Adrian, gracias por tus diarias y tiernas bendiciones, Dios te bendiga a ti tambien, siempre.

La Copa Mundial de Futbol monopoliza la atención mundial, más aún porque ésta vez la heroica patria de Mandela es la sede.

Como casi todo el mundo, miraba el juego inaugural entra Sudáfrica y México, acompañado de mi esposa y mis curiosos nietos.

—A quien tú vas Pibi, preguntó Ivancito.

Le conteste que tenía los sentimientos divididos por ser Antillano-latinoamericano y  de sangre africana.  Al parecer no me entendió, o no quiso hacer más preguntas y se quedó atento observando el curso del partido.

Cuando Sudáfrica anotó el primer gol y después de las repeticiones de la jugada preguntó:

—Es bueno hacer un gol.

— ¡Buenísimo!

—Y porque el que hizo el gol sale huyendo y el resto del equipo corre detrás y se le tiran encima.

—Ivancito, es para celebrar, para celebrar.

Mi otro nieto, Rhyan Iván me emplazó.

— Pibi, al juego también le llaman balompié…

Solamente quedé empate: Sudáfrica 1,  México 1

© Félix M. Ortiz Vizcarrondo