Destino…
Entre las paredes de la sombra
Sólo queda mi cuerpo desnudo
Entran los ojazos del tiempo
Como si no existiera piel
Entre la atmósfera de mis huesos.
No lloro por dolor,
Ni por el sufrimiento.
Solo grito entre el frio
Qué se penetra en la raíces.
Emana belleza en verano
Y en invierno solo muerto queda.
Triste valle
Con los caminos desconocido
Para que los perros olfateen
El terrón que yace en mi tierra.
Por Maileen Torres Rodríguez
01 de mayo del 2011.
Bellísima forma de recorrer nuestro itinerario.
Sabemos que los perros olfatearán nuestro cuerpo, mientras el espíritu, de seguro, aspirará el perfume de los ángeles.
Exquisito. El destino material del ser humano conduce a la desintegracion del cuerpo pero en la eternidad del misterioso infinito de la existencia siempre quedara una huella.