{"id":32404,"date":"2019-03-11T10:31:03","date_gmt":"2019-03-11T14:31:03","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=32404"},"modified":"2019-03-11T12:04:56","modified_gmt":"2019-03-11T16:04:56","slug":"la-matanza-por-david-arce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=32404","title":{"rendered":"La Matanza \/ por David Arce"},"content":{"rendered":"<p>El mismo d\u00eda en que mi madre empez\u00f3 con la cantaleta de que no hac\u00edamos nada en la casa, que par\u00e1bamos mataperreando en el campo, que tra\u00edamos so\u00f1as, pacasos, cololos, lagartijas y cualquier tipo de alima\u00f1as que se nos cruzara en el camino, ese mismo d\u00eda en que el sol torrencial inundaba las habitaciones de la vieja casa, se apareci\u00f3 nuestro primo Saturdino, diciendo alegremente: t\u00eda, para ir con los muchachos a La Matanza, que van a matar un toro y va a haber una fiestaza con una banda de cuarenta m\u00fasicos que vendr\u00e1 de Sechura. Mi madre primero se hizo la sorda, mi hermano Grimaldo y yo solamente pasamos saliva e hicimos como que tampoco hubi\u00e9ramos escuchado lo que dijo nuestro primo. Y \u00e9l continu\u00f3, sin saber todo el serm\u00f3n que nos hab\u00eda recitado nuestra madre. Ti\u00edta, van a quemar un castillo de siete cuerpos, que tiene una paloma encima y la vaca loca que nos va a asustar, es por el cumplea\u00f1os de do\u00f1a Edilia Martino, que viene a ser nuestra prima lejana, y que tiene tanta plata que se hace m\u00e1s lejana todav\u00eda. Deles permiso a mis primos para que me acompa\u00f1en, tambi\u00e9n va a ir mi pap\u00e1 Serapio, y Don Ar\u00edstides que nos va a llevar en su cami\u00f3n linchito que reci\u00e9n lo est\u00e1 estrenando.<\/p>\n<p>Y a ti qu\u00e9 mosc\u00f3n te ha picado, le dijo mi madre con una mirada seria, c\u00f3mo crees que voy a dejar a mis hijos con tremendos borrachos como tu pap\u00e1 y Don Ar\u00edstides, adem\u00e1s ellos tienen muchas cosas que hacer en la casa, no han terminado el corral para los pavos, ni han cosechado los tamarindos, que un d\u00eda de estos se nos viene un aguacero que los va a dejar todos negros. Ni ropa limpia tienen. Se escuch\u00f3 un portazo y Don Serapio con su voz ronca le dijo, ya pues mujer, deja que tus hijos disfruten sus vacaciones y que nos acompa\u00f1en a la fiesta, yo los voy a cuidar, mira que van a matar un toro, le voy a decir a la Edilia que te env\u00ede las v\u00edsceras y un par de libras de carne, tambi\u00e9n van a matar tres cabritos de leche, veinte gallinas, diez patos, cuatro pavos, y tres ovejas; ni que vaya a venir el Batall\u00f3n de soldados que pas\u00f3 por ac\u00e1 en la guerra del 41, que se comieron todas las raciones de un mes en los tres d\u00edas que estuvieron e hicieron estropicios, dijo nuestra madre.<\/p>\n<p>Mi hermano Grimaldo se com\u00eda las u\u00f1as y me miraba c\u00f3mplice, y Don Serapio arremet\u00eda, acaso no han sacado buenas notas, tienen derecho a divertirse, y yo te prometo que no les va a pasar nada, yo te los voy a traer sanos y salvos.<\/p>\n<p>Fue entonces que el sol alumbr\u00f3 m\u00e1s y el rostro duro de mi madre volvi\u00f3 a ser el de antes: fresco y reluciente, bueno, pero no hagan ninguna travesura y ya no maten ning\u00fan p\u00e1jaro ni lagartija en el camino, que son animales de Dios, que nunca se sabe cu\u00e1ndo el mal puede estar acech\u00e1ndolos en cualquier oscuridad para llevarse sus almas, y m\u00e1s que ustedes son menores de edad, y al Enemigo les gusta llevarse angelitos para su oscuridad. Arr\u00e9glense, b\u00e1\u00f1ense, y p\u00f3nganse algo decente para que no den pena. Ah y t\u00fa Grimaldo, alc\u00e1nzame esa camisa para remend\u00e1rtela, que seguramente ni cuenta te has dado que est\u00e1 rota.