{"id":31961,"date":"2018-04-01T05:54:06","date_gmt":"2018-04-01T09:54:06","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=31961"},"modified":"2018-04-01T07:08:24","modified_gmt":"2018-04-01T11:08:24","slug":"el-sistema-colonial-estadounidense-en-puerto-rico-y-la-industria-azucarera-por-rafael-rodriguez-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=31961","title":{"rendered":"El Sistema colonial estadounidense en Puerto Rico y la industria azucarera  \/ por Rafael Rodr\u00edguez Cruz"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align:center;\">Camino a la Central Aguirre<\/h2>\n<p><strong>Robando bolas y palos de golf<\/strong><\/p>\n<p>Creo que fue para 1963 o 1964 que a mi primo Reuben le vino la idea de construir un campo de golf en el barrio \u00abHoyingl\u00e9s\u00bb de Guayama. Si descabellada era la ocurrencia, m\u00e1s desmochado era el plan para lograrlo. Se trataba, seg\u00fan \u00e9l, de robar bolas y palos de golf en las facilidades de atletismo de la Central Aguirre. El reto, naturalmente era c\u00f3mo acceder al campo de juego de ese lugar; pues, membres\u00eda, lo que se dice membres\u00eda, no la ten\u00edamos ni la pod\u00edamos conseguir. Para superar el obst\u00e1culo, mi primo desarroll\u00f3 un operativo que parec\u00eda sacado de las picard\u00edas del Lazarillo de Tormes: unirnos a la Liga Atl\u00e9tica Polic\u00edaca de Guayama, para as\u00ed poder robar.<\/p>\n<p>Efectivamente, los miembros de la mencionada organizaci\u00f3n polic\u00edaca, todos jovenzuelos como \u00e9l y yo, gozaban de abundantes privilegios en Guayama. En primer lugar, entraban gratis a la matin\u00e9 del Cine Calimano los domingos por la tarde. Claro, ten\u00edan que ir en uniforme de la Liga y no hacer las maldades acostumbradas, como comentar las pel\u00edculas y tirar trompetillas; pero, no ten\u00edan que pagar ni pasar por el trabajo de colarse. El segundo privilegio era el poder entrar a tomar agua de la fuente del cuartel de la polic\u00eda, en la calle Ashford, sin que el guardia de turno les entrara a patadas. El tercero, y quiz\u00e1s m\u00e1s importante, era el poder ir a la Central Aguirre a los programas de la YMCA, incluyendo el nadar en la piscina. Para m\u00ed, que no sab\u00eda nada de nataci\u00f3n, eso era un incentivo adicional. En menos de un minuto, me convenc\u00ed de la infalibilidad del plan de mi primo, o sea, de hacernos \u00abpolic\u00edas de embuste\u00bb, para robar.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/the-picture-with-the-title-entrada-principal-a-aguirre-salinas-was-taken-by-the-photographer-ricardo-david-jusino-on-30-may-2011-and-published-over-panoramio.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31972\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=31972\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/the-picture-with-the-title-entrada-principal-a-aguirre-salinas-was-taken-by-the-photographer-ricardo-david-jusino-on-30-may-2011-and-published-over-panoramio.jpg?fit=455%2C500&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"455,500\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"The picture with the title Entrada Principal a Aguirre-Salinas was taken by the photographer Ricardo David Jusino on 30 May 2011 and published over Panoramio\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/the-picture-with-the-title-entrada-principal-a-aguirre-salinas-was-taken-by-the-photographer-ricardo-david-jusino-on-30-may-2011-and-published-over-panoramio.jpg?fit=455%2C500&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-31972 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/the-picture-with-the-title-entrada-principal-a-aguirre-salinas-was-taken-by-the-photographer-ricardo-david-jusino-on-30-may-2011-and-published-over-panoramio.jpg?resize=273%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"300\" \/><\/a>Fue as\u00ed que un d\u00eda de verano de 1963 o 1964 salimos en una guagua [bus] escolar para la Central Aguirre. En cuanto llegamos, sin embargo, comenzaron a surgir problemas con el plan de robo. Lo primero fue que acceso a la piscina del Club Aguirre, como tal, no tuvimos. M\u00e1s bien, lo que hizo la YMCA fue habilitar una vagoneta de arrastre para que sirviera de alberca en el estacionamiento de uno de los edificios. El polic\u00eda a cargo de la Liga Atl\u00e9tica, cuyo nombre no recuerdo, ya ven\u00eda enfadado con nosotros desde que nos portamos mal durante la procesi\u00f3n de viernes Santo en Guayama. Ese d\u00eda sagrado, y bajo el sol candente de mi pueblo, que licuaba el mazacote de brillantina Alka en nuestras cabezas, \u00e9l hab\u00eda jurado, entre maldiciones y blasfemias, que alg\u00fan d\u00eda le habr\u00edamos de pagar el desplante. El momento del cobro de la deuda, creo yo, lleg\u00f3 con la visita a la piscina de la central. \u00abAh\u00ed est\u00e1, t\u00edrense al agua, y no jodan m\u00e1s. El que no sepa nadar, mejor que aprenda o se ahoga en el vag\u00f3n de mierda ese\u00bb, dijo con una sinceridad que espantaba. Nadie muri\u00f3, para contrariedad del jefe de la Liga Atl\u00e9tica Polic\u00edaca de Guayama. Y es que el menos atl\u00e9tico de los presentes era, precisamente yo y, al o\u00edr la advertencia del posible ahogamiento, me alej\u00e9 lo m\u00e1s que pude del dronzote agua. Eso explica por qu\u00e9 hoy, a\u00fan ya viejo, no s\u00e9 nadar. Las piscinas me dan un repelillo enorme y, si me meto en ellas, no paso de la cintura; especialmente si es un Viernes Santo, no vaya a ser que la maldici\u00f3n de ese polic\u00eda endiablado brinque cinco d\u00e9cadas y venga a materializarse conmigo ahogado en una alberca, precisamente, un d\u00eda de rezar. Brujo al fin, creo en las premoniciones.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/aguirre-golf-club-2.