{"id":40823,"date":"2026-09-08T01:50:25","date_gmt":"2026-09-08T05:50:25","guid":{"rendered":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=40823"},"modified":"2026-09-08T05:02:30","modified_gmt":"2026-09-08T09:02:30","slug":"don-pedro-por-marta-aponte-alsina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=40823","title":{"rendered":"Don Pedro \/ por Marta Aponte Alsina"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"616\" height=\"973\" data-attachment-id=\"40850\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=40850\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?fit=1296%2C2048&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1296,2048\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Albizuconmemoraci\u00f3n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?fit=616%2C973&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=616%2C973&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-40850\" style=\"aspect-ratio:0.6328302458230276;width:197px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=648%2C1024&amp;ssl=1 648w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=190%2C300&amp;ssl=1 190w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=95%2C150&amp;ssl=1 95w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=768%2C1214&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=972%2C1536&amp;ssl=1 972w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=816%2C1289&amp;ssl=1 816w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?resize=51%2C80&amp;ssl=1 51w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?w=1296&amp;ssl=1 1296w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Albizuconmemoracion.jpg?w=1232&amp;ssl=1 1232w\" sizes=\"auto, (max-width: 616px) 100vw, 616px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-8f761849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gracias al Comit\u00e9 Plaza Monumento Pedro Albizu Campos de Salinas por invitarme a este encuentro. Les habla una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a escribir novelas, relatos y alg\u00fan ensayo. No soy estudiosa del nacionalismo puertorrique\u00f1o. Lo que voy a leer es una reflexi\u00f3n breve, que se apoya en parte de lo mucho que se ha escrito sobre el tema y alguna intuici\u00f3n propia.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si algo demuestra la vitalidad de la figura de don Pedro Albizu Campos es que a m\u00e1s de medio siglo de su muerte persiste la curiosidad sobre su vida y pensamiento. No creo que ocurra lo mismo con otras figuras veneradas en su tiempo que, si acaso se mueven de sus pedestales, es para ser destrozadas, molidas a golpes. Eso no sucede con la figura de Albizu. Al presente, todo es tergiversable, pero somos conscientes de que no se ha perdido la batalla cultural, ese ir a las fuentes para entender el clima de una \u00e9poca. Esperemos que la trayectoria de don Pedro Albizu Campos, del movimiento que anim\u00f3 y de las personas que compartieron su fervor, sigan incitando la curiosidad de investigadores rigurosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus primeros a\u00f1os se fragmentan en espacios tan alejados entre s\u00ed, que parecen inveros\u00edmiles: su crianza en Tener\u00edas, Machuelo Abajo, uno de los barrios pobres que rodeaban el casco de Ponce, \u00e9se s\u00ed habitado por familias pudientes; su descubrimiento como ni\u00f1o prodigio y el salto del joven de Tener\u00edas al entorno clasista, intimidante, de la Universidad de Harvard en 1913.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se conservan testimonios de Albizu Campos sobre Tener\u00edas. Los registr\u00f3 la estudiosa Marisa Rosado en su biograf\u00eda <em>Las llamas de la aurora: acercamiento a una biograf\u00eda de Pedro Albizu Campos<\/em> (San Juan: s.n. 1992). Adem\u00e1s de las <em>Obras escogidas<\/em> editadas por Benjam\u00edn Torres y varios documentos relacionados con la Universidad de Harvard, el libro de Marisa es fuente principal de estas reflexiones que comparto con ustedes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un discurso pronunciado en Ponce, en los a\u00f1os cuarenta, Albizu comparti\u00f3 una primera memoria: \u201cYo vengo de Tener\u00edas, de Machuelo Abajo, de las aguas del Bucan\u00e1, all\u00ed me ba\u00f1\u00e9 cuando ni\u00f1o. Yo he cruzado ese r\u00edo a nado en sus crecientes, siento en todo mi ser el recuerdo, imperecedero, de las impresiones de mi ni\u00f1ez.