{"id":32200,"date":"2018-07-29T01:19:18","date_gmt":"2018-07-29T05:19:18","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=32200"},"modified":"2018-07-29T01:28:53","modified_gmt":"2018-07-29T05:28:53","slug":"filosofia-caribena-y-creacion-literaria-en-el-sureste-de-puerto-rico-por-rafael-rodriguez-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=32200","title":{"rendered":"Filosof\u00eda caribe\u00f1a y creaci\u00f3n literaria en el sureste de Puerto Rico \/  por Rafael Rodr\u00edguez Cruz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:right;\"><strong>La negritud es el polo definitorio de las relaciones raciales en el sureste de Puerto Rico.<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan Hegel, las cosas son susceptibles de muchas definiciones. Todo depende del aspecto que se destaque. La labor de la filosof\u00eda consiste precisamente en servir de gu\u00eda a quienes trabajan en la formulaci\u00f3n de distinciones sobre lo real. Es decir, a los historiadores, escritores y poetas.<\/p>\n<p>Pocas regiones de Puerto Rico han sido objeto de tanto esfuerzo de definici\u00f3n como el sureste. No es para menos. Entre 1898 y 1932, la comarca vivi\u00f3 un gran drama. Podr\u00edamos definirlo como el drama de la producci\u00f3n de az\u00facar en gran escala. Tal definici\u00f3n, si bien va al punto, deja de lado aspectos cruciales de lo vivido en la zona durante esos a\u00f1os. En primer lugar, podemos mencionar el aspecto cultural, resultante de la interacci\u00f3n entre la negritud caribe\u00f1a y el criollismo de ciudades como Guayama. Las \u00e9lites de esa regi\u00f3n, gente de ascendencia europea variada, se enfrentaron siempre a una negritud expresamente antillana, tambi\u00e9n de ascendencia isle\u00f1a diversa. S\u00ed, sobrevivieron ambas tradiciones, pero al final la negritud fue la de mayor energ\u00eda cultural. Los ricos del sureste eran de origen espa\u00f1ol, franc\u00e9s, anglo y hasta canadiense. Pero los negros del litoral, adem\u00e1s de sus ra\u00edces africanas, mantuvieron viva la gran espiritualidad afroantillana de lugares como Hait\u00ed y Martinica. El negro, por su bagaje cultural y su visi\u00f3n de mundo, fue quien mejor se adapt\u00f3 a nuestra geograf\u00eda y clima. La negritud es el polo definitorio de las relaciones raciales en el sureste de Puerto Rico.<\/p>\n<p>Igualmente importante fue el aspecto literario del drama regional de esos a\u00f1os. El sureste fue el epicentro de la gran poes\u00eda escrita de Puerto Rico durante la primera mitad del siglo XX, particularmente en las obras de Llor\u00e9ns y Luis Pal\u00e9s Matos. L\u00edricamente cicl\u00f3pea, la obra de ambos fue tem\u00e1ticamente extensa. Esto fue importante, pues no hubo aspecto de nuestra identidad espiritual que el imperialismo no acorralara con intenci\u00f3n genocida. Llor\u00e9ns, primero, y Pal\u00e9s, despu\u00e9s, cobijaron en sus versos y prosa los elementos b\u00e1sicos de nuestra identidad de pueblo antillano. \u00bfEn qu\u00e9 consiste el ser boricua?; esa era la interrogante. En muchos sentidos, estos dos escritores fueron nuestros grandes fil\u00f3sofos de la primera mitad del siglo XX. La filosof\u00eda, por razones del imperialismo cultural anglosaj\u00f3n, se refugi\u00f3 en la literatura.