{"id":37562,"date":"2023-09-23T20:17:14","date_gmt":"2023-09-24T00:17:14","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=37562"},"modified":"2023-09-24T11:45:03","modified_gmt":"2023-09-24T15:45:03","slug":"los-tres-calabozos-de-la-princesa-rafael-rodriguez-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=37562","title":{"rendered":"Los tres calabozos de la princesa \/ Rafael Rodr\u00edguez Cruz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\"><em><strong>El r\u00e9gimen m\u00e1s pernicioso \u201cno es el que da macanazos, sino el que reprime los recuerdos. Y para agarrotar los recuerdos no hay m\u00e9todo m\u00e1s eficaz que destruir los objetos que provocan espont\u00e1neamente memorias\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada parece m\u00e1s extra\u00f1o que juntar en un mismo pensamiento una princesa y unos calabozos. En la literatura fant\u00e1stica tenemos muchos ejemplos de princesas encerradas en torres de castillos, en cuevas y mansiones, pero rara vez nos encontramos con princesas que posean calabozos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien deber\u00eda de escribir una buena novela sobre la princesa del Viejo San Juan. Me refiero a la antigua c\u00e1rcel La Princesa, hoy cede de la oficina de Turismo de Puerto Rico. La visit\u00e9 con mi hermana el 8 de septiembre de 2023.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que desde ni\u00f1o quise conocer la c\u00e1rcel La Princesa por dentro. No como preso, m\u00e1s bien como persona libre. Mi padre, quien era militar, me llevaba en la d\u00e9cada de los sesenta a la calle Tetu\u00e1n el d\u00eda de cobro de las tropas destacadas en el Fuerte Brooke. Esta se llenaba de soldados con rifles y ametralladoras, que proteg\u00edan el dep\u00f3sito de dinero en el edificio en que hoy est\u00e1 el Banco Popular. Apenas pod\u00edamos ver todo el procedimiento desde lejos, hasta que, finalizado el dep\u00f3sito en las arcas del banco, la soldadesca entraba a recibir su salario enefectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Travieso al fin, a veces me le escapaba a mi padre y me iba cerca de la muralla alta de la c\u00e1rcel La Princesa, situ\u00e1ndome en una de las aperturas con barras de hierro. Abajo pod\u00eda ver a los presos. Me llamaba la atenci\u00f3n lo relajado que se ve\u00edan, a pesar de estar privados de moverse fuera del patio exterior de la prisi\u00f3n. Por supuesto, no pod\u00eda escuchar lo que dec\u00edan all\u00e1 abajo, pero me parec\u00eda que estaban siempre envueltos en conversaciones animadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Polic\u00eda no dejaba que uno se acercara mucho al borde de la muralla. Habr\u00eda resultado f\u00e1cil caer a lo que sin duda era una muerte segura. Pero, adem\u00e1s del tema de evitar las ca\u00eddas, estaba el de las esposas y mujeres traviesas que se acercaban a la muralla alta, seg\u00fan mi hermana, para levantarse las blusas y mostrarles los senos a los presos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Confieso que mi visita a la antigua c\u00e1rcel La Princesa el pasado 8 de septiembre tuvo mucho de decepci\u00f3n. No hay un edificio m\u00e1s higienizado y falto de vida en Puerto Rico. Parece una tumba elegante. Por fuera est\u00e1 meticulosamente pintando y desprovisto de grafiti o comentarios irreverentes como los que abundan en el casco de R\u00edo Piedras. Alguien, por misericordia, deber\u00eda hacerle el favor a este edificio y pintarlo de colores, aunque fuera con crayolas. No s\u00e9, convocar a ni\u00f1os y ni\u00f1as para que lo pintoreteen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda que fui a La Princesa no hab\u00eda ni guardias vigilando lo que, en cualquier otra parte del mundo, ser\u00eda un lugar hist\u00f3rico de mucho valor. Turistas, lo que se dice turistas, no vi ni uno frente al recinto. Por dentro la insulsez era peor, m\u00e1s opresiva. Una recepcionista boricua de poco sonre\u00edr y aspecto de Guaynabo nos dio una mirada poco amistosa. Si quer\u00edamos dar un \u00abtour\u00bb ten\u00edamos que esperar por un gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gu\u00eda, una joven boricua mulata, result\u00f3 muy animada y servicial. Nos llev\u00f3 casi enseguida al patio posterior de la antigua c\u00e1rcel. Se trata del patio exterior al edificio, pero que todav\u00eda es interior a la facilidad; pues hay un patio \u00abinterior\u00bb que, en realidad no es patio, sino un largo pasillo sin ventanas ni nada que lo defina como patio, excepto haber sido designado como patio distinto al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013\u00bfQu\u00e9 presos famosos estuvieron en esta prisi\u00f3n?, preguntamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 Albizu Campos, respondi\u00f3 sin titubear la joven.