Brian, un veterano residente de Michigan, entró a una institución de educación superior con fines de lucro (en inglés, ‘for profit college’) para obtener un bachillerato en programación de computadoras. Change.org, en alianza con Education Trust, nos cuenta su historia: No fue sino hasta después de firmar un contrato que los reclutadores le informaron que su beca le cubriría solamente una porción modesta de los costos de matrícula, y que tendría que solicitar préstamos estudiantiles. Varios años y $70,000 más tarde, tiene un grado-pero los trabajos a los cuales ese grado lo hace elegible pagan muy poco, y vive eternamente endeudado.

En Estados Unidos, el sector con fines de lucro captura anualmente hasta 24 billones de dineros federales destinados a ayudar estudiantes a obtener grados universitarios.  No son un jugador menor: Reclutan cerca del 12% de los estudiantes universitarios estadounidenses, y de estos, 60% entran en programas de bachillerato. Y es precisamente en esos programas que los “for profits” están siendo cruelmente  inefectivos, porque sus tasas de graduación en programas de 4 años son, en promedio (con algunas poquísimas y honrosas excepciones) bajísimas.

En 2009-2010, la for profit Universidad de Phoenix fue la primera institución universitaria en la historia educativa de Estados Unidos en obtener 1 billón (1,000,000,000!) en becas Pell.  Ello porque reclutan un número desproporcionado de estudiantes de escasos recursos económicos. ¿Cuántos de ellos gradúan? 9%. Menos de uno de cada diez.

La cosa, encapsulada, se ve más o menos así:  Reclutan agresivamente entre estudiantes que cualifican para ayudas federales, les cobran el monto total de esas ayudas y mucho más, los endeudan, y no los gradúan.

¿Será que no tienen fondos suficientes para proveer los servicios estudiantiles (consejería, tutorías, cuido de niños, y otras formas de apoyo) que aumenten esas tasas de graduación?  No creo: el presidente de una de estas compañías ganó sobre 40 millones (40,000,000, son muchos ceros) en un solo año.  Por algo se llaman “for profit”.

Todo esto es, me parece, muy relevante para Puerto Rico, especialmente ahora que parecería estar debilitándose la educación superior pública.  Las instituciones de este tipo parecerían haberse multiplicado en nuestra isla.  Sobre eso no tengo números, pero he visto sus pancartas, sus guaguitas, sus reclutadores paseando de puerta en puerta en las parcelas y en los caseríos como si fueran testigos de jehová.  Muchos no se gradúan.  Otros se gradúan pero quedan endeudados.  Algunos consiguen trabajo, pero los trabajos no bastan para pagar sus préstamos.  Tengo un familiar con una historia así: tras graduarse de chef, y trabajar noche tras noche en una cocina caliente en un restorán bastante fino, se le iba el cheque completo en pagar un cuarto en un apartamento compartido y…sus préstamos. Y esa es una historia de éxito, por lo menos se graduó.

De modo que ojo a la proliferación de grados for profit en Puerto Rico, porque bien dicen que en río revuelto…Hay que proteger a la universidad pública, porque mientras menos opciones públicas, más vulnerable es nuestra juventud a este tipo de gansería.  Y por favor, pase, lea y si puede firme la petición que enlaza aquí, o dele “click” a la foto del chamaco triste, y firme una petición en apoyo a las gestiones para regular mínimamente al sector educativo universitario for profit.  Que hagan chavos, ok-pero que provean un mejor producto. Uno con contenido de calidad, apoyos para los estudiantes, mejores tasas de graduación y, por qué no, costos más bajos.  Así no se vale hacer chavos. A costa de la desventaja ajena, de la ausencia de opciones para los sectores más desventajados.

Rima Brusi

Originalmente publicado en Parpadeando