A primera vista parecería que la mención del año 1922 en el título del ensayo es un error. Pero cuando nos adentramos en la lectura descubrimos que la intención de la historiadora caborrojeña es destacar que la asociación con los Estados Unidos es una idea que surgió décadas antes de 1952. Que esa postura política, con el nombre de Estado Libre Asociado, cobró forma en Puerto Rico en el año 1922 cuando el Partido Unión adoptó en su programa esa fórmula de estatus y propuso en el Congreso de los Estados Unidos un proyecto de ley en esa dirección.
El ensayo es un retrato de la genética política predominante en los líderes de la clase dominante puertorriqueña. Ahí está retratado, tal y cual han sido siempre, indecisos y débiles frente al poder soberano exterior, siempre vestidos con el ropaje del oportunismo. Siempre inocentes, creyendo en imperios magnánimos y benévolos pero que no ceden un ápice de su soberanía. Ahí están, cabalgando sobre el caballo del estatus complaciente con la metrópolis, sin nunca ponerse de acuerdo y estropeando toda posibilidad de superación.
Ciertamente este es un libro valioso para rebuscar en la historia nacional.
srs

