Andaba una jueyita con la pieza de un rompecabezas en una de sus bocas. Venia
cargando con ella por mucho tiempo. La guardaba en su cueva, otras veces la llevaba hasta el mar. En ocasiones, cansada, la dejaba sobre la arena pensando que alguien la encontraría.
-Hay un rompecabezas incompleto por ahí. Deben estar buscándola, la pieza perfecta, la que encaja justo en el lugar. No hay otra igual que la sustituya. Sólo esta tiene la forma que el rompecabezas necesita. Tal vez fabriquen otra parecida, pero nunca hay dos piezas iguales, el tamaño, los colores, el brillo…Puede ser más hermosa pero dependerá el material, también la forma. ¿Tendrá que ver la química en esto?
Con esos pensamientos caminaba de un lado a otro, con su carapacho duro, preñada de corales, en una boca la pieza y la otra a la defensiva siempre.
©Marinín Torregrosa Sánchez
Gracias Roberto. Ahora fue que leí tu comentario. Jajaja
Seguro que la química tiene que ver con todo eso. Es donde está el sazón necesario pa formar la figura perfecta.
Bueno y simpático tu escrito.