{"id":29858,"date":"2015-11-29T00:59:51","date_gmt":"2015-11-29T04:59:51","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=29858"},"modified":"2022-12-18T19:16:39","modified_gmt":"2022-12-18T23:16:39","slug":"la-barberia-de-don-tomas-memorias-pueblerinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=29858","title":{"rendered":"La barber\u00eda de don Tom\u00e1s: memorias pueblerinas"},"content":{"rendered":"\n<h6 class=\"wp-block-heading\">por Sergio A. Rodr\u00edguez Sosa<\/h6>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>&nbsp;dedicado a los barberos de ayer y de hoy<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sol\u00eda mirar con curiosidad\u00a0los relojes semejando casitas que colgaban de las paredes de la barber\u00eda. Esperaba que se asomara por la ventanita de alguno de ellos un pichoncito contando la hora marcada por las agujas. Al un\u00edsono, o unos tras otros, el mecanismo de cada reloj activaba los cuc\u00fas causando un alboroto que obligaba al silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la barber\u00eda de Tom\u00e1s P\u00e9rez<a name=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> acud\u00eda toda clase de persona.\u00a0 No siempre para recortarse el cabello\u00a0o afeitarse la barba, m\u00e1s bien,\u00a0para enterarse y comentar noticias, eventos y rumores.\u00a0 El peque\u00f1o recinto se llenaba diariamente de voces, historias y filosof\u00edas; unas veces prudentes y otras veces sagaces, que de una forma u otra sacud\u00edan el lento acontecer aldeano. Algunos de los clientes parec\u00edan gente importante, quiz\u00e1s por su figura portentosa, o por el respeto con que se les escuchaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los temas de conversaci\u00f3n era los habituales: el acontecer noticioso, los deportes, los bochinches, los sucesos pueblerinos, y aunque impl\u00edcitamente vedadas, las discusiones en torno a posturas pol\u00edticas y teol\u00f3gicas. Aunque poco frecuente, en ocasiones la conversaci\u00f3n sub\u00eda de volumen o estallaba en escandalosas discusiones y risas, no faltando las burlas y relajos de que eran objetos algunos personajes pueblerinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Presidiendo el peque\u00f1o local, y entre las dos puertas de entrada, estaba el sill\u00f3n blanco de don Tom\u00e1s. El tiempo opac\u00f3 el brillo y esplendor que de seguro tuvo cuando nuevo.\u00a0 En la pared contigua a la acera, un mueble con espejo guardaba los instrumentos, toallas y capas propias del oficio.\u00a0 Sobre el tope del mueble hab\u00eda tijeras, peinillas, navajas, brochas, jabones, polvos y pomadas y enganchada en el marco del espejo una m\u00e1quina cortapelo el\u00e9ctrica. Del sill\u00f3n colgaba el cintur\u00f3n de cuero usado para aderezar el filo de las navajas. Y frente al espejo, una caja de metal guardaba el dinero de las transacciones diarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una pared pintada de blanco con un hueco vac\u00edo para empotrar un reloj redondo, divid\u00eda el local de la barber\u00eda en dos espacios. \u00a0Ella sosten\u00eda tres espejos\u00a0y las gavetas de\u00a0los otros dos sillones de la barber\u00eda. Estos eran de hierro pintado de gris con tapizado rojo.\u00a0 A la izquierda colgaba un viejo reloj de metal debajo del cual estaba el lavamanos.\u00a0\u00a0 El espacio detr\u00e1s de la pared fue el estudio fotogr\u00e1fico de Antonio Guerrero, el \u00fanico fot\u00f3grafo profesional del pueblo. Algunas de sus creaciones fotogr\u00e1ficas se exhib\u00edan en la pared frontal que daba a la calle Mu\u00f1oz Rivera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jorobado<a name=\"_ftnref2\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, apodo nacido de una malformaci\u00f3n f\u00edsica, era uno de los barberos.\u00a0 Sol\u00eda recortar a los ni\u00f1os.\u00a0 Su sill\u00f3n estaba a la derecha del local.\u00a0 Cuando a un ni\u00f1o le tocaba sufrir el martirio de un recorte, sentaban al chiquit\u00edn sobre una tabla de madera que descansaba sobre los brazos del sill\u00f3n. Una vez all\u00ed, el llanto se tornaba muchas veces en una griter\u00eda. \u00a0A los chicos mayorcitos el barbero le enderezaba o inclinaba la cabeza cada dos segundos para evitar causarles da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la acera, junto a la puerta de la derecha, Fitito colocaba una mesita donde estibaba ejemplares de los peri\u00f3dicos <em>El Mundo<\/em> y <em>El Imparcial<\/em> para la venta. El vendedor de peri\u00f3dicos era un sesent\u00f3n que padec\u00eda de una sordera cr\u00f3nica y que sab\u00eda por costumbre el peri\u00f3dico de preferencia de sus clientes. En aquella \u00e9poca, en una comunidad de tres mil quinientos habitantes, usualmente se vend\u00edan cien ejemplares diarios. El preferido de sus clientes era <em>El Imparcial,<\/em> cuya circulaci\u00f3n aumentaba el d\u00eda que se publicaba la lista de premios de la loter\u00eda nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me embelesaba mirando aquellos relojes incrustados en maderas artificiosamente talladas.\u00a0 Las cadenas que colgaban de algunos de ellos y los p\u00e9ndulos retaban la tentaci\u00f3n infantil. El ruido de las navajas al rozar con la bardana daba fin a las tentaciones.\u00a0 A veces, los tres barberos coincid\u00edan en la labor de afilar la navaja, inundando el lugar de un sonido r\u00edtmico. Ahora, solo los fantasmas que atraviesan los caminos de la memoria recuentan las historias cotidianas de la aldea. Hace tiempo se disip\u00f3 el chirrido de la aspiradora de est\u00f3mago negro que inundaba el ambiente a la hora de cerrar la barber\u00eda, justo antes de la primera llamada anunciada por el timbre del Teatro Monserrate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a9Sergio A. Rodr\u00edguez Sosa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Tom\u00e1s P\u00e9rez naci\u00f3 el 18 de septiembre de 1901 y muri\u00f3 el 13 de febrero de 1994 a la edad de 92 a\u00f1os en Salinas, Puerto Rico. Registro civil, libro de defunciones 1967-1996, a\u00f1o 1994, registro 0252, certificado 12.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a name=\"_ftn2\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> No se han identificado los nombres de los otros barberos a que se refiere este relato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Sergio A. 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