A diario se envían electrónicamente en Puerto Rico miles de mensajes a través de los teléfono
Pero textear, como todo sistema de envío de mensaje, puede conducir a vericuetos legales cuando esos texteos producen molestia o daños.
En términos generales a estos mensajes electrónicos le aplicaría las mismas acciones legales que a cualquiera de los métodos tradicionales de enviar mensajes.
El asunto de enviar mensajes e imágenes electrónicamente cobró notoriedad cuando recientemente en el Senado de Puerto Rico se presentó un proyecto de ley para controlar la transmisión de desnudos por celulares entre los menores de edad. Algo así como prohibirles comprar o ingerir bebidas alcohólicas.
Sabemos que toda prohibición no asegura que deje de realizarse el acto prohibido, y sextear, aunque probablemente puede controlarse con mayor facilidad por el propio medio de envío, requerirá siempre para su cumplimiento una vigilancia tan difícil de realizar, como difícil es vigilar quién compra un pitillo de mariguana.
En fin, que siempre tendrá que haber un querellante que le cause molestia ser el protagonista o recibir un sexteo.
Mientras tanto, ¿quién nos salva de los montones de mensajes comerciales no deseados que nos textean a diario las propias compañías de teléfonos celulares?