<\/p>\n<p>No se puede caer en la sordidez. La filosof\u00eda puertorrique\u00f1a, es decir, la interrogante acerca de qui\u00e9nes somos espiritualmente, encontr\u00f3 en Llor\u00e9ns y Pal\u00e9s dos intelectuales gigantes. No solo fueron pilares fundamentales de la creaci\u00f3n literaria en el sureste, sino que dieron definici\u00f3n a la poes\u00eda nacional y a la tem\u00e1tica de la identidad. El tema de la negritud, por ejemplo, est\u00e1 presente en la l\u00edrica y prosa de ambos. Con Llorens y Pal\u00e9s quedaron \u00abpuestos para el pensamiento\u00bb los momentos centrales de nuestro paradigma de pueblo antillano culturalmente enfrentado al imperialismo m\u00e1s poderoso del planeta. Estos autores hermanaron la literatura y la filosof\u00eda. Llor\u00e9ns nos dio, en su metaf\u00edsica, la idea de la puertorrique\u00f1idad pura. Pal\u00e9s, en su visi\u00f3n dial\u00e9ctica, nos leg\u00f3 la idea del Estar, como elemento de la identidad. Del criollismo crepuscular del juanadino, al Estar en boricua del guayam\u00e9s, de la metaf\u00edsica a la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente el sureste se ha posicionado a la vanguardia del renacer cultural y literario de la isla. Me atrevo a incluir en este proceso tanto a las nuevas expresiones de la\u00a0<i>bomba<\/i>\u00a0de la regi\u00f3n, con su contenido francoantillano, como el reciente libro de Marta Aponte,\u00a0<i>PR 3 Aguirre<\/i>. De nuevo, todas las cosas, incluyendo las experiencias humanas, son susceptibles de m\u00faltiples definiciones. En\u00a0<i>PR 3 Aguirre<\/i>, Aponte nos brinda una visi\u00f3n, literariamente engalanada, del diario vivir de los personajes que construyeron (y combatieron) la gran industria y sociedad del az\u00facar. El sustrato de lo que hemos llamado \u201cel gran drama del sureste\u201d es el az\u00facar, pero esto adquiri\u00f3 materialidad a trav\u00e9s de la actividad pensada de seres humanos concretos.<\/p>\n<p>Despojado de todo adorno social, es decir, en su expresi\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica, el drama del sureste implicaba la siempre mal comprendida geograf\u00eda de la regi\u00f3n. Nos referimos al capricho del capital monopolista estadounidense de transformar el litoral en una vulgar f\u00e1brica de az\u00facar para la exportaci\u00f3n a gran escala. Ese proyecto choc\u00f3 de inmediato con la topograf\u00eda, hidrolog\u00eda y clima del sureste. \u00c1rida y seca en su exterior, la costa que va de Santa Isabel a Yabucoa es uno de los sistemas ecol\u00f3gicos m\u00e1s delicados del Caribe. Adem\u00e1s, es parte integral de la cordillera de monta\u00f1as que le quedan al norte, y de cuyas aguas se nutre gracias a las empinadas monta\u00f1as. El gran drama del sureste fue, y sigue siendo, tambi\u00e9n el agua. Al fin y al cabo, para producir una libra de az\u00facar se requer\u00edan, en 1915, cuatrocientos galones de agua.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/paisaje-de-la-vertiente-sur-desde-villalba-f-rrc.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"32203\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=32203\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/paisaje-de-la-vertiente-sur-desde-villalba-f-rrc.jpg?fit=2048%2C1365&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2048,1365\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Paisaje de la vertiente sur desde Villalba f RRC\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/paisaje-de-la-vertiente-sur-desde-villalba-f-rrc.jpg?fit=616%2C411&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-medium wp-image-32203\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/paisaje-de-la-vertiente-sur-desde-villalba-f-rrc.jpg?resize=300%2C200&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Tanto impresiona echar un vistazo al mar Caribe desde los elevados picos de la Cordillera Central, como observar la muralla de montes desde la costa. Llanos y monta\u00f1as son aqu\u00ed dos colindancias tajantes, sin miramientos y sin transiciones. El agua dulce las une. Poco se piensa en esto, o sea, en la geolog\u00eda y geograf\u00eda del sureste. En la costa escasea el agua; en los montes, abunda. Por su configuraci\u00f3n topogr\u00e1fica, los r\u00edos de la regi\u00f3n son secos y breves. Andan siempre con prisa. Tan pronto se crecen con una llovizna, como desaparecen en sus cauces llenos de piedras volc\u00e1nicas. Derechito al mar se va el agua, con una prontitud que asusta. La sequedad, la aridez es lo que define el sureste; s\u00ed, pero no es una sequedad cualquiera. Es un truco de magia: \u00abBasta un palmetazo de lluvia para que todo despierte a un m\u00e1gico verdor. Es como una ilusi\u00f3n, como un espejismo vegetal y radiante que apenas dura un momento\u00bb, al menos eso dicen en Guayama. El sureste es la regi\u00f3n de la literatura m\u00e1gica de Puerto Rico. Uno de los componentes esenciales es el agua; el otro, la dial\u00e9ctica de raza.