Las nuevas generaciones no son dadas a agruparse en instituciones cívicas como ocurría décadas atrás. Ahora se agrupan cibernéticamente para relacionarse unos con otros con diversos propósitos, que no necesariamente generan algún tipo de actividad cívica. La foto que presentamos ilustra una de las muchas actividades que generaban las entidades cívicas de Salinas en las décadas de los años 1960 y 1970. ¿Puede identificar alguna de las personas en la foto?
Para ampliar pulse sobre la foto.
Iris, comparte con nosotros esas fotos para volar en alas del recuerdo hacia un ayer que aunque remoto parecer estar tan al alcance de un suspiro.
Pertenecer a la Eta fue una de mis aspiraciones, pero, imagino, que me quedaba grande el uniforme.
Pregunta: Todavía existe la Fraternidad, en Salinas? Está activa?
Por razones que ni recuerdo siempre creia que las fraternidades eran meros grupos de jovenes con la idea de la bebelata y darse buena vida…No obstante a mi creencia, equivocada por cierto, siempre a la Eta Epsilon Sigma como que siempre le daba credibilidad. Este homenaje a Mr. Medina recuerdo cuanto el lo agradecio pues Mr. era mi vecino y a diario hablabamos de como arreglar al mundo…Muchos lo tildaban hasta de loco pero se perdian de conocer a uno de los seres mas humilde y sanos que han existido en nuestro pueblo. Estos “locos” nos dan clase de lo que es verdaderamente un ser humano. Aun quedan algunos “locos” en mi pueblo a los que yo personalmente conozco y me siento tan honrado de compartir con ellos…los que por otro lado les tildan de locos…que mucho se han perdido de aprender a entender a la humanidad…
Ya todos están debidamente identificados, por eso, ningún comentario al rspecto.
Iris es Eta Epsilon Sigma. Fundada en 1958 con su primer Canciller Iván Mictil. Soy miembro orgulloso de esa entidad desde hace más años que los que yo quisiera.
Este año celebramos nuestro aniversario 48 en La República Dominicana.
Comenzando mi primer semestre en la Baldorioty de Castro (Escuela Intermedia en Salinas) me vi involucrado en un incidente lamentable que me llevó a decirle a mi madre, conserje, entonces, de la Escuela Superior Luis Muñoz Rivera, a pocos pasos de la Baldorioty, mi decisión de no regresar más a la escuela.
Cuando mi madre se enteró de lo acontecido, me dijo:
—Ya vasa a ver cuando venga tu padre.
Aquello me lanzó a unos escabrosos períodos de angustia porque mi padre no comía cuentos y yo, para aquella época, no sabía contar ni 1 + 1.
Misteriosamente llegó la tarde y luego la noche y mi padre pareció no haberse enterado de que su hijo, además de ser un mediocre estudiante, posiblemente el peor del plantel, había agredido a un maestro.
Hasta el día de hoy sigue siendo un misterio aquella actitud de total indiferencia por parte de mi padre, ya que nunca trajo el asunto a colación.
Como les dije, yo fui un estudiante tan deficiente que Marcela, vecina nuestra en Talas Viejas y pariente de todos nosotros, con una pena terrible dibujada en la mirada, solía preguntarle a mi madre:
—¿Qué le tendrá deparado el destino a ese pobre muchacho?
El día después del incidente era sábado y, como de costumbre, mi madre madrugaba para ir a lavar los salones de la Muñoz Rivera y mapear las losetas de los pasillos con gas de cocinar.
Cuando la sentí trasteando en la cocina me levanté y me ofrecí a acompañarla. Pero cuando arribamos a la escuela, en lugar de ayudarla en las tareas de limpieza, me metí a la biblioteca y al azar tomé un libro que marcó mi vida para siempre (En la sombra, primer libro (de relatos) de José Luis González).
“Pájaros de mar en tierra”, fue el primer cuento que leí en mi vida y después de aquella lectura apasionada y apasionante, le siguieron Nuevas Campañas, de José de Diego, Moral Social y La peregrinación de Bayoán, de Eugenio María de Hostos, etcétera, etcétera.
Yo, que nunca había leído ni las tiras cómicas ni los paquines que abundaban para aquellos tiempos, ahora comenzaba a leer obras que fueron moldeando mi carácter y mi percepción de la realidad e, inclusive, mi ideario político.
Era común, para ese tiempo, verme caminando de un lugar a otro en Talas Viejas con Hostos o Betances, José de Diego, Julia de Burgos o cualquier otro prócer/escritor puertorriqueño en las manos, como el que carga un tesoro.
—Ese muchacho tiene que estar loco —le escuchaba decir a Marcela—. Ahora que dejó la escuela le ha dado con leer libros.
Algún tiempo después, le expresé a mi madre mi deseo de volver a la escuela y ella habló con el hoy Lcdo. Guillermo Valero, entonces, creo que Superintendente del Distrito Escolar, para ver si me podían suministrar el examen de aprovechamiento académico que pasé sin ninguna dificultad y todo lo demás es tema para otra ocasión.
