Cerré los ojos y despertaron aquellos que habían partido. Salen de todos lados de la casita verde. Se mueven en las cortinas, se pasean por la sala. El olor a sofrito inunda los rinconcitos de la estancia, provienen de la cocina, donde el ruido de las cacerolas y trastes se confunden con la algarabía o chachareo de las voces que deambulan en la noche. La radio se enciende sola. En la emisora del pueblo se escucha la música del ayer y los obituarios nuevos.
Las puertas se cierran de un golpe.
—Es la brisa que también juega. — Pienso entre sueños sin temor a las leyendas.
Rechina por el pasillo la suela del zapato en pisadas confiadas y seguras.
Al despertar cada mañana, abro las puertas cerradas, acomodo las sillas en su lugar…silenciosamente en puntitas, no sea que los despierte al caminar.
©Marinín Torregrosa Sánchez, 29 de octubrede 2011.
Gracias por sus comentarios, por tomarse el tiempo para darme sus recomendaciones. Las agradezco de todo corazón.
Aplauso de pie ,me dio una sensacion de los buenos tiempos del ayer.
Marinín, el universo onírico es algo tan tangible para el que sueña, sue se confunden las aguas en un relato agridulce, La fantasía es la parte del hombre que compite con Dios mismo.
Muy hermoso relato. Sigue soñando.
Cariños.
Gloria
Lo real se vuelve maravilloso y/o viceversa, cuando, en el caso de la Literatura, el creador/ra traspasa esa línea imaginaria que separa un universo del otro. Cuando nos deja ver esa otra realidad que gravita sobre la “verdadera” historia. Eso, en esencias, es Literatura en mayúscula. Lo otro es anécdota, recuento: Historia.
Marinín, BUENISIMO. Si digo más me baja la nota.
JSC
Exceleten combinación de ternura y suspenso. Me encanta la oración inicial, con ella se desdobla la realidad en los dos mundos que la conforman, la dormido y el despierto. Felicitaciones, y como dice Edwin Ferrer aplauso de pies.