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31980\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=31980\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/aguirre-golf-club-2.jpg?fit=705%2C415&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"705,415\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Aguirre Golf Club (2)\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/aguirre-golf-club-2.jpg?fit=616%2C363&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-31980\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/aguirre-golf-club-2.jpg?resize=150%2C88&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"88\" \/><\/a>De todos modos, yo ten\u00eda ese d\u00eda otros riegos m\u00e1s grandes que confrontar en la Central Aguirre. Para robar las bolas de golf ten\u00edamos un plan que hoy me suena un poquito chiflado. Todo era asunto de esperar a que las bolas cayeran al suelo para recogerlas, s\u00ed, inmediatamente antes de que llegara el due\u00f1o. \u00abD\u00e9jate llevar por el ruido del golpe del palo de golf, as\u00ed sabr\u00e1s ad\u00f3nde caer\u00e1 la bola\u00bb, me dijo mi primo en un tono que, al menos para m\u00ed, era m\u00e1s que convincente. Logramos con este m\u00e9todo recoger diez o doce bolas, entre la griter\u00eda de varios jugadores que no quer\u00edan tanto recuperar sus \u00abgolf balls\u00bb, como matarnos. Uno que otro de ellos, de hecho, lo intent\u00f3, apuntando el tiro lejos del hoyo y en direcci\u00f3n a nosotros. De camino a Guayama, con los bolsillos llenos de bolas de golf, sentimos la satisfacci\u00f3n de haber logrado el plan. Pero fue entonces que nos acordamos del detalle que sin palos no se pod\u00eda jugar golf.<\/p>\n<p>Sea, como sea, en cuanto llegamos a la calle Duques, nos enfrascamos en la construcci\u00f3n del campo de golf de \u201cHoyingl\u00e9s\u201d. En nuestras mentes, el proyecto era mayor que en la vida real. Es un hecho inexplicable por qu\u00e9 los ojos de los ni\u00f1os lo amplifican todo, como si uno anduviera en la infancia con lupas. Ya de adultos, pues, nos quitan la lupas, y todo se achiquita; todo, menos los recuerdos. En fin, el patio de mi t\u00eda no era grande, pero eso no afect\u00f3 el tama\u00f1o imaginario del campo de golf. En una esquina ten\u00eda su monta\u00f1ita con hoyo y bandera; en la otra, un terrapl\u00e9n para golpear la bola. De alg\u00fan modo, y por medios extra\u00f1os, cay\u00f3 en nuestra posesi\u00f3n un fino palo de golf. Exactamente c\u00f3mo, no lo s\u00e9. Ser\u00e1 que es verdad eso de que Dios act\u00faa por medios misteriosos, porque lo que fui yo nunca m\u00e1s volv\u00ed a la central. Y as\u00ed fue, como lo cuento, que el barrio \u2018Hoyingl\u00e9s\u2019 tuvo su campo de golf mucho antes de que Chi Chi Rodr\u00edguez construyera el suyo a las afueras de Guayama.<\/p>\n<p>Ahora, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del \u00abgran robo\u00bb con m\u00ed primo, me toca volver a los predios de la antigua Central Aguirre para disfrutar de los eventos del Cuarto Libre Soberao, el 7 de abril. Es una gran fiesta cultural y de baile de bomba de los pobladores de El Coqu\u00ed, el pueblito peque\u00f1o en que viv\u00edan los trabajadores de la ca\u00f1a y sus familias. Aunque me entusiasma la idea de volver a los predios de la central, tambi\u00e9n tengo sentimientos encontrados. De seguro, pienso yo, que todo se habr\u00e1 achiquitado. Lo que hoy quede de aquellas casotas blancas y grand\u00edsimas de los administradores estadounidenses de la central, con sus balcones se\u00f1oriales, y de aquellos grandes edificios de la molienda, me provocar\u00e1 la misma sensaci\u00f3n que tengo cada vez que voy al sureste que me vio crecer. El mundo es m\u00e1s peque\u00f1o de lo que yo pensaba en mi ni\u00f1ez. Es como si la vida preparara a uno, poco a poco, y ajust\u00e1ndole la visi\u00f3n a uno para aceptar, alg\u00fan d\u00eda, que en realidad basta con un pante\u00f3n peque\u00f1o para acomodar los huesos viejos hasta la eternidad.<\/p>\n<p>Recuerdo, dicho sea de paso, que de ni\u00f1o mi abuelo sol\u00eda llevarme por todo el litoral del sureste, central por central, buscando molasas frescas para beber con sangre de toro. Nunca prob\u00e9 la infusi\u00f3n. Pero s\u00ed vi a mi abuelo empinar un envase con sangre de buey y melao espeso, como si fuera la mejor miel. Me dijo que era cosa de la manera en que los negros, sus ancestros, cristalizaban el az\u00facar, con sangre fresca. La remembranza de la actividad en una central, justo en medio de la molienda, no es f\u00e1cil de olvidar. El olor intenso del jugo de ca\u00f1a, el ruido de los vagones de tren, las gr\u00faas y cadenas chillando a toda voz, el ajetreo humano y los gestos de mi abuelo, con sus seis pies de negritud; todo eso , ni se olvida ni se achiquita en la mente. \u00a1Qu\u00e9 grande era todo aquello, ante mis ojos de ni\u00f1o! Un mundo alucinante de metal y gente. A escondidas, yo calmaba mi ansiedad, haciendo remolinos en los latones de melao fresco y chup\u00e1ndome los dedos ennegrecidos con el dulce elixir. Y luego, pues, llega la vida de adulto, y se le achiquita a uno el mundo real. Nada permanece grande, salvo en la memoria. En fin, ya la ca\u00f1a de az\u00facar no se cultiva en el sureste de mi pa\u00eds, ni en las centrales se exprime melao.<\/p>\n<p><strong>Los \u2018pauperizados\u2019 del ca\u00f1averal<\/strong><\/p>\n<p>El gran a\u00f1o para la producci\u00f3n de az\u00facar en el sureste de Puerto Rico fue el 1915. En ese momento se consolid\u00f3, realmente, la siembra y molienda de ca\u00f1a en toda la regi\u00f3n. S\u00ed, centrales como la de Aguirre contaban con maquinaria de la m\u00e1s avanzada, desde hac\u00eda m\u00e1s de una d\u00e9cada. Sin embargo, un estudio del Departamento de Comercio de Estados Unidos en 1907 se\u00f1alaba que el problema de la az\u00facar de la isla durante la primera d\u00e9cada del siglo XX no era la molienda, sino el rendimiento de toneladas de ca\u00f1a por acre, o sea, las t\u00e9cnicas de cultivo.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> \u00a0Ya para 1906 en Puerto Rico, gracias a la concentraci\u00f3n de capital, el n\u00famero de centrales se hab\u00eda reducido a cuarenta y seis y la tecnolog\u00eda era de primera. El desarrollo entre 1899 y 1906 fue verdaderamente sorprendente:<\/p>\n<p>\u00abLa ocupaci\u00f3n estadounidense trajo una completa transformaci\u00f3n de los m\u00e9todos de molienda. Los molinos impulsados por fuerza animal casi han desaparecido, y el \u2018tren jamaiquino\u2019, con su sistema de pailas abiertas, est\u00e1 siendo desplazado por novedosas t\u00e9cnicas de evaporaci\u00f3n, de manera que hoy, adem\u00e1s de las innovaciones de las centrales mejor equipadas, muchas de la peque\u00f1as est\u00e1n instalando maquinaria moderna y expanden su capacidad para moler la ca\u00f1a de az\u00facar de las plantaciones aleda\u00f1as. Los molinos de nueve rodillos se han hecho comunes en los distritos en que, antes, la extracci\u00f3n por la v\u00eda de una o dos prensadas era considerada suficiente, y se est\u00e1n recibiendo \u00f3rdenes de molinos de hasta 12 rodillos, precedidos por una prensa. En el per\u00edodo de 1905-1906, se abrieron dos nuevas centrales modernas y hay al menos dos m\u00e1s planeadas para 1908. La m\u00e1s grande, la Central Gu\u00e1nica, tiene una capacidad de 2,500 toneladas de ca\u00f1a diarias, y algunas otras procesan hasta 500 toneladas por d\u00eda. El costo de erigir una de estas f\u00e1bricas oscila entre $350,000 y $350,000, y algunas cuestan un mill\u00f3n y m\u00e1s\u00bb.