{"id":8948,"date":"2010-02-15T14:21:54","date_gmt":"2010-02-15T18:21:54","guid":{"rendered":"http:\/\/encuentroalsur.com\/?p=8948"},"modified":"2010-02-15T23:18:56","modified_gmt":"2010-02-16T03:18:56","slug":"la-muerte-nos-visito-pinceladas-de-mis-memorias-edelmiro-j-rodriguez-sosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encuentroalsur.com\/?p=8948","title":{"rendered":"La muerte nos visit\u00f3 aquel verano: pinceladas de mis memorias \/ Edelmiro J. Rodr\u00edguez Sosa"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8951\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=8951\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/mariposas2.jpg?fit=99%2C124&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"99,124\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"mariposas2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/mariposas2.jpg?fit=99%2C124&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-full wp-image-8951\" title=\"mariposas2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/mariposas2.jpg?resize=99%2C124\" alt=\"\" width=\"99\" height=\"124\" \/>El almanaque marcaba 18 de junio de 1964. La tragedia se cern\u00eda sobre el llano costero de la comarca del cacique Abey. La parca con su guada\u00f1a afilada y reluciente lista para atacar, revoloteaba como guaraguao en busca de su presa por el espacio a\u00e9reo del valle.\u00a0 El sol plomizo castigaba sin clemencia la tierra. El viento, en calma, renunciando a acariciar las hojas de los \u00e1rboles y a refrescar el ambiente. No se o\u00eda el c\u00e1ntico de las aves, que estaban taciturnas, como presintiendo un desenlace fatal.<\/p>\n<p>Abajo, la poblaci\u00f3n ajena al destino que dar\u00eda un golpe contundente\u00a0 al devenir de los habitantes, continuaba las faenas cotidianas de un s\u00e1bado cualquiera.\u00a0 Los trabajadores, deseosos que el reloj marcara la hora de salida para comenzar a disfrutar el fin de semana.\u00a0 Algunos de los pobladores en las barras, cafetines y ventorrillos disfrutando de refrigerios y tragos o apertrech\u00e1ndose de v\u00edveres.\u00a0 Las conversaciones eran las cotidianas. Comentaban las noticias del d\u00eda, los acontecimientos pueblerinos, los problemas individuales y los planes para el fin de semana.\u00a0 Nada extraordinario.<\/p>\n<p>Dos amigos, Carlitos y yo lav\u00e1bamos alegremente el carro Rambler \u00faltimo modelo, blanco como la nieve, que el padre de \u00e9l hab\u00eda\u00a0 adquirido hac\u00eda unos d\u00eda. Lo dejamos brilloso como la seda. \u00a0Tambi\u00e9n lavamos y brillamos el carro viejo, un Dodge rojo.<\/p>\n<p>El autom\u00f3vil nuevo ten\u00eda todos los \u201cpowers\u201d.\u00a0 El carro viejo, que no dio en \u201ctrade in\u201d era para que Carlitos lo usara para ir a la universidad, donde comenzar\u00eda sus estudios de leyes y se har\u00eda abogado como su padre. En mayo de ese a\u00f1o, al igual que yo, hab\u00edamos concluido el bachillerato.<\/p>\n<p>-Esta noche tendr\u00e9 carro para \u00a0ir a pasear, \u00a0papi me prestar\u00e1 el Dodge.-<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 bien!, le dije. Yo saldr\u00e9 con mi novia.-<\/p>\n<p>-P\u00f3rtate bien para que se repita- me respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Y as\u00ed seguimos la conversaci\u00f3n hasta que terminamos de lavar ambos carros. Al terminar la tarea\u00a0 nos despedimos con un\u00a0 \u201chasta la noche\u201d.<\/p>\n<p>Carlitos ten\u00eda unos 21 a\u00f1os.\u00a0 Era flaco, alto, rubio de ojos claros y de buena presencia.\u00a0 Era inteligente, buen conversador y sobre todo buen amigo.