{"id":7670,"date":"2009-11-29T00:04:37","date_gmt":"2009-11-29T04:04:37","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=7670"},"modified":"2009-11-29T10:24:36","modified_gmt":"2009-11-29T14:24:36","slug":"7670","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=7670","title":{"rendered":"Noche de corrida de jueyes \/ Edelmiro J. Rodr\u00edguez Sosa"},"content":{"rendered":"<p>Era noche de corrida de jueyes.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Mayo, el mes de las flores, estaba llegando a su fin. Por la <img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7671\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=7671\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/jueyes1.jpg?fit=150%2C113&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"150,113\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"jueyes1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/jueyes1.jpg?fit=150%2C113&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-full wp-image-7671\" title=\"jueyes1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/files\/2009\/11\/jueyes1.jpg?resize=150%2C113\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"113\" \/>ma\u00f1ana cay\u00f3 un buen aguacero y todo el d\u00eda hizo sol. Se\u00f1al de que por la noche muchos jueyes saldr\u00edan de sus cuevas\u00a0.<\/p>\n<p>La historia que les cuento sucedi\u00f3 una de esas noches maravillosas llena de estrellas. Noche de corrida de jueyes y de compartir entre amigos pescadores de este sabroso crust\u00e1ceo.<\/p>\n<p>A eso de las tres de la tarde comenzamos a preparar los mechones en el Patio Ortiz, en la casa de Mingo y Mar\u00eda.\u00a0 A la botella le ech\u00e1bamos gas kerosene y un poco de sal para que no explotara el combustible al encender la mecha de tela de algod\u00f3n. \u00a0Desconoc\u00edamos que est\u00e1bamos preparando lo que en otros lugares llaman un coctel Molotov y lo usan para otros prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Pancho, Ariel, Abraham,\u00a0Pito y su hermano Pascasio, Edwin, el nieto de Tom\u00e1s el barbero, y yo est\u00e1bamos listos para salir pa\u2019 Las Mareas.\u00a0 Ese d\u00eda Pancho, el mayor de todos, llevaba el ron p\u00e1 calentarnos en la fr\u00eda noche.\u00a0 Cada uno llevaba al menos un saco de yute con la esperanza de llenarlo de jueyes.\u00a0 Pascasio, el menor de los jueyeros,\u00a0 lleva un saco peque\u00f1o. \u00a0Era la primera vez que sal\u00eda a pescar jueyes. Su hermano Pito llevaba uno grande.<\/p>\n<p>Partimos pa\u2019 Las Mareas a eso de las seis de la tarde. El recorrido lo hicimos a pie como era la costumbre. No hab\u00eda dinero para pagar transportaci\u00f3n. Llegamos una hora despu\u00e9s y nos acomodamos a la vera de la carretera esperando que fueran las ocho de la noche para salir a pescar.<\/p>\n<p>\u00c9ramos presa de los mosquitos que salen en enjambres al ponerse el sol y se esconden una hora despu\u00e9s.\u00a0 Trat\u00e1bamos de espantarlos usando las manos como alas que revoloteaban en el aire y con el humo de cigarrillos, \u00a0pero todo era in\u00fatil. No nos quedaba m\u00e1s remedio que sufrir sus picadas estoicamente.\u00a0 Los alados an\u00f3feles atacaban en hordas salvajes.<\/p>\n<p>A las ocho de la noche caminamos hacia el pastito quemado donde seguramente habr\u00edan jueyes por montones.\u00a0 Al llegar estaban a puerta de cueva y hab\u00eda que lanzarse sobre ellos tap\u00e1ndole la entrada de la guarida para poder atraparlos. Pascasio trat\u00f3 de coger uno con la mala suerte que lo mordi\u00f3 en un dedo.\u00a0 Se sac\u00f3 un grito que se oy\u00f3 en el pueblo y los jueyes corrieron asustados a guarecerse en sus cuevas.\u00a0 Ah\u00ed termin\u00f3 su pesca por esa noche.<\/p>\n<p>Pancho divis\u00f3 un juey grande palanc\u00fa parado sobre un tronco y se lanz\u00f3 sobre \u00e9l.\u00a0 Por mala suerte el tronco cruzaba un hoyo que alg\u00fan vecino hab\u00eda abierto para construir una letrina. Pancho cay\u00f3 en el hoyo. Solo se ve\u00eda su gorra de ala corta flotando en el agua.\u00a0 Logr\u00f3 sacar la cabeza y grit\u00f3 a todo pulm\u00f3n: &#8211; s\u00e1quenme de aqu\u00ed.-\u00a0 Todos acudimos en su auxilio.\u00a0 M\u00e1s tarde en la noche, cuando le pedimos un poco de ron para calentarnos aleg\u00f3 que se le hab\u00eda perdido la caneca en el hoyo de la letrina.\u00a0 El tufo que ten\u00eda demostraba lo contrario.<\/p>\n<p>Entrada la noche el pasto se iba llenando de luces amarillas parpadeantes semejando cientos de Jachos Centenos.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> Los jueyeros ven\u00edan de Salinas y sus barrios, de Cayey, Aibonito y Guayama.<\/p>\n<p>Ya a las once de la noche los jueyes hab\u00edan abandonado sus cuevas y empezaba la corrida en grande.\u00a0 Miles de jueyes paseaban recelosamente por el pastito quemado en busca de comida y de consorte para preservar la especie. Las jueyas se quedaban dormidas pl\u00e1cidamente sobre el agua, quiz\u00e1s refresc\u00e1ndose luego de pasar todo un d\u00eda metidas en la cueva o tal vez, ese era el envite coqueto al juey macho para aparearse. Cosas de mujeres.