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> (Traducci\u00f3n libre)<\/p>\n<p>La realidad es que, a pesar de la sentencia del Departamento de Comercio, tampoco hay que minimizar el avance de la siembra y cultivo de ca\u00f1a de az\u00facar entre 1900 y 1906. Para este \u00faltimo a\u00f1o, la cosecha se tradujo en 203,000 toneladas de az\u00facar. Esto, a pesar de que la inmensa mayor\u00eda de los terrenos de la isla no eran naturalmente favorables al cultivo de esa planta. Aqu\u00ed no hay que sentir verg\u00fcenza alguna. Cuba es el lugar, por excelencia, para el cultivo de ca\u00f1a por medios naturales. El mismo Departamento del Comercio de Estados Unidos lo reconoci\u00f3 en varios estudios: \u00abEn Cuba, la ca\u00f1a de az\u00facar se cultiva casi en su totalidad por medios naturales durante la \u00e9poca normal de lluvia de cuatros meses de duraci\u00f3n\u00bb.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> \u00a0Adem\u00e1s, sus vastas llanuras de terrenos h\u00famedos y f\u00e9rtiles eran la envidia de los agr\u00f3nomos del mundo entero en 1906. En esto, Puerto Rico y su isla hermana se parec\u00edan muy poco. J. T. Crawley, quien dirig\u00eda los estudios de suelos para las compa\u00f1\u00edas azucareras estadounidenses en ambos lugares, se\u00f1al\u00f3 la clave de la distinci\u00f3n: \u00abEn Cuba, no hay una clara diferenciaci\u00f3n entre distritos agr\u00edcolas, como ocurre en Puerto Rico y, por lo tanto, en Cuba hay m\u00e1s uniformidad en los tipos de suelos\u00bb.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> \u00a0\u00a1Precisamente lo que se necesita para el cultivo natural de la ca\u00f1a de az\u00facar!<\/p>\n<p>Decimos que no hay que sentir verg\u00fcenza alguna, porque lo que le falta a una isla, le sobra a la otra. En Puerto Rico, escasean las llanuras h\u00famedos con terrenos f\u00e9rtiles propicios para el cultivo de la ca\u00f1a (salvo en zonas de no mucha extensi\u00f3n, como Arecibo, Fajardo y valles del oeste).<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Pero tenemos un interior monta\u00f1oso de una riqueza natural incomparable en el Caribe. Basta con visitar los montes cercanos al oriente de Cuba para ver la diferencia y hacer la comparaci\u00f3n. La fertilidad natural de nuestras pendientes monta\u00f1osas es simplemente mayor. En eso, quiz\u00e1s, somos m\u00e1s hermanos de Martinica que de Cuba. Muy posiblemente, entonces, ya en 1906 la siembra y cultivo de ca\u00f1a en Puerto Rico hab\u00eda alcanzado su mayor desarrollo posible, al menos sobre la base de nuestra particular geograf\u00eda y dadas las variedades de ca\u00f1a en uso.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>El empe\u00f1o de transformar a Puerto Rico en una isla productora y exportadora de az\u00facar a gran escala fue, pues, un capricho del gran capital estadounidense y sus aliados anexionistas. Muy poco ten\u00eda que ver ese antojo con las condiciones geogr\u00e1ficas e hidrol\u00f3gicas de la isla. M\u00e1s que nada fue una aberraci\u00f3n, dictada no por la voluntad libre de nuestro pueblo, sino por el antojo de los monopolios extranjeros. Nada de eso ten\u00eda ni deb\u00eda de suceder, incluso por las leyes normales de la producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Para desgracia nuestra, la primera d\u00e9cada del siglo XX estuvo marcada por una revoluci\u00f3n en la agricultura estadounidense, fundada en la modificaci\u00f3n por medios artificiales del rendimiento de la tierra.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Fue la consumaci\u00f3n de lo que Marx llam\u00f3 la transformaci\u00f3n de la agricultura en una esfera m\u00e1s de la gran industria. El campo devino una f\u00e1brica, en cuyo espacio se fabricaba la fertilidad del suelo como se confeccionaba cualquier otra mercanc\u00eda, cient\u00edficamente, y sin medir las consecuencias para el ambiente y la sobrevivencia humana a largo plazo.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 lugar del planeta Tierra exist\u00eda un modelo a seguir para tan siniestro proyecto? O sea, \u00bfd\u00f3nde hab\u00eda un cultivo de ca\u00f1a de az\u00facar por m\u00e9todos cient\u00edficos exactos, que se impusieran a contrapelo a la aridez de los terrenos del sureste de Puerto Rico? Pues, nada m\u00e1s y nada menos que en Haw\u00e1i. Mejor habr\u00edamos salido con una erupci\u00f3n volc\u00e1nica, como la del Mont Pel\u00e9e 1902 en Martinica, que con la implantaci\u00f3n del modelo anglohawaiano en nuestra agricultura, a partir de 1906.<\/p>\n<p>Las cuatros islas de mayor cultivo de ca\u00f1a de az\u00facar en el archipi\u00e9lago hawaiano en 1906 eran Kauai, Oahu, Maui y Haw\u00e1i.<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> \u00a0Estas compart\u00edan con Puerto Rico una geolog\u00eda predominantemente escarpada, r\u00edos en n\u00fameros abundantes y llanuras no muy extensas dominadas por la aridez. Resulta interesante que tanto en Haw\u00e1i como en Puerto Rico no hab\u00eda lagos naturales en 1906. En ambos lugares, el agua flu\u00eda libre y constantemente, por cauces naturales, desde las monta\u00f1as hasta las costas. Hidrol\u00f3gicamente, ambos archipi\u00e9lagos son casi gemelos. La \u00fanica diferencia es que en los suelos monta\u00f1osos de Haw\u00e1i no se pueden construir lagos, pues son muy porosos y chupan el agua enseguida. En Puerto Rico, la situaci\u00f3n es distinta.