Hace unos días falleció el pianista norteamericano Roger Williams. Roger Williams (al igual que Liberace) se convirtió en uno de mis ídolos en mi adolescencia y de ahí en adelante continuó influyendo enormemente mi estilo de interpretación de la música popular. Pero Roger Williams tuvo aún un mayor significado en mi vida.
Alrededor de 1960, Roger grabó su interpretación de la hermosa melodía Autumn Leaves. La misma se convirtió en un éxito inmediato. Yo desde luego, comencé a practicarla por horas, días y meses. Al correr del tiempo cuando me llamó el servicio militar, después del entrenamiento básico, (y muy para mi sorpresa) recibí ordenes para reportarme a una compañía de infantería en Heidelberg, Alemania.
Sin nada que perder y mucho que ganar, (y sin el permiso de mis superiores), me “escapé” una mañana y fui a la Sección de Entretenimiento. Le expliqué al sargento a cargo quien yo era, y que a mi entender yo podía servirle al ejercito mejor en mi capacidad de pianista. Para mi sorpresa, el sargento me envió a que me entrevistara con la directora de la Sección, Sra. Ernestine Burkett. (¡Nunca olvidaré su nombre!)
Al llegar al Club principal se encontraba ella hablando con un militar que en su pecho tenía prendida más medallas que una joyería. Me miró, me preguntó que quería, le expliqué y me señaló a un piano de cola que había en el escenario y me dijo: “show me what you got”. Le interpreté la melodía que hasta aquel momento llevaba por lo menos un par de años practicando, Autumn Leaves.
Al terminar, le dijo al militar: “I would like to keep this man here” A lo que el militar respondió: “Let me see what I can do.”
El resto es historia, mis órdenes para la infantería fueron canceladas y me quedé por el resto del tiempo en la Sección de Entretenimiento. Jamás volví a ver un rifle.
Es por eso que nunca olvidaré a Roger Williams, el cual hasta al día de hoy creo que me salvó la vida, ya que para aquel entonces la guerra de Viet Nam estaba en todo su apogeo y Alemania era solo un trampolín…
Juan Carlos Ramos
PD: Con el correr del tiempo me enteré que el militar con exceso de medallas en su pecho era el comandante general de Fort Jackson, el General Charles D’ Orsa.
Juan Carlos: Muy reveladora y bonita estampa de tu vida. Dios obra por caminos misteriosos. Aún preservo en mi mente las notas de tu piano en tantas y tantas noches de bohemia de clase. Saludos, espero que te encuentres bien junto a los tuyos. Bona Notte.