Esa deferencia que tuvo el Lcdo. Guillermo Valero para con mi madre a quien él en muchas ocasiones expresó su aprecio y respeto y lo que aquella deferencia significó en mi vida me mueve a expresar mi agradecimiento a ese hombre que una vez dirigió nuestro municipio con decencia y respeto.
Gracias Mr. Valero.
PD: Iris, creo que es Eta
Edelmiro, es Eta o Etha????
Que bellos recuerdos traen las fotos. Parecen detener el tiempo. Recuerdo este grupo y los homenajes que daba la fraternidad Etha Epsilon Sigma a personas distinguidas del pueblo. Despues de esta ceremonia hubo una cena y fiesta, de la cual tengo fotos. Josue, gracias por las palabras tan ciertas de Berto.
Wiliam Martínez, el cuñado de mi primohermano Fonso Cruz, me consiguió trabajo en la Fibers, donde era Supervisor y gracias, en parte a su influencia y en otra a mi disposición, pasé de operador a técnico de Quality Control, trabajo comodísimo y mejor pagado.
A Humberto Ferrer lo traté poco por unas posibles razones que enumeré en un comentario anterior. Pero las pocas veces que con él tuve la dicha de hablar, me dejó un sabor agradablew en el paladar porque era, en toda su extensión, un hombre bueno. Celoso de sus raíces y de su estirpe.
Fue sobrino de Antonio Ferrer Atilano, mi mentor y mi tormento, y a diferencia de su tío, Humberto era parco en el hablar. Miraba y escuchaba más de lo que hablaba, lo que me hace pensare que era un ser humano con grandes virtudes.
Su partida hacia la zona del misterio trajo tristeza a mi corazón y un extraño pesar por no haber procurado su amistad con la misma intensidad que la de su tío.
Félix Ortiz Vizcarrondo, símbolo de verguenza y salinismo. Viejo roble, guerrero de mil batallas. Nuestro Quijote salinense, pero no en el sentido equivocado de su locura, que lejos estuvo de tenerla, sino en todo lo noble y grande que ejemplifica al Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. El mismo que dijera: “Detente Sancho que hemos dado con la Iglesia”. Pero en voz de nuestro amigo Féliz, ese “detente” infiere: “Vamos despacito, Sancho, para no hacer ruido”.
Así de bueno y considerado en nuestro amigo. Así de respetuoso a nuestras creencias y tradiciones.
Si alguien en Salinas merece un homenaje multitudinario ese alguien se llama Félix Ortiz Vizcarrondo, quien es, sin ninguna ofensa a las muchas personas a quienes admiro en mi pueblo, el salinense que más admiro.
Ayyy! Ya me ganaron! Pero, si reconoci a Mr. Valero, a Mr. Medina y al Sr. Vizcaroondo. Para esos anos yo tenia como 10 anitos…ay Dios mio…ahora si que se descubrieron nuestras edades! Jajajaja!!
Roberto López ha identificado muy bien las personas que figuran en esta foto y también el motivo de la actividad. Josué, con su estilo de alto sabor humanista, ha patentizado la razones por las cuales un reconocimiento como ese tenia que llevarse a cabo. Hay maestros y hay maestros, y este fue uno de los que, sin buscar glorias ni reconocimientos, asumió su magisterio como un apostolado: educar a los alumnos de una escuelita a la que pocos veian como el centro de trabajo deseable.
Los hombres en esa foto marcaron un camino, dejaron su huella en nuestra historia, por lo que siempre les recordaremos, no tanto por sus rasgos fisiológicos, porque la memoria es finita, sino por lo que hicieron.
Mr. Medina, hombre humilde, bueno, generoso, sabio, honrado, virtudes que como bien apuntara la amiga Gloria, se han vuelto arcaicas en nuestros días, hizo del magisterio un verdadero sacerdocio.
Eugenio María de Hostos, en “Moral social”, su obra cumbre, refiriéndose al maestro, al verdadero maestro, decía que “Bien predica quien bien vive”.
Así fue Mr. Medina, un maestro de la estirpe hostosiana que dejó en sus educandos un hermoso recuerdo.
Mis respetos, desde la distancia, al maestro de maestros salinenses que hoy reside en el misterio.
De izquierda a derecha: Feliz Vizcarrondo, Berto Ferrer, Mr. Medina(?), Mr. Valero y William Martínez. Me parece, aunque no estoy seguro, que esto fue una actividad dedicada a Mr. Medina, maestro de la escuelita de Los Poleos. La cinta que llevan en el saco, (William, Berto Y Feliz) son para identificar un cargo oficial de los miembros de la fraternidad HEZ . Aquí vemos a Mr. Valero compartiendo y ejerciendo en su capacidad de mandamás de las escuelas. Buen grupo de Salinenses!
El segundo de izquierda a derecha,¿es Humberto Ferrer?
Reconoci a Guillermo Valero y a William Martinez. El tercero de izquierda a derecha me parece que es el maestro de apellido Pagán, no estoy muy segura del apellido.