Site icon Encuentro al Sur

Combustión / Josué Santiago de la Cruz

Advertisements

— ¡De ninguna manera voy a permitir que hagas semejante cosa!

Los gritos de la madre le ahogaron el deseo de decir: Pero es mi cuarto…

No era tanto el color lo que la escandalizó, sino la idea de que el hijo sabía de su fobia hacia el fuego.

—Cuando muera, después del entierro, puedes hacer lo que te plazca…

Pasado el velorio el coche fúnebre se dirigió a toda carrera en dirección al crematorio.

La temperatura en el horno aún no alcanzaba los 1000 grados centígrados cuando el celular de José María Lafontaine sonó con insistencia.

—Toda la casa de rojo, como les había dicho —enfatizó y sin quitarle los ojos de encima al incinerador, le dijo al hombre que operaba los controles:

—Disponga de las cenizas a su discreción.

Al poco rato, el director del crematorio lo vio abordar la carroza  en cuyos lados leía Lafontaine Funeral Home.

© Josué Santiago de la Cruz

Exit mobile version