A Angel Ramiro Montes de Oca

Oliver se levantó con ganas de pegarse un tiro. Llevaba meses desempleado y los 2,500 dólares que esperaba ganar en el concurso de microrelatos, se los dieron a un desconocido.

Su mujer a diario lo hostigaba:

—Busca trabajo, haragán, que la vida no es un cuento.

Para colmo, el dueño del edificio le dio un ultimátum:

—¡Tienes dos semanas para desocupar el piso y no me vengas con cuentos!

Cansado de su desventura, tomó los últimos $300 que le quedaban y los dio como depósito para una Smith & Wesson que costaba $1,000.

Si todo marcha bien, pensó, en unos meses termino de pagar el arma y acabo de una vez este cuento que ya parece novela.

© Josué Santiago de la Cruz