\u201d<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otra ocasi\u00f3n Albizu Campos retom\u00f3 con afecto el hilo del barrio y la comunidad: \u201cRecuerdo que en mi infancia todos los ni\u00f1os de Puerto Rico encontraban en cada mujer puertorrique\u00f1a una madre y en cada hombre puertorrique\u00f1o un padre. Yo recuerdo, siendo un zahor\u00ed, un ingobernable, que todo padre y toda madre en Tener\u00edas me escond\u00edan en sus hogares y cuando iban a buscarme dec\u00edan: \u201cPedrito no est\u00e1 aqu\u00ed\u201d.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De aquel barrio de afrodescendientes hoy queda la amplia plaza monumental dedicada a Albizu Campos, la casita de do\u00f1a Gladys Silva, una se\u00f1ora que se cri\u00f3 all\u00ed, un trozo alambrado de paisaje convertido en vertedero, donde florecen las plantas del secano y al fondo, el represado r\u00edo Bucan\u00e1, protegido por las sombras de los \u00e1rboles. Cuando naci\u00f3 don Pedro Tener\u00edas era uno de varios asentamientos de trabajadores y trabajadoras descendientes de personas esclavizadas establecidos en la periferia del casco urbano, el Ponce del gran teatro y los palacetes de lujo. Sobre los conflictos y encuentros de esas clases se ha escrito mucho, en el campo de los estudios culturales. Los m\u00fasicos notables, entre quienes sobresale la figura de Morel Campos, pintores, escen\u00f3grafos, int\u00e9rpretes de los ritmos afrocaribe\u00f1os de la bomba y la plena, segregados por prejuicios racistas, los obreros que construyeron la ciudad con su talento y esfuerzo. Ponce fue una de las ciudades m\u00e1s cosmopolitas del Caribe. Conjeturo que, en el sector de Tener\u00edas, colindante con el legendario barrio de San Ant\u00f3n, se gest\u00f3 una cultura de sobrevivientes entre el prejuicio racial y la explotaci\u00f3n, superada a ratos, por los encuentros laborales, festivos y er\u00f3ticos entre miembros de una clase pudiente y un pueblo de ra\u00edces caribe\u00f1as, tan antiguas o m\u00e1s que la cultura euroc\u00e9ntrica del teatro, la prensa, los libros, los modelos arquitect\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alg\u00fan brote nos queda del apego a ciertos lugares en la entra\u00f1able relaci\u00f3n que todav\u00eda sienten &nbsp;quienes mantienen con vida a un pa\u00eds tanto o m\u00e1s asediado por fuerzas depredadoras que el archipi\u00e9lago natal de Albizu Campos. A esa convicci\u00f3n o intuici\u00f3n o esperanza volver\u00e9 luego. Por lo pronto pensemos en la ni\u00f1ez y juventud de un hombre que, a diferencia de otros personajes de la pol\u00edtica local salt\u00f3 de la provincia a uno de los centros intelectuales de Estados Unidos en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Albizu Campos fue ingresado en una de las universidades de m\u00e1s siniestro historial en los registros de la econom\u00eda esclavista. Las autoridades de Harvard publicaron hace unos a\u00f1os una especie de confesi\u00f3n de su trayectoria cercana a la econom\u00eda del tr\u00e1fico esclavista, en alianza con la clase dominante de los mercaderes bostonianos. Entrado el siglo XX fue tambi\u00e9n uno de los centros validadores del desacreditado campo de estudios conocido como eugenesia, cuyo prop\u00f3sito expl\u00edcito, la jerarquizaci\u00f3n de las llamadas razas humanas, orient\u00f3 pol\u00edticas genocidas. Tan extra\u00f1o y excepcional parecer\u00eda el caso del joven afrodescendiente de Tener\u00edas en aquel ambiente de rancio abolengo bostoniano, que el gobernador de Puerto Rico solicit\u00f3 que le mantuvieran al tanto de la trayectoria del muchacho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para interpretar hay que situar; es necesario entender los contextos. A inicios del siglo pasado, ante el arrollador despliegue expansionista de Estados Unidos en el plano de las intervenciones internacionales la instituci\u00f3n universitaria de vocaci\u00f3n conservadora fue ampliando su misi\u00f3n de observatorio. Los movimientos hist\u00f3ricos no son lineales ni homog\u00e9neos Las universidades imperiales suelen germinar peque\u00f1os enclaves de corrientes alternas. Una de esas corrientes se aliment\u00f3 de las fuerzas del progresismo de entre siglos, una convergencia de