\u00a0 Nos conoc\u00edamos desde muy j\u00f3venes y ten\u00edamos una relaci\u00f3n de amistad bien estrecha.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Navarro, conocido por Taito, que en ese momento ten\u00eda 17 a\u00f1os de edad, \u00a0aunque m\u00e1s joven que nosotros, se hab\u00eda ganado nuestra amistad y afecto. Era un joven simp\u00e1tico, jovial, inteligente y f\u00e1cil para conversar con \u00e9l.\u00a0 En sus planes estaba reunirse con nosotros en la noche y los dem\u00e1s compa\u00f1eros para pasarla bien.<\/p>\n<p>A eso de las ocho de la noche yo estaba con Nora, mi novia, en el Maya\u2019s\u00a0 Inn, lugar preferido del grupo de amigos, tomando unos refrigerios.\u00a0 Carlitos lleg\u00f3 y se sent\u00f3 a conversar con nosotros. Despu\u00e9s de los saludos de rigor, tom\u00f3 de lo que ten\u00edamos, hablamos de varios temas y se despidi\u00f3. Nos dijo que iba a dar una vuelta en el carro, pero no dijo en qu\u00e9 carro.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 una hora m\u00e1s tarde y estuvo otro rato con nosotros. Me dijo que ten\u00eda el carro nuevo de su padre.\u00a0 Eso me sorprendi\u00f3 porque el carro que le iban a prestar era el viejo, no el nuevo. No hice ning\u00fan comentario, pero pens\u00e9 que\u00a0 Carlos padre no se arriesgar\u00eda a prestarle el lujoso Rambler. Sacud\u00ed la cabeza y sal\u00ed de mis pensamientos.\u00a0 Carlitos estaba locuaz, alegre y feliz y eso me alegraba a m\u00ed tambi\u00e9n.\u00a0 Ya yo estaba feliz porque estaba con mi novia disfrutando de su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>A\u00a0 eso de las once de la noche llev\u00e9 a Nora a casa de su t\u00edo. De regreso me detuve en El Escambr\u00f3n.\u00a0 No s\u00e9 cuanto tiempo estuve all\u00ed. Lo peculiar de mi estad\u00eda en el lugar es que pasada la media noche hubo un apag\u00f3n que dur\u00f3 varios minutos.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 la luz, decidimos irnos a la terraza de don Cornelio Alvarado a romper la noche, como tantas otras noches de viernes o s\u00e1bado lo hac\u00edamos.\u00a0\u00a0 La terraza estaba a la salida del pueblo hacia Cayey despu\u00e9s de pasar el barrio Las Mar\u00edas.\u00a0 El lugar era un bar restaurante y negocio de expendio de gasolina.<\/p>\n<p>La terraza estaba sobre el techo del bar restaurante. Desde all\u00ed pod\u00edamos ver el sol nacer en el horizonte extendiendo sus divinos colores sobre el extenso y verde ca\u00f1averal. Era una experiencia \u00fanica, matizada por el intelectualismo de unos estudiantes universitarios llenos de ideales.<\/p>\n<p>Como en esa ocasi\u00f3n \u00e9ramos muchos juntamos varias mesas y comenz\u00f3 la bohemia. No hab\u00eda instrumentos musicales, s\u00f3lo la m\u00fasica nost\u00e1lgica y melosa de una vellonera y la conversaci\u00f3n amigable de estudiantes universitarios con guille de intelectuales. Se hablaba de literatura, de m\u00fasica, de pol\u00edtica y de temas inconsecuentes, chistes y otras banalidades que no lo eran. La pl\u00e1tica era amena e interesante. Entre trago y trago celebr\u00e1bamos la vida, la juventud y el optimismo del estudiante universitario.<\/p>\n<p>Como a la hora de estar en la terraza se nos uni\u00f3 el licenciado Carlos D\u00e1vila, el padre de Carlitos, abogado de muchos a\u00f1os de experiencia que nos conoc\u00eda a todos nosotros y a nuestros progenitores. Pregunt\u00f3 por su hijo y la respuesta nuestra fue que no sab\u00edamos d\u00f3nde estaba.\u00a0 Se mantuvo con el grupo, quiz\u00e1s pensando que Carlitos llegar\u00eda all\u00ed en cualquier momento.