<\/p>\n<p>Mientras vol\u00e1bamos hacia el cuarto aguant\u00e1bamos nuestra alegr\u00eda y apenas llegamos empezamos a saltar de alegr\u00eda. A las once de la ma\u00f1ana ya est\u00e1bamos listos, mi madre, nos aboton\u00f3 el primer ojal de la camisa y nos alis\u00f3 el cabello, tengan mucho cuidado nos dijo, no vengan muy tarde, porque ya saben que como a las seis aparecen los esp\u00edritus malignos y se llevan a los moros, y ustedes todav\u00eda no est\u00e1n bautizados. Y don Serapio, apenas almorzamos y los traemos de vuelta, no te preocupes mujer. Ya muchachos, suban al carro.<\/p>\n<p>Arriba de la caseta ya estaba Ner\u00f3n, mi perro flaco que nunca se llenaba y nunca engordaba, solitaria deber\u00eda tener seguro. Lo escondimos debajo de una manta y nos fuimos contentos a La Matanza. \u00bfSaben por qu\u00e9 le pusieron La Matanza a ese caser\u00edo?, dijo Saturdino. Yo y mi hermano nos miramos, sin saber. Es que cuando vinieron los espa\u00f1oles por estas tierras a fundar Piura, que ahora es Piura La Vieja, encontraron tantos ind\u00edgenas y ese a\u00f1o fue tan malo, que no alcanzaba la comida, que una noche, para no gastar balas, les pasaron cuchillo a toditos los habitantes que al d\u00eda siguiente no qued\u00f3 ninguno con vida, y se pasaron todo el d\u00eda amontonando cad\u00e1veres que al final del d\u00eda parec\u00eda un cerro enorme, le pusieron le\u00f1a y los quemaron. Dicen que en las noches oscuras, cuando no hay luna, nuestros antepasados salen a pasearse por sus antiguos dominios y hablan entre s\u00ed de su mala suerte.<\/p>\n<p>Saturdino sab\u00eda que mi hermano y yo \u00e9ramos muy miedosos y cada vez que pod\u00eda nos contaba alg\u00fan cuento de aparecidos. Pero este mediod\u00eda el sol estaba tan bonito y el cielo tan celeste, que casi ni lo escuch\u00e1bamos y lo \u00fanico que quer\u00edamos era llegar a La Matanza.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de mirar pasar muchas copas de algarrobos, de angolos y de faiques, el cami\u00f3n de Don Ar\u00edstides fren\u00f3 en medio del ladrido de un mont\u00f3n de perros. Miramos el caser\u00edo y ya estaba preparado el castillo de siete cuerpos, la vaca loca a un costado, y un mont\u00f3n de churres mo\u00f1ones panzones que nos miraban, rasc\u00e1ndose la cabeza. Entonces, Ner\u00f3n salt\u00f3 de la caseta, y persigui\u00f3 al perro m\u00e1s grande de la Matanza, estuvieron un rato forcejeando y al final aquel perro se alej\u00f3 cojeando y gimiendo. Los dem\u00e1s perros miraron a Ner\u00f3n y dejaron que se paseara tranquilo por las calles polvorientas de La Matanza. Los m\u00fasicos estaban bajo un techo verde, trenzado, de palmas de coco, ten\u00edan innumerables instrumentos musicales, un enano parec\u00eda que no pod\u00eda con una enorme trompeta.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Edilia Martino, nos dijo que hab\u00edamos llegado justo a tiempo y nos sirvi\u00f3 almuerzo para cada uno, con una enorme troncha de pura carne. La banda empez\u00f3 a tocar canciones del momento y la gente de la casa empez\u00f3 a bailar muy contenta.