{"id":33591,"date":"2021-01-23T12:50:40","date_gmt":"2021-01-23T16:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=33591"},"modified":"2021-01-23T12:50:40","modified_gmt":"2021-01-23T16:50:40","slug":"la-plena-y-el-saqueo-del-sureste-rafael-rodriguez-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=33591","title":{"rendered":"La plena y el saqueo del sureste \/ Rafael Rodr\u00edguez Cruz"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Rese\u00f1a del libro <em>El ombligo de la plena<\/em> de Rafael Aponte Led\u00e9e<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_33596\" aria-describedby=\"caption-attachment-33596\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafal-aponte-ledee.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"33596\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=33596\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafal-aponte-ledee.jpg?fit=600%2C502&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"600,502\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Rafal Aponte Led\u00e9e\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Rafael Aponte Led\u00e9e&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafal-aponte-ledee.jpg?fit=600%2C502&amp;ssl=1\" class=\"size-thumbnail wp-image-33596\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafal-aponte-ledee.jpg?resize=150%2C126&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"126\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-33596\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Aponte Led\u00e9e<\/figcaption><\/figure>\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando mi tocayo Rafael Aponte Led\u00e9e me sugiri\u00f3 que escribiera algunas l\u00edneas sobre su libro m\u00e1s reciente, El ombligo de la plena: nacimiento y desarrollo, me puse a pensar en que tengo que aprender m\u00fasica. En efecto, no tengo conocimiento alguno de la m\u00fasica, como tal. Es m\u00e1s, no tengo aptitudes musicales de ning\u00fan tipo. Nunca he tocado un instrumento musical (salvo una que otra mesa de barra) ni he sido parte de ning\u00fan grupo musical. Probablemente soy el \u00fanico guayam\u00e9s de mi generaci\u00f3n que no dio el grado ni para Viva la Gente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Parad\u00f3jicamente, crec\u00ed en una familia llena de m\u00fasica, y en un barrio musicalizado. Desde mi hermana con el piano hasta mis primos con las guitarras, bajos, bater\u00edas y congas, estaba siempre rodeado, d\u00eda y noche, de m\u00fasica. Mi primo Reuben, de hecho, coleccionaba tiples, guitarras y cuatros. Tambi\u00e9n estaban mis t\u00edos con sus cuatros, panderetas y acordeones. Los villancicos y aguinaldos de mi t\u00edo Yano Col\u00f3n, en los Bernieles, eran pura gloria. Es m\u00e1s, tengo primos que son a\u00fan m\u00fasicos profesionales de salsa y jazz. Y si eso fuera poco, por las tardes, en la plaza de Guayama, se daba cita la muchachada negra para tocar y bailar. Pero yo, bueno, nada de nada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Confieso, antes de seguir, que mi g\u00e9nero musical favorito es la plena. Me gusta eso de que no solo la musicalidad, sino tambi\u00e9n la letra, despierta la imaginaci\u00f3n. Siento, adem\u00e1s, que es un g\u00e9nero realmente democr\u00e1tico, en sentido afrocaribe\u00f1o. Lo importante es el movimiento de las nalgas. Aqu\u00ed, en esto de la plena, creo que tengo una ventaja sobre algunas personas que siguen el tema a trav\u00e9s de los libros. Viv\u00ed de ni\u00f1o en Hoyingl\u00e9s. Y all\u00ed, en el coraz\u00f3n de ese barrio de negros libertos, viv\u00eda el panderetero Adolfo Pica Guadalupe o, como siempre lo conocimos en el barrio, Buc\u00e1.