activismo social, feminismo y curiosidad cultural. En ciertas manifestaciones y durante d\u00e9cadas, esas corrientes del progresismo convivieron y en algunos casos, se desempe\u00f1aron como la expresi\u00f3n benevolente del af\u00e1n imperialista. Atentas a la pobreza extrema, al control de la natalidad o a las exigencias del feminismo, se cruzaban sin oponerse frontalmente, con el imperialismo puro y duro. En respuesta al expansionismo continental de la llamada naci\u00f3n, la universidad abri\u00f3 sus puertas a un pu\u00f1ado de estudiantes \u201cde color\u201d. \u00bfC\u00f3mo entender a los pueblos que, de pronto, inevitablemente, por destino manifiesto, nos pertenecen?&nbsp; En Harvard no pod\u00eda ignorarse esa corriente ambiciosa de explorar, estudiar clasificar y sistematizar nuevos territorios, sin desconocer las transformaciones que ocurr\u00edan al interior de Estados Unidos: las luchas obreras y feministas, la vocaci\u00f3n evangelizadora de grupos cristianos militantes, el nuevo lugar en el mundo de un pa\u00eds que no era ya una serie de territorios arrebatados a sus pobladores, sino una potencia continental. Un ejemplo de estas convergencias fue la fundaci\u00f3n de clubes alternativos: El Harvard Men`s League for Women`s Suffrage, el Social Politics Club, el Diplomatic Club y el Cosmopolitan Club, entre otros A todo esto se multiplicaban las invasiones y ocupaciones de las fuerzas armadas estadounidenses en el Caribe y Centroam\u00e9rica, y Rub\u00e9n Dar\u00edo en su \u201cOda a Roosevelt\u201d se preguntaba si tantos millones de humanos hablar\u00edamos ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese contexto de renovaciones en la misi\u00f3n de la universidad, el joven prodigio de Puerto Rico, el muchacho de la comunidad solidaria de Tener\u00edas se destac\u00f3 y seleccion\u00f3, me parece como el sujeto id\u00f3neo, para observar los l\u00edmites de un nuevo personaje hist\u00f3rico, semejante, pero no igual, a los j\u00f3venes de los pueblos originarios e incluso algunos puertorrique\u00f1os que estudiaban en las llamadas escuelas ind\u00edgenas. El prodigio fue reclutado por Harvard University.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Harvard Albizu fue electo presidente del Cosmopolitan Club, que aspiraba a ser un grupo de estudiantes internacionales. As\u00ed se explicaba su misi\u00f3n, traduzco y cito de un reportaje en ingl\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCon la elecci\u00f3n de oficiales la noche pasada, el Club Cosmopolita inici\u00f3 su interesante y \u00fatil trayectoria. Llenar\u00e1 una necesidad sentida desde hace mucho tiempo. El extranjero promedio ha mostrado la tendencia a convertirse en un forastero en todo, salvo en el nombre, sin culpa propia y sin culpa de los dem\u00e1s estudiantes. El extranjero, con diferentes puntos de vista, no ha sido alentado a acercarse a sus compa\u00f1eros estadounidenses, cuyas ideas e ideales no puede comprender del todo y quienes, de otra parte, &nbsp;est\u00e1n inmersos en sus propios intereses y han pasado por alto la presencia de aquellos que han llegado de tan lejos para unirse a las filas de los hombres de Harvard. En el Club Cosmopolita ahora hay un lugar com\u00fan de encuentro, donde los miembros\u2014 dos tercios son extranjeros y un tercio estadounidenses\u2014pueden, en beneficio mutuo, comunicarse entre s\u00ed. En Cornell, el Club Cosmopolita ha demostrado su utilidad y ha alcanzado la popularidad que merece. Esperamos y confiamos plenamente en que aqu\u00ed, donde las posibilidades son tan grandes, el Club, aunque quiz\u00e1 no muy visible al p\u00fablico, crezca constantemente en utilidad, alcance y poderes.\u201d(<em>The Harvard Crimson<\/em>, \u201cThe Cosmopolitan Club\u201d, February 12, 1908).