Se levantó temprano.  En la panadería hizo la parada habitual para comprar el pan que diariamente le llevaba a su anciana madre.   Mientras hacía fila se escuchaban las estridentes noticias por la radio.  Salió de allí  aturdido, cruzó  la Plaza Delicias y sintiendo la urgente necesidad de hablarle a Dios entró a la Iglesia.

—Mi Diosito, recurro a ti porque estoy terriblemente confundido.  Durante los últimos meses, o mejor dicho, los últimos años, he sido víctima de la confusión.  No puedo determinar a cual bando debo pertenecer. Tan fácil que me resultaba cuando era muchacho.  Desde el principio se sabía quien ganaría la pelea entre Roy Roger y los bandidos. En aquella época Charles Starret se convertía en el Durango Kid y se acababa el evento.  Cuando la pelea era contra los indios, y nos veíamos apurados, aparecían las casacas rojas a salvar la situación. 

«Pero hoy día el argumento incluye a un grupo que ha logrado controlar el poder judicial, ejecutivo y también el legislativo que me causa confusión. Ese grupo, que por un momento lucía como el muchacho de la película, ahora, a mitad de proyección, alteraron el guión y sus asociados aparecen como los malos».

«Mi Diosito, no sé quién es el director de la película pero lo que se percibe es que masacran a la mayoría de las instituciones que prestigian el modo de vida colectivo imperante.  Instituciones que ayudan a  mantener la transparencia en todos los niveles del gobierno parecen destinadas a desaparecer.  Con la descolegiación de los abogados, los médicos y otras posibles víctimas en turno, no vemos en la trama a nadie que salga en su defensa.  Ni siquiera el Chapulín Colorao, que siempre aparece de la nada a levantar su chipote chillón y a dar un puño sobre la mesa para poner orden. Originalmente pensamos acudir a Superman pero a éste le dio por correr a caballo y trás una caída tronchó su futuro». 

«Por otro lado, Mi Diosito,  mi confusión es cada día mayor porque en las praderas del país galopan varias pandillas, perdón, varias cuadrillas, que si logran hacer unas alianzas entre ellas podría darse el caso, según ocurre en la mayoría de las películas, que al final, el regimiento de las casacas rojas pongan el orden y antes de terminar el filme se consiga la tranquilidad y logren detener las intenciones de tiranía derechista del grupo reinante».

«Pero mi confusión es de tal naturaleza que veo a los posibles nuevos cheches de la película, tan parecidos a los refrescos light de dieta, que a larga seguiríamos en las mismas condiciones.  Mi Diosito, yo sé que tu trabajo es de tal naturaleza que no intervienes en los resultados de la política, los deportes, las religiones y ni siquiera en el pega tres.»

« ¡Por favor Diosito!, ayúdame que estoy sumamente confundido.»