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya adulto, viviendo en San Juan, me enter\u00e9 en algo de lo que Buc\u00e1 represent\u00f3 para el desarrollo de la plena. Alguien me habl\u00f3 de grabaciones y hasta de filmograf\u00eda. Pero, al menos en mis tiempos en Hoyingl\u00e9s, en la d\u00e9cada de los sesenta, Buc\u00e1 era, pura y simplemente, nuestro vecino. Resultaba com\u00fan, lo recuerdo bien, que por las tardes Buc\u00e1 subiera por la calle Duque con la pandereta en mano. Mi primo Reuben avisaba a todo el mundo, y en un santiam\u00e9n la muchachada avivada le segu\u00eda los pasos a Buc\u00e1. Era una escena impresionante de un plenero seguido por chiquillos descamisados y pobres que buscaban mantener viva la algazara del barrio. Termin\u00e1bamos siempre en el callej\u00f3n de los Capella, en la esquina cercana a do\u00f1a Quina, donde Buc\u00e1 nos obsequiaba sus conciertos. Lo mejor era verlo tirar la pandereta al aire en medio de una canci\u00f3n, sin perder el ritmo. Entre la muchachada, valga la pena mencionar, no hab\u00eda ni piernas gulembas ni gorditas que no bajaran hasta el fondo, como dir\u00eda Calle 13.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La cuna de la plena<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/el-ombligo-de-la-plena-rafael-aponte-ledee-book-889_410x600-2.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"33598\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=33598\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/el-ombligo-de-la-plena-rafael-aponte-ledee-book-889_410x600-2.jpg?fit=410%2C600&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"410,600\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"el-ombligo-de-la-plena-rafael-aponte-ledee-book-889_410x600 2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/el-ombligo-de-la-plena-rafael-aponte-ledee-book-889_410x600-2.jpg?fit=410%2C600&amp;ssl=1\" class=\"alignleft  wp-image-33598\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/el-ombligo-de-la-plena-rafael-aponte-ledee-book-889_410x600-2.jpg?resize=120%2C175&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"175\" \/><\/a>\u00bfEn qu\u00e9 lugar surge la plena, Ponce o Guayama? La tesis de Aponte Led\u00e9e es que la plena dio sus primeros pasos en Guayama, y no Ponce como se ha afirmado a trav\u00e9s de los a\u00f1os. Ser\u00eda un error, no obstante, ver este libro meramente como un intento de entrar en un debate abstracto sobre el momento y lugar de surgimiento de este g\u00e9nero musical. Aqu\u00ed hay algo m\u00e1s, un argumento que, en mi opini\u00f3n, est\u00e1 por encima de cualquier preferencia personal. No hay por qu\u00e9 retar eso de que Ponce es Ponce.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su libro Aponte Led\u00e9e nos habla de que la plena \u00aboriginal\u00bb nace en Guayama a principios del siglo XX. A partir de entonces Guayama se convierte en uno de los \u00abpolos\u00bb del desarrollo del g\u00e9nero musical. El otro es Ponce. El autor indica, adem\u00e1s, como se ha afirmado una y otra vez en la literatura musicol\u00f3gica, que la plena fue creaci\u00f3n de la clase trabajadora del ca\u00f1averal en la regi\u00f3n del sureste.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta posible controversia abstracta entre Guayama y Ponce, sin embargo, no debe de distraernos de lo que me parece es un argumento a\u00fan m\u00e1s fundamental del libro. Aponte Led\u00e9e nos dice que la plena surge, entre las masas trabajadoras del sureste, en el contexto del saqueo regional de la regi\u00f3n por los grandes intereses capitalistas estadounidenses en alianza con la burgues\u00eda local. El aspecto regional de este proceso no debe de ser subestimado. Entre 1907 y 1915, en particular, se da un proceso de saqueo no solo de la tierra del sureste, sino tambi\u00e9n de la totalidad de los recursos humanos y acu\u00edferos de la regi\u00f3n. Fue un asalto coordinado, integrado y violento de lo que hasta entonces hab\u00eda