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 \u00bfCu\u00e1l era su celda?, sigui\u00f3 mi hermana,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2013 La segunda ventana del segundo piso a partir del balc\u00f3n. Estaba preso en el segundo piso. Pero esa celda es hoy una oficina administrativa. La se\u00f1al\u00f3 con el dedo. No es accesible al p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 de inmediato en una comunicaci\u00f3n que hab\u00eda tenido con Marta Aponte hace poco. La polic\u00eda m\u00e1s perniciosa de Puerto Rico, concluimos en nuestro intercambio, no es la que da macanazos, sino la que reprime los recuerdos. Y para agarrotar los recuerdos no hay m\u00e9todo m\u00e1s eficaz que destruir los objetos que provocan espont\u00e1neamente memorias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi mente se qued\u00f3 frizada. Trat\u00e9 de imaginar un funcionario PNP de turismo, en un edificio sin turistas, en un pa\u00eds que no controla su turismo, en una oficina que fue la celda de don Pedro, escribiendo un memor\u00e1ndum que no habr\u00eda de tener impacto alguno sobre el turismo. El calor de la tarde me hab\u00eda llevado casi al agotamiento f\u00edsico. Pero lo peor era la imagen de la celda de don Pedro transformada en oficina de un bur\u00f3crata sin poder alguno. \u00bfQu\u00e9 derecho tienen a destruir un lugar de tanta significaci\u00f3n hist\u00f3rica? La celda de Mandela, en la prisi\u00f3n de Robben Island, est\u00e1 intacta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de esta visita, comprendo mejor los antiguos presos de La Princesa. Es imposible caminar en el patio exterior de la vieja c\u00e1rcel, sin sentir el resplandor de nuestro cielo azul. Al levantar la mirada se siente uno espiritualmente emancipado. Estaba, gracias a la gentileza de la joven gu\u00eda, en uno de los pocos lugares de Puerto Rico en que todav\u00eda se puede mirar al cielo sin distracciones. Pasa en este lugar como cuando uno crea una visi\u00f3n telesc\u00f3pica con la mano medio cerrada para concentrar la vista. El objeto se ve con m\u00e1s intensidad. Adem\u00e1s, all\u00ed adentro, en el patio exterior de la c\u00e1rcel, valga la locura, no se oye el bullicio de la calle ni hay anuncios ofensivos ni, gracias a Dios, turistas. Se puede conversar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pens\u00e9 en lo que habr\u00eda significado para los presos levantarse por la ma\u00f1ana anhelando mirar un cielo azul adornado, si ten\u00edan suerte, con pechos femeninos acariciados por la brisa de la bah\u00eda de San Juan. De pronto not\u00e9 una pared del patio exterior que no est\u00e1 retocada. Las piedras y ladrillos que la componen est\u00e1n en el estado original. En uno de los lados, hay un pasillito estrecho que conduce a otra parte del patio exterior. Resulta inc\u00f3modo pasar por \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Efectivamente, all\u00ed est\u00e1 todav\u00eda en su estado original el dise\u00f1o perverso de la prisi\u00f3n, un pedazo de patio exterior que no es visible desde la muralla arriba ni desde el resto del patio principal. Nada que ocurra aqu\u00ed puede verse ni escucharse en ning\u00fan lugar. Es un lugar dise\u00f1ado a perfecci\u00f3n para esconder los horrores del sistema carcelario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed est\u00e1n los tres calabozos de la Princesa; s\u00ed los de ella, \u00bfpor qu\u00e9 princesa honrada, de cuento fant\u00e1stico, no se rebelar\u00eda con que le dediquen un lugar de tanta tortura? Tan morbosa fue la mente que cre\u00f3 estos calabozos, que no dej\u00f3 fuera crear un pedazo de patio exterior en el \u00e1rea de los calabozos. Es un lugar escondido en que apenas puede verse el cielo. Nada que pase o se diga all\u00ed es advertido en el resto del recinto. All\u00ed est\u00e1 la soledad absoluta de la vida en prisi\u00f3n. La \u00fanica conversaci\u00f3n que se escucha es el arrullo de las palomas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los calabozos de la princesa est\u00e1n como \u00e9l \u00faltimo d\u00eda en que encerraron a alguien. Hay uno que tiene una bombilla que parpadea y apenas alumbra. La prend\u00ed y la apagu\u00e9. Huele, como los otros, a mazmorra. El \u00fanico rastro notable de las personas que los habitaron en el pasado son garabatos, rasgones y dibujos en las paredes. Algunos reflejan la huella del tiempo, pero no todos deben ser originales, pues esta \u00e1rea de La Princesa est\u00e1 descuidada. La luz entra a los calabozos por ventanas altas que dan al patiecito exterior del \u00e1rea de los calabozos. Me impresion\u00f3 el grosor de las rejas y las puertas de hierro. Parecen dise\u00f1adas para encerrar animales gigantes. Pueden a\u00fan cerrarse y abrirse. No hay ser humano ni monstruo fant\u00e1stico capaz de doblegar las cerraduras, que todav\u00eda est\u00e1n intactas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo que volver a La Princesa. Quiero ir con m\u00e1s calma, leer los mensajes en las paredes de los calabozos, insistir en ver la celda de don Pedro. Hay demasiada historia en ese lugar. Aqu\u00ed, en este recinto de terror y soledad, metieron a Albizu Campos. S\u00ed, en el segundo piso, en lo que hoy es una oficina que no puede verse y que est\u00e1 ocupada por un funcionario PNP escribiendo garabatos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a9\u00a9 Rafael Rodr\u00edguez Cruz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El r\u00e9gimen m\u00e1s pernicioso \u201cno es el que da macanazos, sino el que reprime los recuerdos. Y para agarrotar los recuerdos no hay m\u00e9todo m\u00e1s eficaz que destruir los objetos que provocan espont\u00e1neamente memorias\u201d. Nada parece m\u00e1s extra\u00f1o que juntar en un mismo pensamiento una princesa y unos calabozos. 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