Su primera demostración de rebeldía sucedió allá para el séptimo u octavo grados… hace tiempo.
Fue en plena clase de gobierno civil. El maestro decía que Puerto Rico era una prolongación de los Estados Unidos de América; y el Rebelde pronunció que el míster estaba equivocado ¡¡!!
Enfurecido el míster le preguntó:
— ¿Por qué estoy equivocado, niño?
—Porque, contestó el niño, Porque Puerto Rico es una prolongación de las islas antillanas; primero, porque en Puerto Rico se habla en español y se ora y se reza en español…
— ¡Basta, niño!, dijo el míster algo molesto.
De ahí en adelanteHoy por hoy aquel rebelde bendito se pasea impertérritamente entre pobre y entre ricos. Hoy es un hombre grande porque a tiempo dijo lo que su alma de niño le inspiró decir;… y lo dijo. De más está señalar que lo expulsaron de las aulas escolares.
Anteayer me lo encontré y le dije:
—Oye rebelde ¿cómo te ha ido la rebeldía?
Y me contestó risueño:
—Me tienen ya nominado para alcalde.
— ¿Y quién es tu contendor?
Dijome con firmeza:
— En la república nadie; en la mogolla dos mil.
Este cuento señoril, De las cosas de mi tierra A muchos quizás le aterra, el devenir Mas como el jíbaro astuto de los montes y las sierras; ¡Borinqueño! Pon tus oídos en tierra. Que lo que fuere será, antes de la otra guerra; que empezará en San Juan y acabará en Puerta ‘e Tierra. Y si acaso tienes duda de que esto así será, piénsalo desde ahora Que en la casa del ahorca’o No debe nombrarse la soga; ¡Verdad!Por Antonio Ferrer Atilano, 1969 ©Ediciones Abeyno
