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Habito en el umbral de la poesía,
Allí donde los güiros y tambores
Y un coro de inmortales ruiseñores
Entonan bellas notas noche y día.
Allí donde embriagados de alegría,
Las musas y los céfiros cantores,
Inspiran a los viejos trovadores
Sus versos en perfecta sincronía.
Allí donde se escuchan los violines
Surcar con su cadencia los confines
A vuelo de una marcha instrumental.
Yo vivo en el umbral de la poesía,
La última parada del tranvía,
Que cierra este camino vecinal.
JSC
6 de feb. 2019.

