Si no ves algo de ti en cada hombre aún no eres hombre.
Yo me miro en espejo de cristal
que solo refleja mi yo egocéntrico,
me miro en el espejo de carne
del rostro de mi gente
y encuentro en ellos la paz que a veces
embriaga mi espíritu inquieto
o del infierno que a ratos me consume,
el amor que siento por todo lo que vive
o del odio (aunque lo combato)
hacia los que hieren mis hermanos
de todos los pueblos.
Me veo en el rostro inocente
del niño que quiere ser
o del viejo bueno que cree
ser padre de todos los hombres.
Y seguiré riendo y llorando
mirándome en el rostro de mi prójimo
por que ellos son yo y yo soy ellos,
hasta que un día (si lo merezco)
veré mi rostro reflejado
en el rostro infinito
del creador del universo.
© Jovino González, septiembre 2008
Ilustración: Creación, detalle de la pintura al fresco realizada por Miguel Angel Buonarroti en la Capilla Sixtina.

