a Ferranto
Melódico trino en el llano,
de árido paisaje en sequía,
el turpial regala su canto
y Ferranto lo hace poesía.
Acordes y versos destilados
por el mismo dios Baco,
en burdeles y cafés a diario
ronda el espíritu bardo.
Mas,
ya no hay verde, ni dulce cañaveral,
ni guajana enarbolada,
bandera al sol en cielo azul tropical,
ni libertad como quimera.
Nadie recuerda al poeta
ni a próceres inmortales.
No escuchan al planeta
que muere dando señales.
En una lluvia de cristales
del llanto la imponente marcha
ya no cantan los turpiales
al orgulloso porte de palmeras.
Solo el cielo estrellado
reflejado sobre el mar
en las noches como faro
ilumina al de allí su pesar.
Antonio Ferrer Atilano:
“Escarcha fosforina”
en olas bordadas con hilos de sol
de “exquisito plumaje blanco”,
a tu verso atinado surje.
Yo añado mi libre inspiración,
homenaje sencillo de este grano de sal
al poeta y su fiel compañero el Turpial.
Toñito, Ferranto, de aquí,
desde la barriada para ti,
entre sombras de injusticia, “opalinas…”
Tu memoria, sonoro acorde al recuerdo,
por ti, retazos de historia de este pueblo
por siempre tú, allí, aquí
en Borinquen “del pueblito de Salinas”.
©Marinín Torregrosa Sánchez, 12 de abril de 2019.
Poema escrito en ocasión del natalicio de Antonio Ferrer Atilano.
Foto, El giraldillo.

