A Santos “Pichón”
A pocos pasos de donde estaba, una mujer bebía sorbos de una bebida exótica…
—Pues te digo, Dominga, que la indolencia está acabando con este país y para hacer las cosas todavía peor, la gente se ha vuelto insensible… —Aguzó el oído sin percatarse de que lo miraban— ¡Ves lo que te digo, Minga! Ese que me mira desde la otra mesa ha de ser uno de esos escritores que busca en la miseria ajena inspiración. Así que mejor me voy, no vaya a ser que termine enredada en sus angustias.
Guardó el celular. Caminó hasta la otra acera. Se sentó de espaldas a un
edificio de gobierno y extendió una mano…
© Josué Santiago de la Cruz