Andaba una jueyita con la pieza de un rompecabezas en una de sus bocas. Venia
-Hay un rompecabezas incompleto por ahí. Deben estar buscándola, la pieza perfecta, la que encaja justo en el lugar. No hay otra igual que la sustituya. Sólo esta tiene la forma que el rompecabezas necesita. Tal vez fabriquen otra parecida, pero nunca hay dos piezas iguales, el tamaño, los colores, el brillo…Puede ser más hermosa pero dependerá el material, también la forma. ¿Tendrá que ver la química en esto?
Con esos pensamientos caminaba de un lado a otro, con su carapacho duro, preñada de corales, en una boca la pieza y la otra a la defensiva siempre.