<\/p>\n<p>Con la inclusi\u00f3n de Haw\u00e1i en la tarifa azucarera, el cultivo de la ca\u00f1a cobr\u00f3 un auge tremendo en ese archipi\u00e9lago. Para resolver el problema, parecido al de Puerto Rico, de la escasez de llanuras h\u00famedas, la burgues\u00eda anglohawaiana se embarc\u00f3 entre 1900 y 1906 en un proyecto de irrigaci\u00f3n sin precedentes a nivel de Estados Unidos, y quiz\u00e1s del mundo. Aunque financiado exclusivamente por el capital privado de las compa\u00f1\u00edas monopolistas azucareras de Haw\u00e1i, conocidas como las Cinco Grandes, el resultado fue la canalizaci\u00f3n de la totalidad de las corrientes de agua dulce en las monta\u00f1as. De hecho, la construcci\u00f3n de sistemas de regad\u00edos en ese archipi\u00e9lago devino r\u00e1pidamente una esfera separada de inversi\u00f3n para la clase capitalista anglohawaiana. El tama\u00f1o de la obra no es f\u00e1cil de describir, pues incluy\u00f3, entre otros detalles, canales y \u2018flumes\u2019 de millas y millas de distancia, t\u00faneles sin fin a trav\u00e9s de las rocas m\u00e1s gigantescas y sifones aparatosos que elevaban el agua a miles de pies de altura (para luego dejarla caer, creando de este modo una fuente de energ\u00eda electrifica). Ni Leonardo da Vinci, en su sue\u00f1o frustrado de fabricar un gran canal que permitiera la navegaci\u00f3n entre Florencia y el mar Mediterr\u00e1neo, lleg\u00f3 a dise\u00f1ar un monstruo de la ingenier\u00eda h\u00eddrica de semejante tama\u00f1o. Su marca distintiva era el sistema de \u00abfluming\u00bb, o sea, canales de riego tan anchos y potentes que transportaban barcazas cargadas de ca\u00f1a de az\u00facar por el agua, desde las plantaciones m\u00e1s remotas hasta la boca de la central. Nada de trenes ni camiones. Todo ello construido sobre la espalda de decenas de miles de trabajadores japoneses tra\u00eddos al archipi\u00e9lago en condiciones de semiesclavitud, desde fines del siglo XIX.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan los est\u00e1ndares corporativos de 1906-1917, el sistema de cultivo de ca\u00f1a de az\u00facar en Haw\u00e1i era el \u00abm\u00e1s cient\u00edfico e intensivo de la \u00e9poca\u00bb.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> \u00a0En un extremo tecnol\u00f3gico estaba Cuba, con su agricultura de ca\u00f1a extensiva y sus m\u00e9todos naturales; en el otro, Haw\u00e1i con sus cultivos intensivos, basados en la irrigaci\u00f3n y los fertilizantes. En lo que toca a Puerto Rico, un estudio comparativo realizado en 1906 ya hab\u00eda indicado que el rendimiento de az\u00facar cruda por acre en Puerto Rico no pasaba de 2 toneladas, mientras que en Haw\u00e1i, gracias a la aplicaci\u00f3n \u00abcient\u00edfica\u00bb de fertilizantes y la irrigaci\u00f3n, llegaba a veces hasta 15. Ni en Haw\u00e1i ni en Puerto Rico quedaban tierras v\u00edrgenes en 1906-1917; pero en Cuba, apenas se hab\u00edan cultivado los extraordinariamente f\u00e9rtiles suelos de Oriente.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les eran, pues, las alternativas que se presentaban para la clase pol\u00edtica dirigente de Puerto Rico entre 1906-1917? \u00bfRechazar el capricho de los monopolios extranjeros de convertir la isla en una gigantesca factor\u00eda de az\u00facar, por la v\u00eda de un cultivo intensivo en el sureste \u00e1rido, y a contrapelo de nuestra geograf\u00eda? \u00bfO promover el camino de la peque\u00f1a agricultura, incluso sobre bases capitalistas avanzadas, en las monta\u00f1as f\u00e9rtiles de la Cordillera Central? \u00bfNo era esto \u00faltimo lo que ven\u00eda pasando en lugares como California, en que las granjas de menor extensi\u00f3n de terreno estaban a la cabeza del cambio tecnol\u00f3gico en la agricultura del imperio? El promedio de extensi\u00f3n de las granjas de avanzada en el noreste monta\u00f1oso de Estados Unidos era de 64 acres; en Puerto Rico, predominaban num\u00e9ricamente las granjas peque\u00f1as de 50 acres. \u00a1D\u00f3nde manda el gran capital imperialista no manda el peque\u00f1o! La construcci\u00f3n del sistema de riego del sureste, una aberraci\u00f3n de ingenier\u00eda que vendr\u00eda a destruir la ecolog\u00eda de nuestros f\u00e9rtiles montes, comenz\u00f3 en 1907 y se inaugur\u00f3 en 1914, conden\u00e1ndonos a la dependencia y a la gran agricultura de exportaci\u00f3n de az\u00facar. Encima de eso, la canalizaci\u00f3n de los r\u00edos se financi\u00f3 en Puerto Rico por la v\u00eda de la deuda p\u00fablica. No le cost\u00f3 nada a los grandes monopolios del az\u00facar. Un regalo como pocos, en la historia agr\u00edcola moderna del imperio. Simult\u00e1neamente, la importaci\u00f3n de fertilizantes para el cultivo local de ca\u00f1a de az\u00facar aument\u00f3 de 2,034 toneladas en 1906 a 24,290 en 1915, o sea, un incremento de 2,000 por ciento.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> \u00a0Con ello, Puerto Rico hac\u00eda su debut en la modernidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 efecto tuvo la construcci\u00f3n del sistema p\u00fablico de regad\u00edo del sureste sobre la competitividad del az\u00facar producido en Puerto Rico? Entre 1915 y 1917 las ganancias de las compa\u00f1\u00edas azucareras en la isla adquirieron niveles escandalosos, como resultado de los elevados precios de los alimentos durante la Primera Guerra Mundial. Respondiendo a los reclamos de los productores de az\u00facar en lugares como Louisiana, el Departamento del Comercio de Estados Unidos llev\u00f3 a cabo un estudio detallado de los costos de la siembra, molienda y mercadeo del az\u00facar de Cuba, Puerto Rico y Haw\u00e1i. La crema y nata de los empleados del sistema federal de censos visit\u00f3 los tres lugares, obteniendo todo tipo de informaci\u00f3n, generalmente de los libros de contabilidad de las compa\u00f1\u00edas. Fue publicado en 1917 con el t\u00edtulo The Sugar Cane Industry, y contiene varios cap\u00edtulos sobre Puerto Rico.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> \u00a0Aqu\u00ed, por supuesto, solo vamos a detenernos en la cuesti\u00f3n de la competitividad del az\u00facar boricua al llegar al mercado estadounidense.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/cortando-cac3b1a-2.