<\/p>\n<p>En su novela\u00a0<i>Litoral<\/i>, Pal\u00e9s Matos nos da su noci\u00f3n de que \u00abpueblo es acomodaci\u00f3n b\u00e1sica entre raza y paisaje\u00bb. Durante siglos antes de la colonizaci\u00f3n no hubo en la regi\u00f3n sureste otro elemento cultural que no fuera el susurro ind\u00edgena de la \u00ableyenda del Guaman\u00ed\u00bb. Incluso el negro, tra\u00eddo por la fuerza bruta de los conquistadores despu\u00e9s del exterminio de los ta\u00ednos, se adapt\u00f3 a la fingida infecundidad de los suelos. All\u00ed, todav\u00eda abiertas las heridas de los latigazos del mayoral, el negro encontr\u00f3 una forma de desenvolverse como en su propia casa. El europeo, sin embargo, nunca dej\u00f3 de ser un extra\u00f1o en las j\u00f3venes tierras: \u00abEn el proceso original de nuestra formaci\u00f3n psicol\u00f3gica, nos encontramos con dos fuerzas cardinales en lucha: una, la actitud hisp\u00e1nica, huidiza, inconforme, inadaptable; otra, la actitud negroide, firme y resueltamente afincada en el ambiente nuevo\u00bb.<\/p>\n<p>A partir del 1898, y ante la perspectiva de enriquecimiento con la gran siembra de ca\u00f1a de az\u00facar para la exportaci\u00f3n, lo que antes hab\u00eda sido una lucha contenida en los l\u00edmites de un imperio decadente, devino una terrible tragedia. El sureste, con sus suelos \u00e1ridos pero f\u00e9rtiles, ser\u00eda en adelante tan solo un objeto, una cosa, una mercanc\u00eda. Para el capital estadounidense, la naturaleza semides\u00e9rtica del litoral no era m\u00e1s que otra oportunidad de doblegar las fuerzas del medio ambiente, de someterlas a la voluntad del hombre moderno y su ciencia objetiva. Hab\u00eda que traer agua a los llanos de la costa sur, por los medios que fuera.<\/p>\n<p>Miradas con el coraz\u00f3n abierto y de frente, particularmente desde la bah\u00eda de Jobos, los topes de la Cordillera Central nos obsequian la imagen de un animal alargado en reposo. Lo que vemos es su espalda extendida, como ocurre al observar un caballo joven y fuerte reposando en el suelo. Entre 1900 y 1915, precisamente durante la \u00e9poca en que discurre el drama social de que nos habla Marta Aponte en su libro, el hombre blanco, con su tecnolog\u00eda y ciencia, perturbar\u00eda la paz milenaria de esos campos. Buscando el agua dulce, siempre necesaria para la producci\u00f3n de az\u00facar, los nuevos capitalistas invasores ascender\u00edan el cauce del r\u00edo Guaman\u00ed con la misma mentalidad violenta del antiguo conquistador espa\u00f1ol, sometiendo el majestuoso Carite a sus designios. No es que el agua no llegara nunca a la costa; es que la magia del r\u00edo Guaman\u00ed no le encajaba a las necesidades regularizadas de la producci\u00f3n de az\u00facar.<\/p>\n<p>Para hacer su voluntad, el nuevo invasor no tard\u00f3 en revertir por la fuerza los cauces y riachuelos de toda la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Guayama. Al r\u00edo de la Plata, acostumbrado como estaba a desembocar en el norte, le puso un bozal en la boca y lo oblig\u00f3 a mirar al sur. Como si se tratara de domar a un joven alaz\u00e1n, le puso gr\u00edngolas, le amarr\u00f3 sus patas y su crin. No conforme con eso, apres\u00f3 sus remolinos y cre\u00f3 lagos y represas en una regi\u00f3n hasta entonces desprovista de aguas estancadas. Igual suerte correr\u00eda, entre 1909 y 1929, toda la hidrolog\u00eda dulce en las altas monta\u00f1as que van de Patillas a Villalba, casi una quinta parte del pa\u00eds. Hab\u00eda que mirar al sur, porque el sur ahora pertenec\u00eda al norte imperial.