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comentario al margen, por mera curiosidad: leyendo el calce de la conocida fotograf\u00eca del Cosmopolitan Club, donde figura un apuesto don Pedro en el lugar central, se nota que la mencionada proporci\u00f3n de dos tercios de extranjeros y un tercio de estadounidenses no coincide con los nombres anglosajones, alguno de reconocida familia bostoniana, ni con las pieles p\u00e1lidas, de los miembros del club<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para sostenerse en un d\u00eda a d\u00eda de pobreza y discrimen no ten\u00eda Albizu m\u00e1s defensas, que su inteligencia, su car\u00e1cter fuerte y la memoria de los peligros y protecciones que le ayudaran a sobrevivir en el barrio de su infancia. Tambi\u00e9n, presumo, le abrieron la conciencia y el intelecto para entender aquella sociedad de \u201camos ben\u00e9volos\u201d y la situaci\u00f3n de otras naciones y pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando, a pocos a\u00f1os de recibir el diploma de Harvard, don Pedro emprendi\u00f3 el viaje latinoamericano, era due\u00f1o de una cultura amplia, universalista, con alg\u00fan rasgo de la experiencia de los pueblos caribe\u00f1os en Ponce y una firmeza de car\u00e1cter impresionante, forjada en la experiencia dura de una ni\u00f1ez, a un tiempo rodeada de peligros y solidaridad. En otra ocasi\u00f3n habl\u00f3 de Tener\u00edas como un lugar de formaci\u00f3n casi silvestre: \u201cAll\u00ed la tierra es muy prieta. Nosotros esper\u00e1bamos que lloviera y nos met\u00edamos un grupo de muchachos en una cuneta y otro grupo en la otra cuneta. Sal\u00edamos muy lindos, lind\u00edsimos, con las caras desfiguradas. Regres\u00e1bamos a nuestras casas y nos daban la foetiza del siglo.\u201d<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a> Sobre sus a\u00f1os en Harvard, un reportero le pregunt\u00f3 c\u00f3mo un hombre formado \u201cbajo el amparo del sistema yanqui\u201d sosten\u00eda una pol\u00edtica tan antiamericana. Albizu no le contest\u00f3 con una bella met\u00e1fora, como la de Jos\u00e9 Mart\u00ed sobre las entra\u00f1as del monstruo, sino con una sentencia dur\u00edsima: \u201cPorque nadie conoce mejor el mal como el que lo ha vivido\u201d.<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\">[ii]<\/a> Quiz\u00e1s se refer\u00eda al mal del poder piadoso que juega a la beneficencia, mientras los pueblos arden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene pensar en el arrojo y el sacrificio del viaje latinoamericano que se extendi\u00f3 de 1927 a 1930, cuando de un lado converg\u00edan la brutalidad de las guerras y ocupaciones militares de pa\u00edses caribe\u00f1os por fuerzas estadounidenses y de otra parte se propagaba la corriente paliativa conocida como panamericanismo. En ese contexto inspirado en la vieja frase de Teddy Roosevelt, pisa sin hacer ruido, pero armado con un garrote, es decir, entre el plomo y la paloma de la paz, el plan del delegado del Partido Nacionalista no fue la mera presentaci\u00f3n de credenciales. Donde pisaba, debat\u00eda, con una visi\u00f3n en ocasiones m\u00e1s amplia que la de sus anfitriones, al momento de calibrar la situaci\u00f3n del pa\u00eds donde se encontrara y exponer la situaci\u00f3n de su pa\u00eds. As\u00ed, en Santo Domingo, habl\u00f3 sobre la solidaridad con el pueblo haitiano, seg\u00fan recoge la prensa:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa desocupaci\u00f3n de Hait\u00ed es una necesidad para todos los pueblos iberoamericanos, pues si ellos no ayudan a los haitianos liberalmente, espont\u00e1neamente y sin condiciones, el pueblo haitiano tendr\u00e1 que buscar con nuestros enemigos el apoyo que no hemos sabido ofrecerle ni darle. Es un asunto de alta pol\u00edtica ganarnos la simpat\u00eda de Hait\u00ed, por medio de manifestaciones elocuentes y de sentimientos de amistad y de justicia que nosotros sentimos por ella.\u201d<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a> (1 de octubre de 1927). Adem\u00e1s, denuncia que la central Romana pertenec\u00eda a la misma corporaci\u00f3n que controlaba la Gu\u00e1nica en Puerto Rico, y el temor de que se fuera apoderando r\u00e1pidamente de las tierras de la Rep\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego, en Cuba, en el S\u00e9ptimo Congreso Internacional de la Prensa Latina, celebrado unos meses despu\u00e9s del Congreso Panamericano presidido por el presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge en la misma capital, present\u00f3 una resoluci\u00f3n que parece haber provocado todo un debate. Dos de sus propuestas, que no fueron aceptadas por el pleno, leen as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El S\u00e9ptimo Congreso de Prensa Latina protesta en\u00e9rgicamente contra las intervenciones de Estados Unidos en los asuntos de las Naciones Latinoamericanas, e incita a las Naciones Latinas para que mantengan