sido una importante regi\u00f3n agr\u00edcola del pa\u00eds. El capital extranjero siempre vio el sureste como una comarca cuya explotaci\u00f3n ten\u00eda que realizarse desde una perspectiva regional. Y en la burgues\u00eda local, entre otros los Cauti\u00f1o y McCormick en Guayama, tuvo aliados importantes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces no bastar\u00eda, como han hecho otros autores, con decir abstractamente que la plena surge como expresi\u00f3n de las vivencias de la clase trabajadora agr\u00edcola en el sureste. Aqu\u00ed el contexto lo es todo, incluyendo la creaci\u00f3n de las gigantescas represas de Carite y Patillas, la canalizaci\u00f3n del riego, la apertura del sistema ferroviario de Guayama a Ponce, y el cultivo y procesamiento moderno de la ca\u00f1a. Miles y miles de trabajadores fueron tra\u00eddos de toda la regi\u00f3n al campo de Carite para construir la represa. A veces la poblaci\u00f3n de proletarios en la construcci\u00f3n en la monta\u00f1a virgen era mayor que en el pueblo. Huestes proletarias como las describ\u00eda Marx en El capital. Esto ocurr\u00eda a la vez que miles de trabajadores cultivaban la tierra o desplegaban los rieles del tren. Lo que en \u00faltima instancia hizo posible este saqueo regional de los recursos del sureste fue la concentraci\u00f3n masiva y simult\u00e1nea de trabajadores mulatos en tres \u00e1reas: la producci\u00f3n de materia prima (agua) en la monta\u00f1a, la siembra y cultivo de ca\u00f1a en los llanos, el procesamiento y el transporte, cerca del mar caribe. Algunas de las primeras plenas fueron dedicadas no al ca\u00f1averal sino al t\u00fanel del riego y la represa de Carite. \u00abEl alumbramiento de la plena \u2013nos dice al autor\u2013 ocurre en el callej\u00f3n del ca\u00f1averal, el camino de hierro de hierro entre Ponce y Guayama y el camino del agua desde Carite y Patillas para irrigar el erial salitroso m\u00e1s all\u00e1 de Salinas\u00bb. Ese entrelazado regional, dicho sea de paso, nunca ha sido estudiado con la rigurosidad que se merece. La sociolog\u00eda del sureste est\u00e1 por escribirse. Hijos del ca\u00f1averal s\u00ed, pero tambi\u00e9n de proyectos cicl\u00f3peos que alteraron la hidrograf\u00eda del pa\u00eds y la vida mar\u00edtima de comunidades enteras en funci\u00f3n de los intereses azucareros extranjeros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n la cultura ten\u00eda una dimensi\u00f3n regional. Cuando Estados Unidos invade a Puerto Rico en 1898, el sur y sureste del pa\u00eds lo eran todo. Al menos, era as\u00ed desde la perspectiva del invasor. All\u00ed estaban los grandes recursos econ\u00f3micos para la explotaci\u00f3n, los mejores puertos, las mejores tierras para el cultivo de la ca\u00f1a, la posibilidad del sistema de riego y todo lo necesario para la exportaci\u00f3n del az\u00facar. Adem\u00e1s, hab\u00eda una poblaci\u00f3n proletaria cultural y \u00e9tnicamente homog\u00e9nea.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sureste era territorio mulato, permeado de una cultura negra entre las masas, expresi\u00f3n de comunidades genuinamente afrocaribe\u00f1as. Esto resultar\u00eda crucial para que, en cosa de pocos a\u00f1os, el gran capital, en alianza con la burgues\u00eda local, estructurara la explotaci\u00f3n masiva de trabajadores. El capital piensa en todas esas cosas. All\u00ed donde la gran producci\u00f3n capitalista se establece con fuerza, es porque existe un elevado grado de homogeneidad cultural entre las masas expropiadas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la interrogante de qu\u00e9 es la plena, Aponte Led\u00e9e nos muestra una regi\u00f3n plenamente bajo el pu\u00f1o del capataz blanco. La respuesta de la clase obrera mulata fue tambi\u00e9n plena o totalizante: un baile, una coreograf\u00eda, un modo de hacer m\u00fasica