<\/p>\n<p>La \u00e9poca de oro de la industria azucarera de Puerto Rico comprende los a\u00f1os 1915-1932. Durante ese periodo, las fuentes de agua dulce del sureste fueron expoliadas para alimentar las necesidades de las centrales estadounidenses. El proceso, en realidad, no ten\u00eda mucho de original. Algo an\u00e1logo ocurri\u00f3 en Estados Unidos, en las regiones semi\u00e1ridas de las Grandes Llanuras. Eufem\u00edsticamente, se le bautiz\u00f3 con el t\u00e9rmino \u00abreclamaci\u00f3n\u00bb y se aprobaron leyes para reclamarle a la Madre Tierra los terrenos desprovistos naturalmente de humedad. \u00a1Casi como si la naturaleza hubiera incumplido un vulgar contrato! El agua es vida, dec\u00edan los pobladores originales de las Grandes Llanuras, acostumbrados a sequ\u00edas tan severas como las del sureste de Puerto Rico. Mas, de lo que se trataba a principios del siglo XX era de industrializar la agricultura sobre bases capitalistas. El campo habr\u00eda de convertirse en una extensi\u00f3n de la f\u00e1brica urbana. Para ello, el capital contaba entre otras cosas con la m\u00e1quina de vapor, invenci\u00f3n que se aplic\u00f3 tanto a los tractores de arado como a las operaciones de extracci\u00f3n de agua subterr\u00e1nea en las vastas extensiones de las Llanuras del Sur de Estados Unidos. En Puerto Rico, dada la configuraci\u00f3n topogr\u00e1fica del sureste, con llanos contiguos a inclinadas pendientes de montes repletos de agua, se recurri\u00f3 a la irrigaci\u00f3n por gravedad.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino irrigaci\u00f3n por gravedad puede llevarnos a un error. Ciertamente, la irrigaci\u00f3n no lleg\u00f3 al sureste de Puerto Rico con la invasi\u00f3n del 1898 y las compa\u00f1\u00edas azucareras estadounidenses. Los espa\u00f1oles eran internacionalmente famosos por sus t\u00e9cnicas de dise\u00f1o de riego y, como era de esperarse, en la isla se emple\u00f3 la irrigaci\u00f3n por canales desde principios del siglo XIX. Pero lo ocurrido entre 1906 y 1932 fue otro asunto, tanto en escala como en fundamento tecnol\u00f3gico. Aqu\u00ed no se trataba ya de crear l\u00edneas de riego con m\u00e9todos artesanales, bellamente dise\u00f1adas y respetando la tradici\u00f3n agr\u00edcola europea; sino de alterar la hidrolog\u00eda de una cuarta parte de la isla, o sea de su coraz\u00f3n monta\u00f1oso, para suplir millones de galones de agua a los cultivos y modernas centrales azucareras estadounidenses. Esto solo se pod\u00eda hacer sobre la base de la gran industria y con m\u00e9todos industriales modernos.<\/p>\n<p>Justamente entre 1909 y 1929 se utiliz\u00f3 en la isla la tecnolog\u00eda capitalista m\u00e1s avanzada para la remoci\u00f3n de tierra y creaci\u00f3n de lagos y represas. En total se construyeron ocho grandes lagos artificiales, con sus lagunas secundarias, que vendr\u00edan a conformar el sistema de irrigaci\u00f3n del sureste. A eso hay que a\u00f1adir todo el sistema de canales, tuber\u00edas y t\u00faneles subterr\u00e1neos para la conducci\u00f3n del agua. Realizar esa empresa gigantesca supon\u00eda el uso de las grandes m\u00e1quinas de vapor de principios de siglo XX. Y as\u00ed se hizo. En particular, el gran capital se las ingeni\u00f3 para subir, imaginamos que por la fuerza bruta, poderosas locomotoras de vapor a los picos de las monta\u00f1as m\u00e1s elevadas de nuestra Cordillera Central. Conocidas como \u00abdinkey trains\u00bb, estas m\u00e1quinas formidables transportaban la tierra extra\u00edda de los montes, para as\u00ed hacer