inalterable el principio de derecho internacional que impone a cada Estado el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Prensa Latina hace un llamamiento solemne a toda la prensa mundial y especialmente a la Prensa Latina para que mantenga una campa\u00f1a sistem\u00e1tica contra la ocupaci\u00f3n de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed y Nicaragua por fuerzas militares y navales de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Prensa Latina se hace solidaria de las leg\u00edtimas aspiraciones de las Filipinas y Puerto Rico para constituirse en Rep\u00fablicas libres, soberanas e independientes, de acuerdo con el principio de la libre determinaci\u00f3n de las nacionalidades y protesta contra la ocupaci\u00f3n militar de estas naciones por fuerzas de Estados Unidos. <a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el mismo aplomo, en M\u00e9xico denunci\u00f3, y cito. \u201cque los textos en ingl\u00e9s usados en el Colegio Americano de aquella ciudad, donde estudiaban los hijos de las principales familias, conten\u00edan insultos y recriminaciones contra M\u00e9xico\u201d.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a> Es decir, en cada pa\u00eds Albizu encontraba espejos de la situaci\u00f3n de prejuicios y controles que conoci\u00f3 desde su infancia, y que, en general, enfrentaba el pueblo de Puerto Rico. Puerto Rico, en lugar de tierra de entreguistas, se proyectaba como un n\u00facleo central del experimento imperialista y ejemplo de resistencia. El viaje se orient\u00f3 hacia la construcci\u00f3n de enlaces y alianzas. Pensemos en la huella que dej\u00f3 en Cuba, de relaciones que a\u00f1os despu\u00e9s se manifiestan en el apoyo de los estudiantes cubanos a la gran huelga de la bandera en la escuela superior central, seg\u00fan ha documentado el estudioso Rafael Rodr\u00ecguez Cruz. &nbsp;Para Jorge Ma\u00f1ach, intelectual cubano de renombre, Albizu fue \u201csu padre espiritual\u201d. Cuando Gabriela Mistral trat\u00f3 de visitarlo en el presidio de Atlanta y se lo negaron, declar\u00f3 que le hab\u00edan impedido ver \u201cal primer puertorrique\u00f1o y, a lo mejor, al primer hispanoamericano.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hombre de barrio y de mundo, esa hechura se refleja no s\u00f3lo en sus planteamientos \u00e9ticos y pol\u00edticos, sino que encuentra una respuesta sonora, como un toque musical que despierta a la vida y a las asociaciones. La base de combatientes del nacionalismo se ubica, me parece, en esa partitura de acordes y respuestas, en esa clave de quienes encontraron en el \u00e1mbito del Partido Nacionalista y su dirigente, algo muy de la entra\u00f1a propia. Familias enteras se unieron a esa convocatoria que no les era ajena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo acompa\u00f1aron en su llamado a la insurrecci\u00f3n, en el ataque al Congreso, en todos los actos que cumplieron con valor y sacrificio. Conviene ver esos conceptos \u00e9ticos como reconocedores de un afecto que se lleva dentro, a veces sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Convienen las met\u00e1foras de la naturaleza: el r\u00edo donde el ni\u00f1o aprende a nadar arriesgando la vida, que puede ser el Bucan\u00e1 o el Grande de Loiza. Para Albizu\u00b4Campos, esas memorias de las vivencias a un tiempo peligrosas y entra\u00f1ables de la infancia, fueron, probablemente, una fuente de inagotable empuje. En mayor o menor grado, en esta era desmaterializada, seguimos teniendo, a veces sin darnos cuenta, una relaci\u00f3n vibrante con la tierra. Y con la tendencia humana a la fascinaci\u00f3n que ejercen los relatos, las f\u00e1bulas, las fiestas y las tragedias del entorno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se pone en prenda la vida en sacrificio pensemos en esa entrega como un intercambio potencial. La raz\u00f3n de ser del sacrificio es una invitaci\u00f3n a la respuesta. El sacrificio, del m\u00ednimo al mayor, espera una respuesta. En los rituales o en la vida cotidiana el sacrificio no es un acto cerrado, egoc\u00e9ntrico; sino m\u00e1s bien el llamado a una respuesta equiparable, ya sea simb\u00f3lica, como el perd\u00f3n de las deidades en tiempos antiguos, o el eco en otras conciencias dispuestas a reciprocar. Se dir\u00eda que el mayor sacrificio es la entrega de la vida propia. Pero se