y una manera genial, bien proletaria y caribe\u00f1a, de interpretar la din\u00e1mica social y racial en toda la regi\u00f3n: \u00abLa Plena hab\u00eda calado profundamente, durante esa segunda d\u00e9cada del siglo XX, en el gusto y sentir de los trabajadores de la ca\u00f1a y del Riego. Los obreros la bailaban, la coreaban y coreografiaron, son los personajes de sus historias y sus cuentos. Son sus m\u00fasicos y difusores, sus textos son la carne de la Plena. En los barrios obreros, el s\u00e1bado de cobro en las haciendas se escenificaban sus bailes, el consuelo del sufrimiento de sol a sol en el ca\u00f1averal\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos hablando aqu\u00ed, hay que poner \u00e9nfasis, en un proceso regional de saqueo de recursos humanos, naturales y sociales sobre las bases de la tecnolog\u00eda capitalista agr\u00edcola m\u00e1s avanzada de esos tiempos. Esto no era la norma ni siquiera en la agricultura comercial estadounidense. Nada comparable exist\u00eda ni en Cuba ni en el resto del Caribe. A lo sumo, esta concentraci\u00f3n de recursos capitalistas en un proceso de saqueo regional era lo que dominaba en algunas islas de Hawaii, lugar en que la opresi\u00f3n cultural era tambi\u00e9n importante, aunque all\u00ed no hab\u00eda la homogeneidad caracter\u00edstica del sureste nuestra isla. Parte de ese proceso era el inter\u00e9s de la clase capitalista, en conjunto de dominar, la ideolog\u00eda y cultura de una poblaci\u00f3n mulata formada al calor de la rebeld\u00eda caribe\u00f1a, de Arroyo a Juana D\u00edaz. La homogeneidad \u00e9tnica y cultural de la regi\u00f3n, repito, sirvi\u00f3 a los intereses del capital extranjero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Saqueo de las mujeres pobres del sureste<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tem\u00e1tica de la mujer est\u00e1 presente en la plena desde sus inicios: Juana Pe\u00f1a, Josefina, Eran las tres de la tarde cuando matan a Lola, y tantas otras. \u00a1Cu\u00e1ntas veces no hemos coreado versos de esas plenas sin ponernos a pensar en qui\u00e9nes eran estas mujeres ni en porqu\u00e9 llegaron a convertirse en la letra de plenas populares! Pues bien, uno de los m\u00e9ritos del libro de Rafael Aponte Led\u00e9e es mostrarnos las historias reales, una y otra vez deformadas, de mujeres del sureste de Puerto Rico victimizadas, primero, en la vida real y, segundo, en las letras de las plenas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que, as\u00ed como la transformaci\u00f3n del sureste en una gran f\u00e1brica de az\u00facar fue un proceso de saqueo regional de las riquezas de la comarca, tambi\u00e9n sirvi\u00f3 de caldo de cultivo para el saqueo sexual de las mujeres pobres de los pueblos de Salinas, Guayama, Arroyo y Patillas. Claro, la explotaci\u00f3n sexual de las mujeres de la regi\u00f3n no comienza con la invasi\u00f3n de 1898. Ya desde antes, nos dice el autor, los ricos blancos del \u00e1rea, como los Cauti\u00f1o, insist\u00edan en ejercer el derecho medieval de pernada, es decir, de acostarse con las mujeres v\u00edrgenes. Lo que pasa es que el proceso de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica de la regi\u00f3n principios del siglo XX, represent\u00f3 la proliferaci\u00f3n de condiciones extremas de explotaci\u00f3n de las mujeres del sureste. El desempleo, la violencia dom\u00e9stica, el trabajo inhumano en el hogar y fuera de la vivienda, todo ello era el diario vivir de las mujeres. Y con ello va adquiriendo un peso mayor la prostituci\u00f3n como una salida econ\u00f3mica personal; sobre todo la prostituci\u00f3n para el beneficio de los ricos y depredadores sexuales de los pueblos grandes de la isla, que acud\u00edan a la regi\u00f3n para satisfacer sus vicios. Mongo Serrall\u00e9s, nos dice el autor era uno de los m\u00e1s notorio. Ah, y \u00abel obispo que lleg\u00f3 de Roma\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de la comarca del sureste, pero especialmente en pueblos como Arroyo y Guayama, comenzaron a proliferar a principios del siglo XX negocios que combinaban los bailes de plena con la prostituci\u00f3n. Los hab\u00eda de dos tipos: unos para los ricos, conocidos como bold\u00edn, que eran para los hombres de dinero y ofrec\u00edan jovencitas y mujeres bien vestidas; otros, conocidos como de \u00abmujeres de segundo cambio\u00bb, que estaban abiertos \u00fanicamente para los trabajadores. La demarcaci\u00f3n entre un tipo de negocio y otro era r\u00edgida, pues ni los obreros de la ca\u00f1a ni las mujeres de \u201csegundo cambio\u201d eran permitidas en los bold\u00edn. A estos \u00faltimos iban los Cauti\u00f1o, los Serrall\u00e9s, los Benardini y la aristocracia blanca de Puerto Rico. Tambi\u00e9n lo extranjeros invitados por la burgues\u00eda local. Aqu\u00ed se daba la trata considerada blanca. Luego iniciaban lo que para ellos eran un fest\u00edn sexual, de carnes para sus despensas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, Luis Pal\u00e9s Matos nos habla en su novela Litoral de uno de estos empresarios de la trata de mujeres en la comarca sureste. Original de Guayama, su nombre era Pepe Olazagasti. Seg\u00fan el bardo, Olazagasti se vanagloriaba de ser un traficante de \u00abcarne farandulera y de hembras de rechupete\u00bb. Cierre usted los ojos por un momento. Imagine la plaza de mi pueblo al atardecer, llena de hermosas calesas que exhib\u00edan mujeres j\u00f3venes y bien vestidas. Estas calesas eran como vitrinas rodantes, nos dice Aponte Led\u00e9e, en que se exhib\u00edan las mujeres exquisitamente vestidas que llegaban por tren a la ciudad desde Ponce. Eran las prostitutas de bold\u00edn. En las sillas de la plaza se sentaba la aristocracia masculina, acompa\u00f1ada de sus mucamos, siempre protegida de los trabajadores negros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Juana Pe\u00f1a<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apenas tendr\u00eda yo 14 a\u00f1os cuando escuch\u00e9 una canci\u00f3n que impact\u00f3 mucho mi gusto musical. Se trataba de Juana Pe\u00f1a, de Willie Col\u00f3n y H\u00e9ctor Lavoe. Hasta entonces era muy poco o ninguna la salsa que me gustaba, fuera de Ismael Rivera. Pero Juana Pe\u00f1a me gust\u00f3 mucho, tanto por los trombones y la voz de H\u00e9ctor Lavoe. La letra era tambi\u00e9n pegajosa, aunque, a decir verdad, no ten\u00eda nada que ver con mi vida. Yo no hab\u00eda tenido ni una novia. Mas la canci\u00f3n encajaba muy bien con la cultura machista de mi padre y mis t\u00edos y, para ser franco, con las actitudes de la ciudad entera: \u00abElla era una mujer que a muchos hombres hab\u00eda enga\u00f1ado, pero un d\u00eda vino un hombre que con un beso la traicion\u00f3. Y ese hombre nunca hab\u00eda llorado, y fue por ese hombre que Juana Pe\u00f1a llor\u00f3\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mir\u00e1ndolo en retrospectiva, no puedo sino sentir disgusto por lo que la letra de una canci\u00f3n puede provocar en la educaci\u00f3n de un joven. En este caso, apuntalar prejuicios que mostraban a las mujeres como seres traicioneros y merecedores de castigo. \u00abEn esta casa usted no entra borrachona\u00bb. \u00a1Cu\u00e1ntas veces no cant\u00e1bamos ese estribillo!