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31977\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=31977\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/cortando-cac3b1a-2.jpg?fit=481%2C345&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"481,345\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Cortando Ca\u00f1a (2)\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/cortando-cac3b1a-2.jpg?fit=481%2C345&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-medium wp-image-31977\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/cortando-cac3b1a-2.jpg?resize=300%2C215&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" \/><\/a>De acuerdo con el citado estudio, en 1917 una libra de az\u00facar puertorrique\u00f1a entregada en el mercado de la metr\u00f3poli ten\u00eda un costo de 2,828 centavos; la de Haw\u00e1i, 2,697 centavos y, la de Cuba, solo 1,719 centavos.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> \u00a0La comparaci\u00f3n entre Haw\u00e1i y Puerto Rico no nos interesa, porque el mercado natural de los productores anglohawaianos era California, no Nueva York. Lo que nos interesa es la comparaci\u00f3n entre Cuba y Puerto Rico. La diferencia del costo del az\u00facar proveniente de estas dos islas del Caribe era de 1,109 centavos por libra, al llegar a Estados Unidos. Obviamente, esta discrepancia reflejaba ante todo la extraordinaria fertilidad natural de la tierra llana de Cuba, en lo que concierne al cultivo de ca\u00f1a. \u00bfC\u00f3mo lograban los monopolios azucareros estadounidenses operando en Puerto Rico \u00abcompetir\u00bb con el az\u00facar cubana? Pelo a pelo no pod\u00edan. La clave era el aparato colonial, que subsidiaba agresivamente las operaciones de las centrales azucareras extranjeras, particularmente en el sureste de la isla.<\/p>\n<p>Efectivamente, la producci\u00f3n de az\u00facar por los monopolios estadounidenses en la isla recib\u00eda tres beneficios inmediatos de la situaci\u00f3n colonial. En primer lugar, y esto fue estudiado con profundidad por Pedro Albizu Campos,<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> estaba la bonificaci\u00f3n arancelaria. En 1917, la libra de az\u00facar originada en Cuba estaba sujeta a un arancel punitivo de 1,0048 centavos. De entrada, esto elevaba su costo en el mercado estadounidense a 2,7238 centavos la unidad.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del sistema de irrigaci\u00f3n p\u00fablico tambi\u00e9n operaba como un subsidio para las compa\u00f1\u00edas estadounidenses en la isla. En Cuba, como sabemos, la irrigaci\u00f3n era casi inexistente. Las pocas plantaciones peque\u00f1as que irrigaban artificialmente los terrenos incurr\u00edan en un costo de $2,18 por acre o la cantidad de 8 centavos por tonelada de ca\u00f1a. Pero esto era una rareza. En Puerto Rico, dada la aridez de nuestros llanos del sureste, la irrigaci\u00f3n era una t\u00e9cnica indispensable. El costo promedio de mantener un sistema privado de riego en la isla era de $50 el acre. La irrigaci\u00f3n privada exist\u00eda, pero no era la regla en el sureste. La central Aguirre y sus compinches en ese litoral gozaban desde 1914 de agua suministrada p\u00fablicamente. \u00bfCu\u00e1nto le costaba este uso de un recurso natural perteneciente al pueblo de Puerto Rico? Te\u00f3ricamente, el costo era de $2,50 el acre-pie entregado en el ca\u00f1averal. Pero esto era as\u00ed \u00fanicamente en el caso de que no existieran concesiones otorgadas por el gobierno federal, que exim\u00edan a las compa\u00f1\u00edas del pago de la tarifa. Las centrales del sureste, localizadas precisamente en la regi\u00f3n m\u00e1s \u00e1rida y monopolizada de Puerto Rico, aportaron en 1917 el 40% de toda la az\u00facar que se export\u00f3 al mercado estadounidense. Adem\u00e1s, con el manipuleo de los contratos con los colonos, centrales como la Aguirre no incurr\u00edan en costo alguno por el agua. Y el az\u00facar es un producto que requiere mucha agua para el cultivo.<\/p>\n<p>El subsidio mayor que recib\u00edan los monopolios azucareros operando en la isla en 1917, sin embargo, era la superexplotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo bajo el sistema colonial. Ya desde 1906, el gobierno federal reconoci\u00f3 que la destrucci\u00f3n de nuestra vibrante peque\u00f1a propiedad agraria (particularmente el caf\u00e9) era caldo de cultivo para una sobrepoblaci\u00f3n relativa de trabajadores desesperados:<\/p>\n<p>\u00abGran parte de la tierra cafetalera est\u00e1 revirtiendo a bosques, buena parte se vende para pagar impuestos, y, probablemente, mucha m\u00e1s tierra se vender\u00e1 antes de que las condiciones mejoren. Muchos cultivadores contin\u00faan, sin mucha esperanza, trabajando en plantaciones que desde hace tiempo perdieron completamente su valor. Todas las partes competentes, interesadas en el bienestar de la isla y sus habitantes, lamentan la decadencia de esta otrora floreciente industria, que supl\u00eda un empleo relativamente f\u00e1cil para los hombres, mujeres y ni\u00f1os, en la agradable y refrescante atmosfera del centro de la isla, impresionantemente libre de influencias negativas a la salud\u00bb.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> (Traducci\u00f3n libre)<\/p>\n<p>Resulta penoso ver c\u00f3mo, a veces, los propios investigadores del imperio muestran m\u00e1s empat\u00eda por la gente de la colonia, que los representantes pol\u00edticos locales y los sindicatos corruptos. As\u00ed, mientras que algunos funcionarios federales se lamentaban de la condici\u00f3n de la industria cafetalera y de su impacto sobre las familias del campo, la Federaci\u00f3n Libre de Trabajadores de Puerto Rico no escatim\u00f3 esfuerzos para proporcionarle honras a Roosevelt durante su visita de 1906. Despu\u00e9s de un p\u00e9same hip\u00f3crita a la Asociaci\u00f3n de Caficultores, el presidente habl\u00f3 de su simpat\u00eda por la extensi\u00f3n de la ciudadan\u00eda estadounidense a los s\u00fabditos de la colonia y, all\u00e1 en el Congreso, mencion\u00f3 con agrado a la Federaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los datos, sin embargo, son tercos, como dec\u00eda Marx. A pesar de las genuflexiones de la Federaci\u00f3n Libre de Trabajadores, todav\u00eda en 1917 los salarios agr\u00edcolas y ca\u00f1eros en Puerto Rico estaban muy por debajo de los de Cuba, Haw\u00e1i y el sur de Estados Unidos. De acuerdo con el estudio del Departamento de Comercio, el salario promedio en los ca\u00f1averales de la isla, en 1917, era de 63 centavos por d\u00eda para los cultivadores y, de 70 centavos por d\u00eda para los cortadores. En Cuba, para la misma fecha, era de $1,26 por d\u00eda para los cultivadores y, de $1,60 para los cortadores de ca\u00f1a. Incluso en Louisiana, con una fuerza de trabajo compuesta casi en su totalidad por negros en condiciones de opresi\u00f3n racial extrema, los sembradores varones recib\u00edan un promedio de 84 centavos diarios. En Haw\u00e1i, el salario promedio era de 97 centavos al d\u00eda para los sembradores, y de $1,04 para los cortadores. Adem\u00e1s, dependiendo de las ventas, a los trabajadores de la ca\u00f1a en Haw\u00e1i les pagaban un bono de fin de a\u00f1o.