me ocurre que la vida propia no puede separarse del apego y amor a un lugar, que a su vez evoque un junte de historias entrelazadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en las mujeres del nacionalismo, sobre todo aquellas de extracci\u00f3n campesina. Me limito a unas palabras sobre do\u00f1a Leonides D\u00edaz de D\u00edaz dos de cuyos hijos, su marido y ella misma fueron a prisi\u00f3n tras octubre de 1950. Eran gente de una larga tradici\u00f3n espiritista campesina. Leonides naci\u00f3 con su siglo y dej\u00f3 de asistir a la escuela cuando complet\u00f3 el tercer grado. En adelante s\u00f3lo conoci\u00f3, como si fuera poco, las labores dom\u00e9sticas y el mundo de los esp\u00edritus invocados, entre ellos una favorita de las mesas blancas, la muchacha llamada Juana de Arco, de origen campesino, como Leonides. &nbsp;Cuando el gobernador le otorg\u00f3 un indulto, pues hab\u00eda sido sentenciada a cientos de a\u00f1os de prisi\u00f3n, do\u00f1a Leonides no quiso aceptarlo. Present\u00f3 un recurso de habeas corpus bajo la ley yanqui, a su juicio imperante, pues no le otorgaba autoridad alguna a su equivalente, la llamada ley de la mordaza del gobierno colonial. Su recurso no progres\u00f3, porque no era concebible un habeas corpus ya que al presentarlo ya hab\u00eda sido excarcelada. Cuenta Olga Jim\u00e9nez de Waggenheim<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a> que sus carceleras la despidieron con cari\u00f1o y que en prisi\u00f3n segu\u00eda invocando a los esp\u00edritus y ayudando en la cocina. Ni una onza de locura en aquella mujer cuya escuela de los sentidos y la raz\u00f3n fue la de las vidas silvestres de su barrio; la dura y fascinante escuela de tantas mujeres j\u00edbaras, semejante a la infancia del muchacho que aprendi\u00f3 a nadar sin ahogarse en el r\u00edo Bucan\u00e1. En todo caso, tuvo el valor de no aceptar la locura del Estado y de representar la justicia llevada a ultranza como un sacrificio, a fin de obtener una respuesta, un pago equiparable, o en lo m\u00ednimo, un entendimiento del prop\u00f3sito del sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enlace que une esas experiencias contrastantes bien podr\u00eda estar en las entra\u00f1as de la tierra y en la antigua convivencia en los barrios y sectores del pa\u00eds. Pienso en la definici\u00f3n que hace la antrop\u00f3loga Ivette Chiclana de esos lugares donde se aprende a ser gente. En palabras de Chiclana, publicadas en el libro sobre Albizu, <em>Nervio y pulso<\/em> <em>del mundo<\/em>: \u201cHablamos de un origen \u00e9tnico como lazo que da estructura, que afirma v\u00ednculos, que exige reciprocidades, mismas que garantizan una red de apoyo y ofrecen un sustento desde d\u00f3nde partir y al cual poder regresar. Elementos socioculturales que todav\u00eda quedan en el tintero de nuestras historias, pues no son tomados en cuenta por esa linealidad progresiva de la historia acumulativa y oficial. Esta es mi lectura de la nacionalidad, una estructura construida por la experiencia, por las palabras de los mayores, por lo que integro, me define y me diferencia de los dem\u00e1s\u2026\u201d <a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando todo en este pa\u00eds parece haber anticipado el rumbo del Planeta, todav\u00eda nos queda la defensa de lo que nos ha hecho gente. La defensa de la tierra y el mar coincide con nuevas formas te\u00f3ricas de pensar los saberes humanos, que emergen no s\u00f3lo aqu\u00ed, sino en toda la Tierra: una fluidez comunicante entre especies; entre la humanidad y los objetos ecol\u00f3gicos que afectamos y nos afectan; las afinidades entre las sabidur\u00edas m\u00e1s antiguas y los nuevos saberes cient\u00edficos, los cuidados y defensas de honda ra\u00edz feminista. Lo dijo Albizu: una mujer puede destruir a un imperio. Hoy esa mujer se reproduce en muchas mujeres, varones y humanes que tejen una consigna. Hace poco escuch\u00e9 una de sus variables. \u201cEsencia no va: seremos la pesadilla de sus proponentes\u201d. Es decir, a\u00f1ado y termino: seremos la pesadilla de quienes quieran destruir unas especies, unas formas naturales y centenarias de la belleza, una sensibilidad tierna, solidaria, la existencia de toda una naci\u00f3n y m\u00e1s: unos amores vitales necesarios para que no muera el Planeta: los lugares y las memorias que nos tocaron en suerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Rosado, Marisa. <em>Las llamas de la aurora: acercamiento a una biograf\u00eda de Pedro Albizu Campos<\/em>. San Juan: s.n., 1992, p. 15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] \u00cdbid.