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 hora van a quemar el castillo?, pregunt\u00f3 mi hermano Grimaldo a Saturdino, creo que a las ocho de la noche, porque tiene que estar muy oscuro para poder apreciar los colores del fuego. Ojal\u00e1 que no llueva. No creo que llueva, el cielo est\u00e1 bien clarito, sin ninguna nube. Adem\u00e1s no hay viento, parece un a\u00f1o seco.<\/p>\n<p>Ser\u00eda bueno quedarnos para ver la quema del castillo, dijo mi hermano Grimaldo. Pero mi mam\u00e1 dijo que regres\u00e1ramos antes de las cinco, no vaya a ser que los esp\u00edritus malignos se despierten y no nos dejen llegar a casa. Claro, dijo Saturdino, qu\u00e9dense que la fiesta va a estar buenaza, van a repartir chicha y m\u00e1s comida. Yo me puse a temblar y le dije a mi hermano que deber\u00edamos regresarnos, adem\u00e1s Don Ar\u00edstides dijo que nos iba a llevar de regreso a la casa.<\/p>\n<p>A las tres de la tarde, tanto Don Serapio como Don Ar\u00edstides ya estaban borrachos con tanta chicha que estaban tomando, nosotros que solamente hab\u00edamos tomado un par de potos de chicha, ya est\u00e1bamos medio turulatos, pero a las cinco de la tarde ya no hab\u00eda movilidad para Chulucanas. A las seis, todo el cielo estaba con unas nubes negras, mi hermano Grimaldo dijo que quer\u00eda ver la quema del castillo, y con mucho temor, decidimos quedarnos hasta las ocho, pero poco antes de la quema del castillo empez\u00f3 a gotear, adelantaron la quema y cuando la paloma del castillo empez\u00f3 a elevarse girando hacia la negrura del cielo, se vino tal aguacero que toda la gente se meti\u00f3 dentro de la casa.<\/p>\n<p>V\u00e1monos a la casa, mi mam\u00e1 estar\u00e1 molesta Grimaldo, le rogaba a mi hermano, V\u00e1monos pues, dijo Saturdino, pero a qu\u00e9 hora llegaremos, si en carro hemos demorado como media hora, a pie, llegaremos a medianoche, y m\u00e1s con este aguacero.<\/p>\n<p>Regresamos por el camino de trocha, no pod\u00edamos ver nada, de vez en cuando un rel\u00e1mpago alumbraba el camino y momentos despu\u00e9s parec\u00eda que el cielo se abrir\u00eda sobre nuestras cabezas con tremendos tronazones, parec\u00eda que nos persegu\u00edan unos cilindros gigantes que rodaban sobre lasa nubes. Saturdino nos dec\u00eda, el a\u00f1o pasado un hombre muri\u00f3 alcanzado por un rayo, muchachos, no llevan nada de metal, porque los metales atraen los rayos, mi hermano y yo le entregamos un sol cada uno. Y \u00e9l dijo que los iba a tirar para que no nos persiguieran los rayos, pero yo vi que los guard\u00f3 en su bolsillo. Antes de llegar a la carretera, Ner\u00f3n empez\u00f3 a gemir desconsoladamente y eso nos asustaba m\u00e1s, deben ser los esp\u00edritus de La Matanza, en noches oscuras como esta, dicen que aparecen todos juntos a asustar a los cristianos.<\/p>\n<p>Mi mam\u00e1 debe estar esper\u00e1ndonos le dec\u00eda a mi hermano. Ner\u00f3n me lam\u00eda la mano. Saturdino nos asustaba m\u00e1s. De pronto Ner\u00f3n empez\u00f3 a ladrar y Saturdino, asustado dijo, \u00bfescuchan esos chirridos?, parece que algunas almas est\u00e1n arrastrando cadenas, en eso rebuzn\u00f3 un burro y el chirriar de ruedas ces\u00f3, era una carreta sin jinete, llena de atados de hierba.