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>Naturalmente, la comparaci\u00f3n de las tasas salariales \u00fanicamente nos da una imagen aproximada de las condiciones de vida de los trabajadores. Esto es as\u00ed, en particular, en el caso de Puerto Rico, en que la dependencia de medios de vida caros provenientes de Estados Unidos impon\u00edan una carga extra sobre los pobres y los trabajadores. Durante la Primera Guerra Mundial el valor de las importaciones de medios de vida a la isla creci\u00f3 sin que aumentara, simult\u00e1neamente, la cantidad de productos.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> \u00a0Era pura inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestra isla, la pobreza de los trabajadores se agudizaba por el fen\u00f3meno del \u00abtiempo muerto\u00bb, es decir, los siete meses del a\u00f1o en que no hab\u00eda corte y molienda. En Haw\u00e1i, por el contrario, no se daba el fen\u00f3meno del tiempo muerto. El corte y la molienda se extend\u00edan de 208 a 306 d\u00edas al a\u00f1o en ese archipi\u00e9lago.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> La clase obrera hawaiana, a pesar de su condici\u00f3n semifeudal, presionaba al patrono los doce meses del a\u00f1o. En Puerto Rico, el proletariado agr\u00edcola sufr\u00eda una dolorosa transmutaci\u00f3n conforme avanzaba el ciclo. Por cinco meses, conformaba propiamente un proletariado agr\u00edcola, empleado en el corte y molienda; el resto del tiempo, oscilaba entre las dos formas m\u00e1s penosas de existencia de lo que Marx llam\u00f3 la sobrepoblaci\u00f3n relativa: la estancada y la pauperizada.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> \u00a0Bajo la primera, formaba un ej\u00e9rcito de desempleados siempre disponible para las necesidades de cualquier empleo agr\u00edcola, donde fuera y con los salarios m\u00e1s bajos; bajo la segunda, los trabajadores ca\u00edan en la mendicidad y completa marginaci\u00f3n social, v\u00edctimas de la pobreza m\u00e1s extrema y las enfermedades, como la anemia. El fen\u00f3meno de los bajos salarios alimentaba la pobreza, y viceversa.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era, seg\u00fan el cinismo del informe del Departamento del Comercio, el principal obst\u00e1culo a una mayor competitividad de la industria azucarera de Puerto Rico en 1917? Pues, la supuesta \u00abineficiencia comparativa\u00bb de los trabajadores boricuas. \u00a1El estudio de 1917 le dedica una secci\u00f3n entera al tema, confiri\u00e9ndoles una dudosa distinci\u00f3n a nuestros trabajadores de la ca\u00f1a: la de ser mendigos!<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> \u00a0Y aunque falla en no destacar el v\u00ednculo entre la destrucci\u00f3n de la peque\u00f1a propiedad agr\u00edcola y la superexplotaci\u00f3n en los ca\u00f1averales, el estudio s\u00ed muestra una cierta preocupaci\u00f3n human\u00edstica con la desaparici\u00f3n f\u00edsica de la clase trabajadora del az\u00facar, \u00abcuyo futuro es todo menos prometedor\u00bb.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> \u00a0A los bajos salarios se suma la mala alimentaci\u00f3n. Por suerte, nos dice el informe, hay quienes se compadecen: \u00abAlgunas de las plantaciones m\u00e1s grandes informan que, con motivo de mejorar la condici\u00f3n f\u00edsica de sus trabajadores de campo y factor\u00eda, les dan carnes para que coman tan frecuentemente como dos veces a la semana\u00bb.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><\/p>\n<p>La tarifa azucarera, el sistema de riego del sureste y la superexplotaci\u00f3n de la clase trabajadora puertorrique\u00f1a eran, pues, los tres pilares sobre los cuales descansaba la fortuna de la industria del az\u00facar en Puerto Rico. Ninguna de estos tres factores les cost\u00f3 nada a las grandes compa\u00f1\u00edas extranjeras que se adue\u00f1aron de nuestro pa\u00eds. Mejor habr\u00edamos salido siendo independientes.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Retorno al comienzo<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/central-aguirre-flickr-file.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31970\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=31970\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/central-aguirre-flickr-file.jpg?fit=1024%2C819&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1024,819\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Central Aguirre flickr file\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/central-aguirre-flickr-file.jpg?fit=616%2C493&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-medium wp-image-31970\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/central-aguirre-flickr-file.jpg?resize=300%2C240&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"240\" \/><\/a>Llegado este punto, el lector o lectora probablemente habr\u00e1 olvidado que nuestra narraci\u00f3n comenz\u00f3 con la referencia a un hurto inocente por dos pilluelos. Y es que quiz\u00e1s el robo mayor en nuestra patria, del cual a\u00fan no nos hemos recuperado, ha sido de conciencia: borraron de nuestras mentes la historia real del despojo a que fuimos sometidos en el siglo XX. Como en el poema \u2018El patito feo\u2019, de Luis Llor\u00e9ns Torres, cada d\u00eda nos toca desle\u00edr la bruma de los mitos de nuestra incapacidad de ser libres. Y esto no se puede lograr sin una reflexi\u00f3n sobre el comienzo, el punto de partida del enga\u00f1o: la llegada del invasor.