espacio a millones y millones de galones de agua represadas. A\u00fan hoy, en pleno siglo XXI, estos montes solo son accesibles por carretas estrechas; de hecho, mal pavimentadas y a una altura de 3,000 pies sobre el mar. Miles y miles de trabajadores raqu\u00edticos y padeciendo de anemia fueron movilizados por contratistas estadounidenses y del patio que se subdividieron repartieron porciones espec\u00edficas de las obras de construcci\u00f3n, incluyendo la transportaci\u00f3n y abastecimiento de materiales de construcci\u00f3n. Dice la gente m\u00e1s supersticiosa del centro de la isla que los quejidos desgarradores de las mulas, arrastrando sus pesadas cargas por las empinadas monta\u00f1as, a\u00fan pueden escucharse en las noches sin luna de Villalba.<\/p>\n<p>En rigor, la edificaci\u00f3n de la obra del riego del sureste se extendi\u00f3 por dos periodos, de 1909 a 1914 y de 1924 a 1929. Fue financiada mediante la emisi\u00f3n de bonos a nombre de la colonia, o sea, por el endeudamiento obligatorio de los s\u00fabditos del imperio, que quedaron empe\u00f1ados por 46 a\u00f1os. El costo total, con intereses, no ha sido cuantificado, pero es probable que represente billones de d\u00f3lares en precios actuales.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mart\u00ed sol\u00eda decir que \u00abes ley que anuncia lo uno en lo alto, y lo eterno en lo an\u00e1logo\u00bb, que todo organismo que invente el ser humano, y avasalle o fecunde la tierra, est\u00e9 dispuesto a semejanza de los seres humanos. Efectivamente, el sistema de riego creado entre 1906 y 1929 en el sureste de Puerto Rico es una copia o imagen muy cercana del sistema sangu\u00edneo de un hombre o una mujer. Las arterias y venas naturales del flujo hidrol\u00f3gico de nuestras f\u00e9rtiles monta\u00f1as fueron sustituidas por venas y arterias de concreto y metal, muchas de ellas subterr\u00e1neas, otras suspendidas en el aire a 1,000 pies de altura; a trav\u00e9s de las cuales se logr\u00f3 forzar a presi\u00f3n el agua para que moviera las poderosas turbinas de generar electricidad, uno de los componentes esenciales de los modernos sistemas de riego. Del lago El Guineo, por ejemplo, a 900 metros de altura sobre el mar, sale todav\u00eda una tuber\u00eda de 36 pulgadas de ancho que desciende r\u00e1pidamente por 200 metros de distancia, en un proceso de progresivo achicamiento, hasta no tener m\u00e1s de 18 pulgadas. Esa ca\u00edda forzada de agua, genera 300 libras de presi\u00f3n y entra de cantazo en lo que se conoce como la planta hidroel\u00e9ctrica Toro Negro II. All\u00ed mueve los generadores de electricidad, que ya en 1937 produc\u00edan 4,320 kilovatios. El az\u00facar era el principal consumidor de electricidad, tanto para el bombeo de agua a trav\u00e9s de 40 millas de sembrad\u00edos, como para operaciones auxiliares en la central.<\/p>\n<p>M\u00e1s abajo, en lo que constituye una de las obras de ingenier\u00eda hidrol\u00f3gicas mejor pensadas en la historia de Puerto Rico, se encuentra lo que quiz\u00e1s sea la v\u00e1lvula m\u00e1s importante del sistema de irrigaci\u00f3n del sureste. Se trata del\u00a0<i>splitter<\/i>, o caja de separaci\u00f3n, en la que convergen tres grandes arterias de tuber\u00edas de metal y canales, que recogen el agua de tres municipios de la regi\u00f3n monta\u00f1osa del centro de Puerto Rico: Ciales, Villalba y Orocovis. Por el lado occidental del\u00a0<i>splitter<\/i>, o c\u00e1mara de cemento, entran las corrientes de dos represas secundarias (Las Delicias y la Mina) localizadas a 750 metros de altura sobre el mar. La ca\u00edda es de 100 metros por una tuber\u00eda de 24 pulgadas, formando, pocos metros antes de entrar, la antigua represa Toro Negro. Por el lado oriental, ingresa, a modo de chorro ruidoso, el agua de la represa Matrullas. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una ca\u00edda de 100 metros por una tuber\u00eda de 24 pulgadas. A Matrullas se unen, por el camino, las corrientes de tres represas secundarias, conocidas como La Torre, Molina y Navaja.<\/p>\n<p>Sin embargo, la verdadera carga de presi\u00f3n llega por el centro del\u00a0<i>splitter<\/i>; mediante un orificio por el cual penetra el agua proveniente del lago El Guineo, una vez ha movido las turbinas de la planta Toro Negro II. En el interior de la caja de convergencia, las corrientes se juntan en un remolino potente que, por virtud de la ley de gravedad, no tiene otro remedio que escaparse por la entrada de un tubo 42 pulgadas, para caer ahora 500 metros m\u00e1s. La imponente tuber\u00eda se achiquita progresivamente, de 42 pulgadas a 30, hasta llegar a la planta hidroel\u00e9ctrica Toro Negro I. De all\u00ed, y solo despu\u00e9s de mover las turbinas poderosas de Toro Negro I, con sus tres generadores de miles de kilovatios, la corriente va a parar a los lagos Toa Vaca y Guayabal en la cuenca del r\u00edo Jacaguas. El agua de esos dos embalses suple el canal de Juana D\u00edaz, el embalse de Coamo y todo el sistema de regad\u00edo de Santa Isabel, la parte occidental del sistema del sureste. Carite y Patillas, en el extremo oriental de la regi\u00f3n, hacen lo suyo para suplir la costa que va de Salinas a Arroyo. As\u00ed, por este medio, se completa el sistema de riego del sureste. Gravedad, remolinos, v\u00e1lvulas y presi\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 son estos sino los mismos principios del sistema circulatorio de los seres humanos? Todo el sistema parece la obra de un cirujano que ha implantado, con precisi\u00f3n, venas, arterias y hasta un coraz\u00f3n monumental y mecanizado en el cuerpo de la Cordillera Central de Puerto Rico.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/toma_guaman___carite_1-recursos-de-agua-3.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"32205\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=32205\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/toma_guaman___carite_1-recursos-de-agua-3.jpg?fit=507%2C483&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"507,483\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;3.3&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-ZR1&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1335781152&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.5&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;80&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}\" data-image-title=\"Toma_Guaman___Carite_1 Recursos de Agua (3)\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/toma_guaman___carite_1-recursos-de-agua-3.jpg?fit=507%2C483&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-medium wp-image-32205\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/toma_guaman___carite_1-recursos-de-agua-3.jpg?resize=300%2C286&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"286\" \/><\/a>El pensamiento formalista, insist\u00eda Hegel, se aferra a las categor\u00edas del pensamiento y las toma como fijas, carentes de movimiento. As\u00ed, la sociolog\u00eda en nuestro pa\u00eds, incluyendo la progresista, adopt\u00f3 la visi\u00f3n equivocada de que la producci\u00f3n de az\u00facar en el sureste era una actividad esencialmente agr\u00edcola. Por eso, el an\u00e1lisis de la conexi\u00f3n interna del sistema de riego con la moderna acumulaci\u00f3n de capital no se estableci\u00f3 nunca. La verdad es otra. Entre 1898 y 1930, el sureste de Puerto Rico fue convertido en una gran f\u00e1brica, comprensible \u00fanicamente por el enlace entre sus partes. Las labores de siembra y cosecha, conducidas por m\u00e9todos capitalistas de fundamento manufacturero, supl\u00edan la ca\u00f1a que era molida en una f\u00e1brica de alta tecnolog\u00eda