<\/p>\n<p>Ariel, que era un jueyero avezado, \u00a0y yo, que siempre lo acompa\u00f1aba, nos separamos del grupo acerc\u00e1ndonos a los mangles costeros. Como llovi\u00f3 por la ma\u00f1ana y el suelo era de poco drenaje, cosa que conoc\u00eda Ariel,\u00a0 los mangles estaban anegados y los jueyes trepaban por las ra\u00edces a\u00e9reas y los troncos.\u00a0 As\u00ed que nos acerc\u00e1bamos a las ra\u00edces y a los troncos, las mene\u00e1bamos y sal\u00edan de cada mangle por lo menos diez jueyes. \u00a0Esa noche llenamos los sacos en menos de lo que canta un gallo.\u00a0 Terminada la faena nos dispusimos a encontrarnos con nuestros amigos. Al vernos, los amigos se asombraron.\u00a0 Ellos solo ten\u00edan medio saco.<\/p>\n<p>Pascasio a penas ten\u00eda cinco jueyes en su saquito que hab\u00edan cogido para \u00e9l los muchachos. Ariel y yo se lo llenamos, pero el saquito no resisti\u00f3 y se rompi\u00f3 escap\u00e1ndosele todos los jueyes. Pascasio qued\u00f3 desconsolado.\u00a0 Abraham le prest\u00f3 un saco y todos se lo llenamos.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7672\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=7672\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/jueyes23.jpg?fit=130%2C98&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"130,98\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"jueyes23\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2009\/11\/jueyes23.jpg?fit=130%2C98&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-7672\" title=\"jueyes23\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/files\/2009\/11\/jueyes23.jpg?resize=130%2C98\" alt=\"\" width=\"130\" height=\"98\" \/>Al final de la jornada todos ten\u00edamos los sacos llenos.\u00a0 Ahora el problema era cargarlos hasta el pueblo.\u00a0 Con los sacos en las espaldas iniciamos el camino de regreso. De pronto Edwin sali\u00f3 gritando, un juey le hab\u00eda mordido la espalda. Los dem\u00e1s, acostumbrados a esas picadas ya ni caso le hac\u00edamos.<\/p>\n<p>Con la luz del alba llegamos a la carretera al pie de La Jagua. Extenuados por la carga decidimos esperar la guagua<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> de Vi\u00f1a. Est\u00e1bamos mojados y con los zapatos llenos de fango.\u00a0 Vi\u00f1a, un hombre simp\u00e1tico, bonach\u00f3n y amigo de todos, estaba preparado. Sab\u00eda que era temporada de jueyes y hab\u00eda colocado al lado de su asiento de chofer una peque\u00f1a jaula.<\/p>\n<p>A los lejos divisamos la guagua.\u00a0 No hubo necesidad de hacerle se\u00f1ales para que se detuviera \u00e9l ya estaba pensando en el salmorejo de jueyes<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> que se comer\u00eda. Se detuvo y nos aprestamos a subir, pero con la advertencia de que sacudi\u00e9ramos el fango de los zapatos antes.\u00a0 Al entrar, cada jueyero pon\u00eda tres jueyes en la jaula de Vi\u00f1a, esa era la tarifa para llegar al pueblo.<\/p>\n<p>Al llegar al pueblo y bajarnos de la guagua entonamos nuestro grito de triunfo: llegaron los jueyeros, ya\u2026 ya\u2026\u00a0 Aquellos sacos repletos de jueyes nos convert\u00eda en envidiados pescadores poseedores de una exquisita riqueza culinaria.<\/p>\n<p>Ahora nos tocaba echar los jueyes en nuestras respectivas jaulas y engordarlos. El ma\u00edz era el alimento favorito.\u00a0 Los engordaba relativamente r\u00e1pido y los pon\u00eda amarillitos por dentro.<\/p>\n<p>Algunos jueyes los vend\u00edamos a un d\u00f3lar la docena y el resto los us\u00e1bamos para consumo propio. Los herv\u00edamos en agua con sal y\u00a0 lo acompa\u00f1\u00e1bamos con guineos<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a> verdes, yaut\u00edas hervidas y una salsa confeccionada con ajo, salsa de tomate y aceite de oliva que llam\u00e1bamos ajilim\u00f3jili. Nos reun\u00edamos todos y hac\u00edamos un banquete.<\/p>\n<p>Las noches de corridas de jueyes, con todas sus peripecias y an\u00e9cdotas antes y despu\u00e9s de la corrida, quedaron grabadas en mi mente como un agradable e indeleble recuerdo juvenil de mis vivencias en la comarca del Cacique Abey.<\/p>\n<p>\u00a9Edelmiro J. Rodr\u00edguez Sosa<\/p>\n<p>11 de noviembre de 2009<\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Juey: Cangrejo que vive en cuevas escarbadas por \u00e9l cerca de las costas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Ver Leyenda del Jacho Centeno en Encuentro al Sur.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Autob\u00fas o bus, en el Caribe.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Carne de jueyes en una salsa especial.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Bananos, llamados guineos en Puerto Rico porque vinieron con los esclavos de la Guinea africana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era noche de corrida de jueyes.[1] Mayo, el mes de las flores, estaba llegando a su fin. Por la ma\u00f1ana cay\u00f3 un buen aguacero y todo el d\u00eda hizo sol. Se\u00f1al de que por la noche muchos jueyes saldr\u00edan de sus cuevas\u00a0. 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