<\/p>\n<p>La industria azucarera del sureste de Puerto Rico, centrada alrededor de la otrora gigantesca Central Aguirre, fue, en realidad, una gran m\u00e1quina de robarle los recursos naturales a un pueblo rico en belleza y potencial humano. Los tent\u00e1culos de esta factor\u00eda de az\u00facar se extendieron, por medio de las finanzas, a todo el litoral sur y, por medio del sistema de riego, a nuestro centro monta\u00f1oso y f\u00e9rtil. Incluso llegaron a la costa norte, a la desembocadura del r\u00edo La Plata. Como un tumor parasitario, la Central Aguirre se aloj\u00f3 en uno de los lugares m\u00e1s bellos del Caribe: la costa de Salinas.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de marzo de 2018 de la revista National Geographic, curiosamente, fue dedicada a Puerto Rico y, con cierta particularidad, al sureste.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> \u00a0El tema, por supuesto, es la devastaci\u00f3n causada por el hurac\u00e1n Mar\u00eda y la resiliencia de nuestra gente, ante lo que los editores bautizan como la interrupci\u00f3n de energ\u00eda el\u00e9ctrica m\u00e1s duradera en la historia de Estados Unidos. El cuadro que dibujan es conmovedor:<\/p>\n<p>\u00abLa tormenta m\u00e1s fuerte en azotar a Puerto Rico en los \u00faltimos 80 a\u00f1os, los vientos de fuerza de tornado del hurac\u00e1n Mar\u00eda golpearon con violencia a la isla. Las lluvias masivas trajeron inundaciones catastr\u00f3ficas, llev\u00e1ndose los puentes e inundando barrios enteros. La infraestructura de la isla, ya debilitada por a\u00f1os de inatenci\u00f3n, qued\u00f3 devastada\u00bb.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s valdr\u00eda la pena remontarnos aqu\u00ed, por medio de los archivos de la revista National Geographic, al momento mismo del comienzo de la pesadilla colonial que vive Puerto Rico bajo Estados Unidos. Precisamente el mismo a\u00f1o del desembarco de las tropas estadounidenses, uno de los reporteros m\u00e1s prominentes de la mencionada publicaci\u00f3n, el ge\u00f3logo Robert Hill, escribi\u00f3 sobre el sur de la isla, expresando admiraci\u00f3n por sus ciudades costeras, \u00abque eran de considerable importancia como centros de comercio y agricultura\u00bb.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a><\/p>\n<p>O, tal vez, podr\u00edamos ser m\u00e1s espec\u00edficos y retomar la descripci\u00f3n que hizo para National Geographic el capit\u00e1n Whitney, un esp\u00eda militar estadounidense en la isla que, meses antes del desembarco de julio de 1898, inform\u00f3 a los altos mandos militares estadounidenses acerca de las riquezas de nuestro pa\u00eds. De particular valor e importancia le pareci\u00f3 a Whitney, precisamente, la bah\u00eda de Jobos en Salinas, as\u00ed como toda la costa cercana, donde pronto se establecer\u00eda la gran Central Aguirre. Nada extra\u00f1o, ya que Whitney conoc\u00eda el texto titulado \u2018Hanbuch der Goegraphie\u2019, publicado en Europa en 1868, que identificaba la bah\u00eda de Jobos como un lugar ideal para \u00abestablecer un puerto mar\u00edtimo de gran importancia\u00bb. Sin perder tiempo, el U.S. Coast and Geodesic Survey y su barco el Blake, visitaron en 1898 la costa entre Guayama y Salinas, para desarrollar mapas y gu\u00edas de navegaci\u00f3n. Sobre la bah\u00eda de Jobos y sus alrededores, la edici\u00f3n de junio de 1899 de la revista National Geographic expres\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abLa entrada occidental de la bah\u00eda est\u00e1 cerca de 25 millas al este de Ponce. La bah\u00eda, como tal, est\u00e1 formada por una hilera o l\u00ednea de arrecife de coral con baja vegetaci\u00f3n, entre el cual y la orilla de la tierra hay un paso de mar perfectamente resguardado con amplia profundidad para naves de calado moderado. Las embarcaciones de mayor calado pueden entrar por el acceso occidental, pero nuestro conocimiento actual nos deja con dudas acerca de la amplitud del canal en el interior, y no ser\u00e1 hasta que acabe el trabajo de la nave Blake que aquilataremos toda la importancia de la bah\u00eda. Una segunda entrada, cuatro millas al este, lleva el nombre sugestivo de \u2018Boca de infierno\u2019, y carga 12 pies de agua. Desde esta entrada, la sonda se extiende por dos millas al norte y, por tres millas en direcci\u00f3n al este, formando una ensenada en la cual el agua es decididamente menos profunda que en la parte occidental\u00bb.<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a><\/p>\n<p>Es imposible no percibir una cierta circularidad en la tem\u00e1tica del coloniaje estadounidense en Puerto Rico, no importa el nivel de concreci\u00f3n del an\u00e1lisis. Todo, absolutamente todo, parece remitirnos directamente al comienzo, al a\u00f1o funesto ese del 1898. Es decir, al momento en que un imperio avaricioso se encaprich\u00f3 con nosotros y nos invadi\u00f3 la patria, interrumpi\u00e9ndonos, porque s\u00ed, una existencia aldeana pr\u00f3spera, pero ajena al curso de la historia. \u00a1Y a\u00f1o tambi\u00e9n, con carga ominosa, de todo lo dem\u00e1s: de la respuesta cobarde de una burgues\u00eda local, pusil\u00e1nime como pocas en todo el continente; de la llegada de una oleada de ge\u00f3logos, hidr\u00f3logos, y hasta esp\u00edas, que produjeron subrepticiamente una valoraci\u00f3n exacta de nuestros recursos; de la previsi\u00f3n del capital azucarero estadounidense, que se ubic\u00f3 estrat\u00e9gicamente en la regi\u00f3n llana del sureste; de la exageraci\u00f3n de la naturaleza boricua, que puso abundante agua dulce en nuestras f\u00e9rtiles monta\u00f1as (\u00a1ni sequ\u00eda tuvimos en el 1898!); de la conducta ingenua de nuestro medio ambiente, que se mostr\u00f3 virgen y fruct\u00edfero, ante el ojo invasor; de la muerte del padre de la patria, Ram\u00f3n Emeterio Betances, y de las otras tantas \u2018casualidades\u2019 que se dieron cita ese 1898 en una coyuntura de fin de siglo, que no parec\u00eda tanto producto de las leyes de la historia, como de la pu\u00f1etera mala suerte! Y ahora, en pleno siglo XXI, con una circularidad inclemente, se nos repite el tema del gran hurac\u00e1n, 119 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Volver al comienzo, para lograr un mejor avanzar; tal parece ser el camino obligado para comprender el maleficio de la dominaci\u00f3n imperialista de nuestro pa\u00eds. Y he de llegar, as\u00ed, a mi encuentro con la vieja Central Aguirre este abril de 2018: buscando claves para desle\u00edr la aparente fatalidad de un pueblo que nunca ha conocido la libertad. \u00a1Qu\u00e9 no nos subestime el rubio avaricioso del norte! Ya no somos mero \u00abcisne de azul pluma y rojo pico\u00bb, inermes en el nido del \u00e1guila imperial, ni pilluelos inocentes que roban bolas y palos de golf.