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ojos para ver
este crepúsculo,
Ni corazón donde albergar
este amanecer tan oscuro.
Abandonados en medio de la nada,
en la orilla de la vida y la muerte.
El vacío es tan grande
Que apenas les queda dolor.
Mientras la turbación
besa el fuselaje
y el mar levanta al cielo
sus brazos espumosos y salados,
estos padres
no paran de esperar que el mar
les devuelva el consuelo.
SRS
Foto de los padres de Rosarito y Mario tomada frente a la costa de Yabucoa donde cayó la avioneta en que viajaban miembros de la familia Torregrosa.

