostada. Sus ojos grandes color ambar semejaban la\u00a0 miel de las abejas que libaban las flores de los manglares costaneros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varios encuentros amorosos la conquist\u00f3 y se cas\u00f3 con ella. \u00a0\u00a0Sus padres ya hab\u00edan muerto.\u00a0 La pareja se instal\u00f3 en la casa paterna a la orilla del mar.\u00a0 Sus hermanos, acosados por el tiempo muerto, hab\u00edan emigrado a Nueva York.<\/p>\n<p>As\u00ed comenz\u00f3 la vida de Lando junto a Marga.\u00a0 Procrearon cinco hijos.\u00a0 Lando\u00a0 pescaba de lunes a viernes y descansaba los s\u00e1bados y domingos, tiempo que aprovechaba para reparar los aperos de pesca.\u00a0 Una parte del producto lo vend\u00eda en los restaurantes del \u00e1rea y \u00a0otra parte la usaba para la alimentaci\u00f3n de su esposa e hijos.<\/p>\n<p>La vida de Lando transcurr\u00eda apaciblemente en su rutina diaria, disfrutando del amor de Marga y viendo crecer sus hijos.<\/p>\n<p>Pero, un d\u00eda apareci\u00f3 un desconocido en la comunidad.\u00a0 Deslumbr\u00f3 a todos con sus lujos y extravagancias.\u00a0 Era un tirador.\u00a0 Cuatro de los hijos de Lando sucumbieron ante ese infausto personaje: Mar\u00eda, Isabel, Cheito y Landito. Juan que era el menor, estaba apegado a la religi\u00f3n.\u00a0 No faltaba a una misa.\u00a0 Santiago, el otro hijo, era retra\u00eddo.\u00a0 Apenas hablaba. \u00a0En una ocasi\u00f3n tuvo una diferencia con su padre y jam\u00e1s le habl\u00f3.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, Isabel, Cheito y Landito se convirtieron en drogadictos.\u00a0 Se hicieron esclavos del desconocido y para sostener el vicio tuvieron que vender la droga. Fueron encarcelados en varias ocasiones.\u00a0 En una org\u00eda de drogas Cheito se ahorc\u00f3.<\/p>\n<p>Ni Lando ni Marga a pudieron enfrentar esta situaci\u00f3n y se dieron a la bebida.\u00a0 Todo el producto de la pesca lo usaban para comprar ron y emborracharse hasta perder el sentido.\u00a0 La vida los hab\u00eda arrinconado.\u00a0 Se convirtieron en alcoh\u00f3licos.\u00a0 La pesca dej\u00f3 de ser tarea habitual y se convirti\u00f3 en un medio para obtener unos pesos para comprar ron y embriagarse. Quer\u00edan olvidarse de lo que les depar\u00f3 la vida en su transcurrir inexorable hacia su conclusi\u00f3n. Fueron muchas las veces que en el delirio de la borrachera planificaron su muerte.\u00a0 Pero les faltaba el valor.<\/p>\n<p>En una fresca ma\u00f1ana de primavera se despertaron y se miraron fijamente.\u00a0 Lando atisb\u00f3 los destellos de belleza que todav\u00eda asomaban en Marga.\u00a0 \u00c9sta lo mir\u00f3 con una mirada llena de dulzura.<\/p>\n<p>Al un\u00edsono dijeron: \u201ctenemos que dejar esta vida\u201d.<\/p>\n<p>Lando, prepar\u00f3 sus aperos de pesca, se coloc\u00f3\u00a0al cuello el rosario de cam\u00e1ndulas, le dio un prolongado beso a Marga y se fue pescar. Las olas del mar estaban fuera de ritmo. En ocasiones era como si en su org\u00eda de espumas azotaran de la tierra hacia el mar.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, la mayor de sus cinco hijos, \u00a0dijo: \u201cPapi va a regresar, es un pescador experimentado.\u00a0 Otras veces ha tardado m\u00e1s en llegar.\u201d\u00a0 \u201cYo creo que est\u00e1 luchando con una sama de ochenta libras y no quiere que se le escape, murmur\u00f3 Santiago.\u00a0 Isabel, que era pesimista, mirando hacia el suelo, sentenci\u00f3: \u201cPapi debe estar en problemas.\u00a0 A lo mejor se le da\u00f1\u00f3 el motor y est\u00e1 al garete.\u00a0 Quiz\u00e1s est\u00e1 llegando a la Rep\u00fablica Dominicana\u201d.\u00a0 Landito, el mimado de Marga, la mam\u00e1 y que era vicioso, sostuvo: \u201ca lo mejor papi encontr\u00f3 un cargamento y la Guardia Costanera lo arrest\u00f3.\u00a0 Deben tenerlo incomunicado en San Juan o a lo mejor est\u00e1 en un viaje pa\u2019 olvidarse de esta miseria\u201d.\u00a0 Juan, el religioso de la casa, dijo: \u201cen vez de estar pensando tonter\u00edas debemos ponernos a rezar para que Dios lo ayude y lo traiga sano y salvo.\u00a0 Papi est\u00e1 vivo\u201d, afirm\u00f3 de manera categ\u00f3rica.<\/p>\n<p>Por la mente de Marga, que hab\u00eda permanecido callada, pensativa\u00a0 y cabizbaja, pasaron en tropel todos lo momentos que hab\u00eda vivido cerca de Lando.\u00a0 Las veces que se dejaba acariciar hasta el \u00e9xtasis.\u00a0 Las veces que en noches de fr\u00edo Lando la acurrucaba en sus fuertes brazos casi hasta asfixiarla.\u00a0 El nacimiento de todos sus hijos, la alegr\u00eda de Lando cada vez que llegaba un hijo.\u00a0 Pens\u00f3 en como la felicidad hab\u00eda abandonado su familia.\u00a0 C\u00f3mo comenzaron a emborracharse.\u00a0 El momento de ternura en que se dijeron: \u201ctenemos que dejar esta vida\u201d. \u00a0Entonces se sumi\u00f3 en un silencio interminable.<\/p>\n<p>Una\u00a0osamenta cubierta de algas con un rosario de\u00a0cam\u00e1ndulas al cuello\u00a0fue encontrada entre las piedras del Cayo Media Luna dos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a9 Edelmiro J. Rodriguez Sosa, mayo 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Lando lo trajeron a La Playa siendo un ni\u00f1o de seis a\u00f1os. Sus padres se establecieron en un terreno bald\u00edo \u00a0frente al mar y all\u00ed construyeron\u00a0 una casucha de madera con techo de zinc. 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