<\/p>\n<p>El hurac\u00e1n Mar\u00eda ha inyectado vida en nuestra espiritualidad antillana y rebelde. \u00a1En el sur, suenan de nuevo los tambores ancestrales, instrumentos m\u00e1gicos que invitan al combate en la tierra de Pal\u00e9s! Y por todos los rincones de este sufrido y m\u00e1gico litoral de mi infancia, la juventud despierta hoy a los versos que Luis Llor\u00e9ns Torres escribiera, casi cien a\u00f1os atr\u00e1s, en la ciudad sure\u00f1a de Juana D\u00edaz:<\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>Alma de la patria m\u00eda,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>cisne azul puertorrique\u00f1o,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>si quieres vivir el sue\u00f1o<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>de tu honor y tu hidalgu\u00eda,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>escucha la voz brav\u00eda<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>de tu independencia santa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>cuando el cielo la levanta<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>el hurac\u00e1n del Caribe<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>que con rayos la escribe<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:center;\"><em>y con sus truenos la canta.<\/em><\/p>\n<p>\u00a9 Rafael Rodr\u00edguez Cruz<\/p>\n<p><strong><em>Encuentro al Sur<\/em><\/strong> ha publicado este art\u00edculo con el permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> U. S. Department of Commerce. (1907). Commercial Porto Rico in 1906. Washington: Government Printing Office, p. 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ibid., p. 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> U. S. Department of Commerce. (1917). The Sugar cane Industry: Agricultural, Manufacturing, and Marketing Costs in Hawaii, Porto Rico, Louisiana, and Cuba. Washington: Government Printing Office, p. 26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Ibid., p.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ibid., p. 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ibid., pp. 257-258.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Hurt, R. D. (2002). American Agriculture: A brief History. Purdue: Purdue University Press, pp. 221-280.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Wilcox, C. (1996). Sugar water: Hawaii\u2019s Plantation Ditches. Honolulu: University of Hawai\u2019i Press, p. 43.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Kent, N. J. (1883). Hawaii: Islands under the Influence. New York: Monthly Review Press, pp. 69-94.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> U. S. Department of Commerce. (1917), p. 25.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Ibid., p. 260.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ibid., pp. 11-24.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ibid., p. 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Albizu Campos, P. (1975). Obras Escogidas, 1923-1936. Tomo I. San Juan: Editorial Jelofe, pp. 11-114.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> U. S. Department of Commerce. (1917), p. 20.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> U. S. Department of Commerce. (1917), p. 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Annual Report of The governor of Porto Rico. (1918). Washington: Government Printing Office, p. 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> U.S. Department of Commerce. (1917), p. 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Marx, K. (1887). Capital: A Critique of Political Economy. Volume 1, Section 4, online: <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch25.htm#S4\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch25.htm#S4<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> U.S. Department of Commerce. (1917), p. 261.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ibidem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Ibidem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> National Geographic. (March 2018). Puerto Rico Still Struggling in the Dark. Online: <a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.com\/magazine\/2018\/03\/puerto-rico-after-hurricane-maria-dispatches\/\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.nationalgeographic.com\/magazine\/2018\/03\/puerto-rico-after-hurricane-maria-dispatches\/<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Hill, R. T. (1899). Cuba and Porto Rico: With the Other islands of the West Indies. New York: The Century Co., pp. 179-180.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> National Geographic (June 1899). Jobos Harbor. Vol. X, No. 6, p. 206.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fotos<\/strong><\/p>\n<p><em>Jobos Bay in Port Jobos, Salinas and Guayama Puerto Rico<\/em>. (2018). Marinas.com. <a href=\"https:\/\/img.marinas.com\/v2\/390ef0bb8d99be147645204ba23e25ee01faf900cb941292def6031c79dec45b.jpg\">https:\/\/img.marinas.com\/v2\/390ef0bb8d99be147645204ba23e25ee01faf900cb941292def6031c79dec45b.jpg<\/a><\/p>\n<p>David Jusino, Ricardo. (2011) <em>Entrada Principal a Aguirre-Salinas.<\/em> \u00a0GeoViews Puerto Rico. <a href=\"http:\/\/mw2.google.com\/mw-panoramio\/photos\/medium\/53465478.jpg\">http:\/\/mw2.google.com\/mw-panoramio\/photos\/medium\/53465478.jpg<\/a><\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez, H\u00e9ctor. (2016). <em>Current view at the Aguirre Golf Clu<\/em>b. Puerto Rico Golf Association, Facebook.\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/prga1954\/photos\/a.208492142525033.52460.118234928217422\/1387785171262385\/?type=3&#038;theater\" rel=\"nofollow\">https:\/\/www.facebook.com\/prga1954\/photos\/a.208492142525033.52460.118234928217422\/1387785171262385\/?type=3&#038;theater<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camino a la Central Aguirre Robando bolas y palos de golf Creo que fue para 1963 o 1964 que a mi primo Reuben le vino la idea de construir un campo de golf en el barrio \u00abHoyingl\u00e9s\u00bb de Guayama. Si descabellada era la ocurrencia, m\u00e1s desmochado era el plan para lograrlo. 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