<\/p>\n<p>La noche promet\u00eda ser espl\u00e9ndida. Pero la vida a veces da unos golpes rudos e inesperados que no logramos comprender. A eso de la una de la madrugada subi\u00f3 Junior Pab\u00f3n con una noticia espantosa que nos petrific\u00f3 a todos moment\u00e1neamente, especialmente al licenciado D\u00e1vila.\u00a0 Junior a mitad de escalera grit\u00f3 nerviosamente: -\u00a1Carlitos y Taito se mataron en un accidente!-<\/p>\n<p>Luego del shock moment\u00e1neo\u00a0 corrimos\u00a0 para\u00a0 que nos diera m\u00e1s detalles. \u2013Fue en la curva de la subestaci\u00f3n de la Jagua, all\u00ed fue el accidente. Los cad\u00e1veres todav\u00eda est\u00e1n en la calle.-<\/p>\n<p>En mi confusi\u00f3n no s\u00e9 que hizo Carlos D\u00e1vila.\u00a0 Tampoco en qu\u00e9 carro me mont\u00e9 para ir a la escena del accidente. En el claroscuro del momento creo que me mont\u00e9 en el carro viejo con \u00e9l.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 al lugar fat\u00eddico al\u00a0 primero que vi fue a Luis Mateo, que es anestesista y amigo de siempre. Estaba dirigiendo el tr\u00e1nsito. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 hab\u00eda pasado, me explic\u00f3 y me indic\u00f3 donde yac\u00eda el cuerpo inerte y destrozado de Carlitos. La impresi\u00f3n que recib\u00ed fue terrible, se me apagaron los sentidos y el coraz\u00f3n me dio un vuelco.\u00a0 Mi amigo de siempre estaba boca arriba con una herida desde el pecho hasta m\u00e1s abajo del ombligo.<\/p>\n<p>El cad\u00e1ver de Taito estaba boca abajo a la orilla de la carretera cerca de unos alambres de p\u00faa.\u00a0 Ten\u00eda una herida profunda en el cr\u00e1neo.\u00a0 La escena era dantesca y me llen\u00f3 de horror.<\/p>\n<p>El Rambler nuevo estaba destrozado. El impacto fue de tal naturaleza que el auto parec\u00eda un pedazo de metal enrollado. Algunas partes se le hab\u00edan desprendido y yac\u00edan esparcidos por todas partes como fiera desmembrada.\u00a0 Nosotros est\u00e1bamos desconsolados.<\/p>\n<p>Luego de que el fiscal de turno orden\u00f3 el levantamiento de los cad\u00e1veres, los cuerpos de los infortunados los colocaron en una ambulancia y los condujeron al sal\u00f3n del antiguo hospital de Salinas, donde realizaban las autopsias.<\/p>\n<p>Ya pr\u00e1cticamente el pueblo entero de Salinas conoc\u00eda la desgracia que hab\u00eda ocurrido y los alrededores del hospital se llenaron de gente. La incredulidad y la tristeza se reflejaban en todos los rostros.<\/p>\n<p>Luego de estar un tiempo en el hospital fui a mi casa para comunicarle a mi madre la noticia.<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"8954\" data-permalink=\"https:\/\/encuentroalsur.com\/?attachment_id=8954\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/llanto2.jpg?fit=116%2C116&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"116,116\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"llanto2\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/llanto2.jpg?fit=116%2C116&amp;ssl=1\" class=\"alignright size-full wp-image-8954\" title=\"llanto2\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/encuentroalsur.com\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/llanto2.jpg?resize=116%2C116\" alt=\"\" width=\"116\" height=\"116\" \/> Ella ya lo sab\u00eda y estaba intranquila.\u00a0 De ah\u00ed me traslad\u00e9 a la casa del t\u00edo de mi novia para tambi\u00e9n comunicarles la tr\u00e1gica nueva y para que con\u00a0 mi presencia ella supiera que yo no estaba involucrado en el accidente. \u00a0All\u00ed me desahogu\u00e9 y llor\u00e9 desconsoladamente por mis amigos.