Yo estaba dispuesto a vencer el miedo y tirarme desde lo más alto del palo de pana en el lago de Valé.
El amistoso capataz nos detuvo en el camino para enseñarnos lo que llevaba en un saco.
– ¿Donde lo atrapó? – preguntó Caminero…
Ese día se troncharon mis sueños de clavadista olímpico.
©Roberto López
Las garras del cocodrilo no disuadieron a Guisín que siguió pal lago a dar el salto mortal. En el hospital viejo lo remendaron como mejor pudieron. Esa fue la última vez que fuimos al lago.
Diantre,ahora si que la pusiste difícil. ¿Qué tiene que ver Guisín, con el pichón de cocodrilo?
Por si tienen curiosidad. Lo que había en el saco era un pichón de cocodrilo.
Pobre Guisin,QEPD.