<\/p>\n<p>Subamos, dijo Grimaldo, y con miedo subimos todos, Ner\u00f3n no quiso subir, nos fue siguiendo de lejos. El burrito ten\u00eda los ojos grandes y a la luz de los rel\u00e1mpagos, parec\u00eda que eran como brasas. Pero igual est\u00e1bamos contentos que la carreta siguiera el rumbo a Chulucanas. Saturdino quiso subir encima del burro, pero cada vez que lo hac\u00eda, se resbalaba. El burro parec\u00eda conocer su casa. Poco a poco vimos asomarse las luces de Chulucanas y parec\u00eda que ya era medianoche.<\/p>\n<p>Al llegar al pueblo, el burro empez\u00f3 a correr y nosotros no nos ca\u00edamos porque nos agarr\u00e1bamos bien de la carreta, fue entonces que Grimaldo, dijo esperen muchachos, \u00bfsaben de qui\u00e9n es este burro?, es de Don Herpaclito Seminario, del que dicen que ha hecho pacto con el diablo para nunca morir, y que cada mes le lleva ni\u00f1os menores de diez a\u00f1os al demonio para hacer trueque por m\u00e1s vida. Fue entonces que nuestro primo Saturdino empez\u00f3 a echar espuma por la boca y a convulsionar. Vamos a saltar dijo Grimaldo, pero ag\u00e1rralo de una mano y yo de la otra, y a la voz de tres, saltamos.<\/p>\n<p>As\u00ed lo hicimos, justo cuando ya est\u00e1bamos por llegar a la casa de Don Her\u00e1clito. El burro volte\u00f3 a mirar y empez\u00f3 a rebuznar. No s\u00e9 de d\u00f3nde sacamos tanta fuerza como para cargar a nuestro primo hasta la casa. Mi madre que estaba con un l\u00e1tigo en la mano, se asombr\u00f3 de vernos llegar empapados cargando a nuestro primo. Y soltando el cabestro, nos ayud\u00f3 a llevarlo a la cama.<\/p>\n<p>Mucho despu\u00e9s, mi madre nos dijo que nos hab\u00edamos salvado por un \u00f1izca. Don Her\u00e1clito solamente hab\u00eda podido llevarse el alma de nuestro primo Saturdino, quien hasta ahora vive como loquito, amarrado en un cuarto, al fondo de la casa del t\u00edo Serapio.<\/p>\n<p>\u00a9 David Arce<\/p>\n<p>El autor es un escritor peruano ganador de varios premios en cert\u00e1menes de cuentos en su pa\u00eds.\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s de desempe\u00f1arse como m\u00e9dico psiquiatra practica la fotograf\u00eda art\u00edstica.\u00a0 Este cuento narra vivencias que universalizan estampas del norte del Per\u00fa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mismo d\u00eda en que mi madre empez\u00f3 con la cantaleta de que no hac\u00edamos nada en la casa, que par\u00e1bamos mataperreando en el campo, que tra\u00edamos so\u00f1as, pacasos, cololos, lagartijas y cualquier tipo de alima\u00f1as que se nos cruzara en el camino, ese mismo d\u00eda en que el sol torrencial inundaba las habitaciones de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5533328,"featured_media":32408,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","_crdt_document":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false},"categories":[12989956,13499607],"tags":[2124468,2083],"class_list":{"0":"post-32404","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-plaza-de-los-cuenteros","8":"category-recreando-vivencias","9":"tag-aparecidos","10":"tag-cuentos","12":"fallback-thumbnail"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/la-matanza.jpg?fit=960%2C640&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pmbkf-8qE","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5533328"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32404"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32407,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32404\/revisions\/32407"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32408"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}