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] \u00cdbid. p. 17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Albizu Campos, Pedro. <em>Obras escogidas<\/em>, vol. 1, p. 142.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1]\u00cdbid., p. 113.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] \u00cdbid., pp.-125 a 126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] \u00cdbid.,p.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Jim\u00e9nez de Wagenheim, Olga. Hero\u00ednas puertorrique\u00f1as rescatadas para la historia 1930-1960. San Juan: Ediciones Laberinto, 2023.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] Op. Cit. pp. 70-71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cc Marta Aponte Alsina<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"373\" height=\"337\" data-attachment-id=\"40856\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=40856\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?fit=373%2C337&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"373,337\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Marta Aponte Alsina\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?fit=373%2C337&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?resize=373%2C337&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-40856\" style=\"aspect-ratio:1.1068812018918668;width:120px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?w=373&amp;ssl=1 373w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?resize=300%2C271&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?resize=150%2C136&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Marta-Aponte-Alsina.jpg?resize=89%2C80&amp;ssl=1 89w\" sizes=\"auto, (max-width: 373px) 100vw, 373px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Marta Aponte Alsina\u00a0(Puerto Rico, 1945) es autora de novelas, libros de\u00a0 relatos y de cantidades de ensayos. En 2018 public\u00f3\u00a0<\/em><\/strong><em><strong>PR 3 Aguirre<\/strong><\/em><strong><em>, un libro que toca de cerca la historia de Salinas donde alterna la realidad con lo imaginativo. Su obra literaria y ensay\u00edstica nutre la literatura y la critica puertorrique\u00f1a\u00a0 contempor\u00e1nea .<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gracias al Comit\u00e9 Plaza Monumento Pedro Albizu Campos de Salinas por invitarme a este encuentro. Les habla una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a escribir novelas, relatos y alg\u00fan ensayo. No soy estudiosa del nacionalismo puertorrique\u00f1o. Lo que voy a leer es una reflexi\u00f3n breve, que se apoya en parte de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5533328,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"Explorando el legado de Pedro Albizu Campos en Puerto Rico","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_wpcom_ai_launchpad_first_post":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"{title}\n\n{excerpt}\n\n{url}","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false,"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2369,13007897,14350010],"tags":[15151,330976,7827980],"class_list":["post-40823","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gente","category-subjetividades-politicas","category-trasteando-en-la-historia","tag-biografias","tag-patriotas","tag-pedro-albizu-campos","has-post-thumbnail","fallback-thumbnail"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pmbkf-aCr","amp_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5533328"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=40823"}],"version-history":[{"count":34,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40823\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40860,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/40823\/revisions\/40860"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=40823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=40823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encuentroalsur.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=40823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}