<\/p>\n<p>Una vez concluidos los tr\u00e1mites legales correspondientes, les entregaron los cuerpos a las familias.\u00a0 Seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca, los cad\u00e1veres fueron expuestos en las respectivas residencias de los infortunados. Los amigos nos traslad\u00e1bamos como aut\u00f3matas de una residencia a la otra. Record\u00e1bamos las an\u00e9cdotas y vivencias de ambos y a veces nos re\u00edamos.\u00a0 Pero al instante volv\u00eda a reflejarse la tristeza en nuestros rostros.<\/p>\n<p>Recuerdo v\u00edvamente cuando temprano en la ma\u00f1ana mi madre fue a darle el p\u00e9same a Polola, la mam\u00e1 de Carlitos.\u00a0 Ella estaba sentada en la cama de Carlitos. Ambas se abrazaron y prorrumpieron en llanto.\u00a0 Las dos matronas llorando por la p\u00e9rdida de uno de sus hijos.\u00a0 Las l\u00e1grimas asomaron a mis ojos.<\/p>\n<p>Ya a media tarde sali\u00f3 el cortejo f\u00fanebre de Taito hacia la calle Palmer donde lo esperaba la comitiva f\u00fanebre de Carlitos. \u00a0All\u00ed se encontraron ambos amigos, pero esta vez sus cuerpos inertes encerrados en ata\u00fades blancos sin m\u00e1culas.<\/p>\n<p>Fueron conducidos hacia la parroquia La Monserrate donde hab\u00edan sido bautizados de ni\u00f1os y donde tantas veces compartieron la misa dominical. Los padres Escolapios, que en ese momento regenteaban la parroquia, celebraron las exequias f\u00fanebres con todos los honores.\u00a0 El templo result\u00f3 peque\u00f1o para la multitud que acompa\u00f1aba a los dos queridos j\u00f3venes salinenses.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, los ata\u00fades, uno al lado del otro, desfilaban por las calles de Salinas acompa\u00f1ados de sus amigos, familiares y conocidos. Por esas calles\u00a0 corretearon alegremente los que ahora viajaban hasta su \u00faltima morada terrenal. Para ellos hab\u00eda concluido la historia. La de nosotros continuar\u00eda incierta.<\/p>\n<p>La pena flotaba como un manto negro sobre Salinas.\u00a0 La tristeza en los corazones, la incredulidad y al final despu\u00e9s del llanto y el dep\u00f3sito de los cad\u00e1veres en la tierra ardiente y f\u00e9rtil de Salinas, la aceptaci\u00f3n del hecho ins\u00f3lito.<\/p>\n<p>Nunca pens\u00e9 que aquella noche del 18 de junio de 1964, que empez\u00f3 feliz, se tornar\u00eda en fatal, cuando el reloj cambi\u00f3 el d\u00eda 18 en el 19 del amanecer del otro d\u00eda, noche que ser\u00eda la \u00faltima que hablar\u00eda con mi amigo Carlitos y que no lo ver\u00eda m\u00e1s con vida y que tampoco ver\u00eda m\u00e1s a mi querido Taito.<\/p>\n<p>Carlitos y Taito han muerto, su historia en este mundo f\u00edsico concluy\u00f3 prematuramente, pero para nosotros siguen existiendo porque los recordamos y los llevamos en nuestros corazones.\u00a0 Por fe, sabemos que la muerte es s\u00f3lo el final del principio y que con ella comienza el principio del final, que es eterno.<\/p>\n<p>Carlitos y Taito son, junto a otros que ya han partido, los Fraternos Eta Epsilon Sigma, los Eta del Cap\u00edtulo Eterno.<\/p>\n<p>29 de noviembre de 2009<\/p>\n<p>\u00a9 Edelmiro J. Rodr\u00edguez Sosa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El almanaque marcaba 18 de junio de 1964. La tragedia se cern\u00eda sobre el llano costero de la comarca del cacique Abey. La parca con su guada\u00f1a afilada y reluciente lista para atacar, revoloteaba como guaraguao en busca de su presa por el espacio a\u00e9reo del valle.\u00a0 El sol plomizo castigaba sin clemencia la tierra. 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