¿Tiemblas bendita tierra? ¿Qué pretendes globo celeste?
¿Acaso el hombre ha provocado tu ira?
Te llama Madre pero cuan ingrato,
Destruye lo que le has dado:
Hiere tus cimientos; Amuralla tus fronteras;
Convierte las sendas antiguas en capitales de hierro;
Contamina tus mares con aromas petroleras,
Y en tus bosques,
Sólo sombras truncadas quedan.
¿Es la razón porque tiemblas?
¿Te rebelas?
¿O pretendes recordarle una verdad sempiterna?
¿Estremeces tus raíces para volver a ordenarlas?
¿Adviertes que no eres dueña de ti misma?
¿O simplemente tiemblas ante el sufrimiento incesante
De los pocos nobles que en ti quedan?
¿Seguirás temblando, tierra?
Hasta que reconozcan que fue la mano de Dios mismo
La que sopló aliento de vida y le creó del polvo de tus entrañas,
Y allí, algún día dormirá.
¿Temblando rejuveneces?
Tiembla pues, hasta que quede sólo el recuerdo,
Del progreso que consume al pobre en su miseria,
Y esclaviza al poderoso en su riqueza.
Gracias, bendita tierra,
©María del C. Guzmán
Bonita inspiracion Maria; se que cuando la tierra se estremece tu estas ahi para ayudar a los necesitados.Saludos de corazon Edwin.
Este poema me recuerda uno que se me perdió con mi libreta en donde le pedía a nuestra América algo como lo siguiente: “Nos morimos de nada, tiembla vomita lava, borra de esta tierra al hombre infame que esclaviza a nuestra indiada. Mata presidentes y más que presidentes militares.”
Era un grito de deseperación ante tanta injusticia. Ahora tú María haces lo mismo ante ese mismo mundo con sus variantes. Te felicito.
Muy bueno, María del Carmen, la tierra tiembla porque la hemos llenado de basura, quizás sea como el perro que se sacude las pulgas. Lo malo es que muchos hermanos encuentran la muerte!! Quizás estas bofetadas sísmicas logren que el homínido que habita este planeta recuerde su semejanza con el Creador, cosa que viene olvidando desde las cavernas.
Hermoso poema reflexivo.
Un abrazo gigante.
Gloria
Las consecuencias de las acciones colectivas que perjudican la integridad del ambiente son de un impacto tal que sobrepasan el pecado personal para convertirse en pecado social. La sociedad en su dimensión colectiva, arrastrada por impulsos irracionales nacidos del afán de lucro, sabe que está acelerando el deterioro ambiental del Planeta. En pocos años, se provocan procesos que en su forma natural tomarían miles de año. Así las cosas, el pecado colectivo acorta la distancia en que será preciso abandonar nuestro hogar.