casi automatizada. En la base de toda esa actividad estaba la \u00abproducci\u00f3n\u00bb de agua para usos de la agroindustria. No es que crearan artificialmente el agua; es que por medio de un complejo sistema de riego automatizado (la energ\u00eda de la gravedad es tan poderosa como el vapor) supl\u00edan una de las materias primas fundamentales que entran en la producci\u00f3n de az\u00facar: el agua. Tan avanzado, o por as\u00ed decirlo tan industrial, fue el sistema de riego creado entre 1909 y 1929 que a\u00fan hoy, casi un siglo despu\u00e9s, contin\u00faa funcionando, como si fuera un coraz\u00f3n artificial que bombea agua dulce y pura por todo el sureste. Un verdadero aut\u00f3mata.<\/p>\n<p>Y es, precisamente, la base industrial de nuestro sistema de riego lo que explica que compa\u00f1\u00edas como Monsanto y Dow Growers lo hayan integrado a sus gigantescas operaciones agroindustriales en la isla en pleno siglo XXI. Apenas tuvieron que reparar las viejas compuertas y lagunas de retenci\u00f3n. El sureste de Puerto Rico sigue siendo objeto de codicia del gran capital que produce alimentos para el imperio. Toda la regi\u00f3n es una gran f\u00e1brica que concentra la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre y proletarizada de Puerto Rico.<\/p>\n<p>\u00a1Acomp\u00e1\u00f1enos, lector o lectora, al lado sur de la represa El Guineo, en las colindancias de Ciales, Villalba y Orocovis, los montes m\u00e1s elevados de la Cordillera Central de Puerto Rico! All\u00ed, al sur del hermoso y gigantesco lago, est\u00e1 la placa de 1929 que conmemora el trabajo de los ingenieros directores de la magna obra. Pero \u00bfy qu\u00e9 de los trabajadores, de las miles de vidas proletarias que trabajaron en ella? \u00bfNo fueron estos acaso los verdaderos h\u00e9roes? \u00bfY qu\u00e9 de las mujeres que sub\u00edan los empinados montes para llevar comida y trabajar en la construcci\u00f3n? \u00bfEs que acaso no importan? Ya lo dec\u00eda Jos\u00e9 Mart\u00ed, al hablar de las manos proletarias que crean las grandes obras de la modernidad, aun bajo la esclavitud capitalista: \u00abOh trabajadores desconocidos, oh m\u00e1rtires hermosos, entra\u00f1as de la grandeza, cimiento de la f\u00e1brica eterna, gusanos de la gloria\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 filosof\u00eda y literatura pod\u00edan surgir, entonces, en medio de tanta violencia econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica por parte del invasor en el sureste? \u00bfQu\u00e9 pod\u00edan hacer nuestros poetas y escritores sino producir una prosa y una poes\u00eda de amor al ser humano y a la naturaleza ultrajada? Tambi\u00e9n, de identidad caribe\u00f1a y afroantillana. Compungidos por el terrible drama que vivi\u00f3 la regi\u00f3n en esos a\u00f1os, nuestros bardos fueron los fil\u00f3sofos de los montes y del mar Caribe. Sin la obra de Llor\u00e9ns y, en particular, sin la obra gigantesca de Luis Pal\u00e9s Matos, no podr\u00edamos hablar en el siglo XXI de la lucha por nuestra identidad como pueblo antillano y subyugado por el imperio. Ambos poetas le cantaron al mar Caribe, desde una perspectiva universal. En ellos, el tema de la identidad boricua en el sureste era uno con la creaci\u00f3n l\u00edrica y literaria nacional. \u00a1Fil\u00f3sofos fueron! \u00a1Y tambi\u00e9n poetas y prosistas!<\/p>\n<p>\u00a9 Rafael Rodriguez Cruz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La negritud es el polo definitorio de las relaciones raciales en el sureste de Puerto Rico. Seg\u00fan Hegel, las cosas son susceptibles de muchas definiciones. Todo depende del aspecto que se destaque. La labor de la filosof\u00eda consiste precisamente en servir de gu\u00eda a quienes trabajan en la formulaci\u00f3n de distinciones sobre lo real. 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