-¿Donde están mis tacones y mis trajecitos de baile? ¡Quiero escuchar una salsa y a Tavín Pumarejo diciendo:¡Qué lindo! Tengo hambre de arroz con habichuelas y chuletas fritas… quiero el calor del abrazo de mi gente.
Entonces el gringo la llamó mal agradecida y la echó…
Desde entonces el gringo pasa las noches mirando el lago, unas veces congelado otras navegable, pero siempre frío.
Ella todavía está en Guavate… dicen que allí vive.
Marinín Torregrosa Sánchez