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues bien, no fue hasta ahora, al leer El ombligo de la plena, que vine a enterarme de qui\u00e9n era Juana Pe\u00f1a y de la vida que vivi\u00f3. En la versi\u00f3n que Aponte Led\u00e9e rescata de la memoria de antiguos pleneros, Juana Pe\u00f1a fue una mujer del sureste victimizada no solo por su belleza de mujer caribe\u00f1a, sino, pura y simplemente por ser mujer. Su vida fue, como la de tantas mujeres mulatas y hermosas del sureste, una lucha tit\u00e1nica en contra del desempleo, la miseria y la violencia dom\u00e9stica. Y en contra del saqueo sexual: \u00abApenas virgen, mercadeada por los traficantes de la pureza\u00bb, Juana Pe\u00f1a se enfrent\u00f3 al machismo y la prepotencia de los hombres. Quiz\u00e1s no falte quien ponga en duda la versi\u00f3n que nos da Aponte Led\u00e9e de la historia de Juana Pe\u00f1a. Fue una historia que Rafael Hern\u00e1ndez, sin vivir en el sureste y sin conocer en realidad el g\u00e9nero de la plena, comercializ\u00f3 en Cuba. Pero al menos para m\u00ed, la versi\u00f3n de una mujer del sureste, luchando por escapar de las garras de la miseria, la violencia dom\u00e9stica y la prostituci\u00f3n, hace hoy m\u00e1s sentido que la de una mujer promiscua que \u00aba muchos hombres hab\u00eda enga\u00f1ado\u00bb.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y llegamos as\u00ed a lo que me parece m\u00e1s importante. El ombligo de la plena nos ofrece otra ventana para apreciar a la historia del sureste y, en particular, la rica cultura afroboricua de la regi\u00f3n. Vilipendiada, abusada y ultrajada por el invasor y sus aliados del patio, la comarca que va de Juana D\u00edaz a Patillas contiene un legado enorme de cultura tanto en su literatura como en su m\u00fasica y pintura. Del sureste sali\u00f3 Luis Llor\u00e9ns Torres y la obra de nuestro poeta mayor, Luis Pal\u00e9s Matos. De all\u00ed sali\u00f3 tambi\u00e9n la plena y la bomba afrancesada. Y fue cuna de nuestra noble brujer\u00eda y espiritismo. La regi\u00f3n nos dio el deporte del caballo de paso fino. Y tambi\u00e9n ha sido fuente de inspiraci\u00f3n para algunas de nuestras m\u00e1s grandes escritoras: Julia de Burgos, Mercedes L\u00f3pez-Baralt y Marta Aponte, para mencionar solo tres creadoras profundas. Tambi\u00e9n es el hogar de pintores como Nelson Sambol\u00edn. Y de m\u00fasicos y atletas incre\u00edbles, como en Salinas y toda la regi\u00f3n. En fin, de gente humilde y creativa que, en contra del viento y la marea, han hecho del amor a Puerto Rico una verdadera vocaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Extiendo, pues, una invitaci\u00f3n a la lectura del libro de mi tocayo y compueblano Rafael Aponte Led\u00e9e&#8230;.<\/p>\r\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafael-rodriguez-cruz.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"33600\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=33600\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafael-rodriguez-cruz.jpg?fit=206%2C206&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"206,206\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"Rafael Rodr\u00edguez Cruz\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafael-rodriguez-cruz.jpg?fit=206%2C206&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-33600\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/rafael-rodriguez-cruz.jpg?resize=150%2C150&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El autor es un abogado, periodista y escritor guayam\u00e9s nacido en New Jersey que se ha destacado en luchas sociales en los Estados Unidos. Es activista en las luchas reivindicatorias de los ind\u00edgenas de Dakota del Sur. En 2014 gan\u00f3 el primer premio del concurso literario \u2018Una Especie en Peligro de Extinci\u00f3n\u2019, en la Feria Internacional del Libro en La Habana, Cuba, con el ensayo El Coyote y su bol de polvo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a del libro El ombligo de la plena de Rafael Aponte Led\u00e9e Cuando mi tocayo Rafael Aponte Led\u00e9e me sugiri\u00f3 que escribiera algunas l\u00edneas sobre su libro m\u00e1s reciente, El ombligo de la plena: nacimiento y desarrollo, me puse a pensar en que tengo que aprender m\u00fasica. 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