A Angel Ramiro Montes de Oca
Oliver se levantó con ganas de pegarse un tiro. Llevaba meses desempleado y los 2,500 dólares que esperaba ganar en el concurso de microrelatos, se los dieron a un desconocido.
Su mujer a diario lo hostigaba:
—Busca trabajo, haragán, que la vida no es un cuento.
Para colmo, el dueño del edificio le dio un ultimátum:
—¡Tienes dos semanas para desocupar el piso y no me vengas con cuentos!
Cansado de su desventura, tomó los últimos $300 que le quedaban y los dio como depósito para una Smith & Wesson que costaba $1,000.
Si todo marcha bien, pensó, en unos meses termino de pagar el arma y acabo de una vez este cuento que ya parece novela.
© Josué Santiago de la Cruz
La experiencia de la vida me ha enseñado que la amistad más deseable es aquella que se fundamenta en la bondad y en la virtud. También he aprendido que algunas palabras de tanto usarse van perdiendo su valor y se repiten huérfanas de significado. Expreso en esta nota dos y espero que al decirlas con sinceridad y con emoción recobren su capacidad fascinante: “Gracias amigo”.
Angel Ramiro Montes de Oca
Provincia de Llanos, Chiapas, México.
Josué!!!La vida es un cuento, a veces de brujas, otras de hadas y la mayoría de las veces, las vidas comunes, vidas de vecino, vidas sueltas, son recopilaciones de éxitos y fracasos hechos a puño y sudor.
¡Muy buen micro! ¡Pobre hombre, si se iba a suicidar, mejor dejar la cuenta saldada!!!
Abrazos admirativos como siempre.
Gloria